Jueves, 01 Diciembre 2016 00:00 La columna de Angello Barahona

La columna de ángelo

Mujeres desesperadas y hermosas

Ángelo Barahona

Era la noche del Black Friday y el público está aún en los malls y tiendas. Pensaba que el Teatro Fedenador, vecino del Centro de Arte, estaría vacío para ver la segunda semana en cartelera de Mujeres desesperadas. Me equivoqué, y pese a ser un día atípico, el 80% de las butacas estaba ocupado. Esta adaptación guayaquileña de la serie estadounidense Desperate Housewives, que creó Marc Cherry, es una especie de alien.  

Así que si usted cree que verá la versión criolla y teatral de la famosa serie gringa, será mejor que se vaya por donde vino.

La idea es de Marcos Espín, el director de la serie 3 familias, que resultó muy comercial. La puesta en escena incluye al personaje de la Cococha con tintes de Lulú Plaza, es decir que la actriz Marcela Ruete reaparece. No se reinventa, pero sí magnifica el prototipo exagerado de la mujer adinerada y arribista. Es un personaje querido por el público.

Interpreta a una esposa engañada, que en su despecho encuentra a un hombre mucho menor, y de escasos recursos, que la hace vivir una remozada etapa juvenil.

Ruete luce hermosa y un poco a su alrededor gira la trama del vodevil. Sus muecas y aspavientos a lo Cococha no pasan de moda. La gente los aplaude, ríe a rabiar.  

En pleno desarrollo de la obra adopta la personalidad graciosamente materialista e ingenua de Lulú.

Mache, como le llaman sus amigos, sabe que está en su mejor momento. Por eso se ha radicado ya definitivamente en Ecuador (residió en Argentina).

Carolina Jaume ha tenido un 2016 exitoso, que incluye una madurez como persona. En teatro se mantiene efervescente y virulenta, con unos cambios de ritmo precisos, contados, impostación de voz, rápida improvisación y buen manejo del diafragma.  

Encarna a la ama de casa mojigata, beneficiada de la evolución social. Es ‘escaladora’. Su peinado de flequillo la transforma.

He dejado para el final a este vendaval llamado Claudia Camposano. Su personaje es una especie de Yuleisi, como el que interpretó en la comedia Así pasa, pero más impostado y avasallador a la vez. Atrae la atención.

Con esta obra de teatro, Claudia emerge al selecto grupo top de las primeras actrices ecuatorianas. Es una lástima que esté desperdiciada en TC  
No sería mala idea juntar a las tres actrices en una comedia televisiva. El asunto de fondo es que el público ama a Yuleisy y a Lulú. Jaume es tan versátil como las mencionadas.

Que la puesta en escena de Mujeres desesperadas es perfecta, no lo creo. La escenografía me queda debiendo. No es mala idea invertir en algo más tradicional.

Paredes, puertas, ventanas, cortinas, adentran al público en la historia. Los micrófonos están de más. Si un actor no tiene proyección y fuerza de voz que llegue a la fila 30, pues que solo haga TV. Aquello de que las actrices de la obra mencionen al amigo modisto de la primera fila rompe la magia. Al público le importa poco esa demostración de ‘amiwis’. Una sola vez se menciona a un invitado amigo y punto.

Por lo demás, esta fusión de actrices y ejecutivos de primer nivel de teatro y de TV se la juegan por ofrecer espectáculos de calidad. Ojalá que perdure y sean propuestas permanentes. Todos salimos ganando. (O)

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