Ochoa: relatores de ONU y de CIDH deben asumir el papel para el que fueron designados

- 08 de noviembre de 2016 - 11:26
El titular de Supercom ofreció declaraciones sobre las versiones de relatores internacionales.
John Guevara / EL TELÉGRAFO

"Es una falacia decir que la Supercom ha sancionado arbitrariamente a los medios de comunicación", expresó enfáticamente Carlos Ochoa, titular de la Superintendencia de la Comunicación al referirse sobre el comunicado de las Relatorías de Libertad de Expresión de la CIDH y ONU.

Durante una rueda de prensa, Ochoa desvirtuó la declaraciones del relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión, David Kaye, y del Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) Edison Lanza, quienes señalaron como "preocupante" que ciertas obligaciones —contempladas en la Ley de Comunicación— carecen de contenido jurídico preciso y que su aplicación inhibe a la libertad de expresión.

Ante tal situación, Ochoa advirtió que estos comentarios afectan a la ciudadanía, ya que "manifiestan un total desconocimiento de la ley (de Comunicación) y defensa de los intereses económicos de algunos medios".

"Me preocupa que provenga de organismos que supuestamente defienden derechos", puntualizó el funcionario.

Ochoa añadió que estos informes "se contradicen al decir que en la Ley (de Comunicación) hay figuras ambiguas, sin que se presenten los argumentos válidos que lo fundamenten". Incluso-señaló- la norma ecuatoriana cumple los debidos procesos.

El titular de la Supercom indicó que "si no existieran violaciones a la ley, no habría la necesidad de imponer sanciones".

El funcionario puso como ejemplo que ahora existen concursos públicos para vigilar una adecuada distribución de frecuencias. Reiteró que en el pasado, 8 familias tenían bajo su cargo el 90% del espectro radioeléctrico sin la observación de ningún relator. "Los relatores deberían trabajar con honestidad intelectual, imparcialidad y no con criterios sesgados".

En esa línea, el superintendente conminó a los relatores de la ONU y de la CIDH a asumir el papel para el que fueron designados. Es decir, "defender la libertad de expresión como un derecho colectivo y no como un mero aparataje en defensa de la estructura económica y del poder político que permitió la conformación de monopolios y oligopolios mediáticos". (I)

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