Jueves, 13 Octubre 2016 00:00 Columnistas

Historias de la vida y del ajedrez

El regreso de Drácula. Pero de verdad, verdad.

El regreso de Drácula. Pero de verdad, verdad.
Ramiro Díez

Dicen que una obra clásica es aquella que nadie ha leído, pero que todo el mundo sabe de qué se trata, como La Biblia, El Quijote, El Capital, y algunas más. Y también, Drácula, por ejemplo, que ahora vuelve para recordarnos que aquello de chupar la sangre del otro es más que una metáfora.

Precisamente en 1492, cuando los europeos empezaron a chuparle la sangre al continente que acababan de descubrir, también en ese año se iniciaron las transfusiones en el campo de la medicina. Un judío, médico personal del Papa Inocencio VIII trató de salvarlo de alguna enfermedad, y le dio al Pontífice la sangre de tres niños para que la bebiera. Pero no funcionó. Murieron los niños y también el Papa.

Aquello que sucedió en El Vaticano, sin duda, fue el primer intento de una transfusión sanguínea, aunque hubiese sido por vía oral. Pero ya doscientos años más tarde se realizó la primera de manera exitosa. Y luego, con la ciencia actual, es de común práctica en todos los hospitales del mundo. Pero hay que estar atentos porque lo de la transfusión de sangre apenas empieza.

Hace pocos años, en la Universidad de Stanford, un equipo de científicos, a través de una compleja cirugía, unificó el sistema circulatorio de dos ratones jóvenes y dos viejos, y los cuatro empezaron a compartir la misma sangre. Días atrás habían examinado el cerebro de los ratones, y todos sus indicadores vitales. Y acá vino lo impactante: Los ratones viejos rejuvenecieron y aumentaron las células del cerebro, y mejoraron el corazón, los huesos y los músculos. En cambio, en los ratones jóvenes se estancó el crecimiento normal de las células.

Ambrosía: ese era el alimento de los dioses griegos para ser inmortales. Y también es el nombre de una nueva y poderosa empresa cuyo negocio es hacer transfusiones de jóvenes a personas mayores. La empresa está financiada por gente de avanzada edad y de grandes recursos económicos. No es la novela de Drácula, no. Es la realidad de nuestros tiempos.

Por US$ 8.000, pacientes ancianos años reciben sangre de personas muy jóvenes. Y hasta el negocio naciente del antienvejecimiento, empiezan a fluir inversiones de los multimillonarios que han hecho su dinero en el mundo de internet. Alguien decía que a los viejos nos han chupado la sangre de múltiples maneras y que ahora, al parecer, el turno es para los jóvenes.

En el ajedrez, como en la vida, hay finales inevitables.

                                                                            1: Df7; Cxf7
                                                                            2: f7+; Rf8
                                                                            3: Cf5 mate.

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