Lunes, 31 Octubre 2016 00:00 De7en7

Familiando

El duelo, fundamental para superar la muerte

Expresar la tristeza que se siente es fundamental para superar la muerte.
Expresar la tristeza que se siente es fundamental para superar la muerte.

El profundo dolor que deja la ausencia de un ser querido debe ser considerado, pues podría ser perjudicial para quien lo siente.

Redacción de7en7

Sobrellevar la muerte de un ser querido es uno de los retos más duros que todos, tarde o temprano, deben experimentar. Preparados o no, la muerte causa un shock y un profundo dolor que debe ser atendido.

El duelo es necesario para recuperarse de la pérdida, es un tiempo para reajustar la vida a la nueva realidad que la muerte de un ser querido ha provocado.

La muerte es una separación. Margarita Bravo, tanatóloga y psicoterapeuta, en su artículo ‘Cómo afrontar la pérdida de un ser querido’, explica que morir es aprender a despedirse, el hombre sabe desde niño que la muerte ocupa un lugar en su vida y en cierto modo se prepara para ese acontecer, pero por mejor dispuesto que esté hacia ella, la muerte siempre sorprende.

El duelo es entendido como el tiempo que una persona destina para vivir su sufrimiento, una vez que logra entender lo sucedido, podrá encontrar la forma de recuperarse y salir adelante, incluso muchos sacan varios aprendizajes de su dolor.

“Integrar el duelo es todo un proceso que tiene como intención reconocer el dolor que nos produce la pérdida. Aceptar que nos duele, aceptar las ausencias, aceptar que ha muerto, manifestar el dolor e iniciar el camino de regreso a la realidad y a nuestro propio orden de las cosas”, explica Bravo.

No existe un tiempo fijo para vivir el duelo. De acuerdo con la especialista, el duelo tiene varias etapas. Primero surge la negación acompañada de la conmoción, y es que por más que una persona crea que está preparada para la muerte, siempre la perturbará.

Después viene una etapa de enojo e ira, de intenso dolor psíquico, de lamentos y de llantos, de cambios emocionales y de quejas, de letargos e hiperactividad, de desesperanza y ansiedad por la separación. En esta etapa también se siente furia y odio hacia la persona que falleció, pero por lo general se la proyecta hacia las personas que están alrededor. Los sentimientos de culpa —la culpa justificada y la culpa irracional— también son, a menudo, una parte de esta etapa.

“En las fantasías y los sueños, en todas nuestras búsquedas de los muertos, intentamos negar lo definitivo de la pérdida. La muerte de alguien que amamos reaviva nuestros temores infantiles de abandono, reaviva la antigua angustia de ser pequeños y vernos abandonados”, explica Bravo.

La tercera etapa es de aceptación y adaptación, llorar y desprenderse del pasado para poder dar forma a la nueva vida.

Bravo cita a Judy Tatelbaum, autora de Valor para afligirse, y dice que: “Recobrarse totalmente de una pérdida significa acabar o desprenderse totalmente. Recobrarse de la muerte de una persona querida no es eliminar el amor o los recuerdos, significa aceptar su muerte, que disminuyan el dolor y la pena, y sentirnos libres para ocuparnos de nuevo de nuestra vida”.

Para recuperarse plenamente de la pérdida dependerá mucho de la edad de la persona, de su cercanía al fallecido y de cómo ocurrió la muerte, si fue un hecho traumático o hubo una agonía de varios años.

Aunque el duelo es diferente en cada persona, Alegría Calisto, psicóloga clínica, explica que en todos los casos lo primero que se debe hacer es hablar sobre el dolor. Es importante que la persona se dé cuenta del dolor que siente, que pueda decirlo y expresarlo a través de la forma que prefiera, puede escribirlo, dibujarlo, etc.

La persona que sufre la pérdida siente tristeza, pero también tiene ira con el fallecido, incluso lo llega a culpar por el sufrimiento que está atravesando. Es importante que exprese todos estos sentimientos  y los solucione.

También es fundamental analizar la culpa. A veces hubo peleas antes del fallecimiento o faltaron cosas que decir a la persona que murió. En este caso —explica Calisto— se aplica la técnica de la silla vacía, la persona tiene la posibilidad de decirle todo lo que siente a su ser querido que murió reviviendo la imagen de cómo quiere recordarlo.

Las creencias religiosas también ayudan mucho en el proceso de sanación, de acuerdo con la orientación espiritual se piensa en qué pasa después de la vida, a dónde se fue el ser querido, etc.

Al final del duelo se escribe una carta de despedida o lo que desee hacer la persona para dar el adiós definitivo. Es importante que haya un ritual de despedida personal, el velorio es más una costumbre social, una tradición, pero los allegados al difunto no lo suelen sentir como algo propio. Un álbum de fotos, una exposición digital, todo es válido para despedirse.

Si el duelo lo está viviendo un niño, se debe tomar en cuenta que él expresa sus sentimientos a través de dibujos o juegos didácticos, diferentes actividades en las que pueda encontrar todas las herramientas para representar su dolor. Es que los menores no pueden hablar abiertamente de sus emociones, necesitan ayuda para identificar la pérdida.

En los más pequeños es muy efectivo su apego a las creencias religiosas, se conectan rápidamente con la idea de la vida después de la muerte, con la transformación del cuerpo, etc. Además, se debe revivir el hecho para que el cerebro lo vuelva a ver pero de otra forma, de un modo menos traumático y doloroso.

Si el duelo lo vive una pareja que perdió un hijo es igual de traumático mucho más si es el primero. En ese caso los especialistas trabajan con la ilusión, sobre qué función cumplió el bebé en su vida.

La persona dentro del duelo pasa por distintas etapas, como tristeza extrema, ira, negación, negociación y aceptación. Si no elabora el duelo puede quedarse en cualquiera de esas etapas por varios años, cambia su comportamiento con los que le rodea y en su cerebro se crea una suerte de nudo que no lo deja ser, no le deja pensar claramente.

Consejos

Las personas que están pasando por un duelo deben hablar de su dolor, deben expresarse de la forma que ellos prefieran, dentro de las reglas de convivencia. Lo más importante es que se desahoguen. 

No debe aislarse. Es recomendable que se rodee de personas, que siempre esté en compañía.

Le será muy útil realizar actividades que le aten a la vida, que su mente esté distraída. Puede seguir cursos, estudiar, leer, etc. 

La psicoterapia le ayudará a encontrarse con su dolor, a construir su duelo. Podrá estar rodeada de mucha gente, pero es necesario que hable con una persona imparcial. 

Poco a poco irá afrontando la realidad y reorganizando su vida. Debe dar un adiós definitivo.

Etiquetas:

ENLACE CORTO