Sábado, 05 Noviembre 2016 00:00 Regional Centro

El elixir de las flores se industrializa en Riobamba

Miembros de Asociación de Producción Industrial Licán (Asoproil) muestran su producto estrella Phallcha.
Miembros de Asociación de Producción Industrial Licán (Asoproil) muestran su producto estrella Phallcha. Foto: Elizabeth Maggi / para El Telégrafo

Phallcha contiene el zumo de 80 brotes recolectados por la Asoproil en la Amazonía. La Espoch acompaña el proyecto.

Elizabeth Maggi

El cambio de clima, entre Guayaquil y Riobamba, resfrió a Gonzalo Moscoso. Su madre, Riquelda Cevallos, le preparó una infusión de la flor de tilo con una receta familiar. “Mi abuela nos enseñó cómo escoger las flores y extraer lo mejor de ellas. Este preparado ha estado en nuestra familia por generaciones”.

La utilización de activos de flores y plantas es común en Riobamba e incluso está en proceso para industrializarse. “Cuando mi hija dio a luz, le hacíamos baños de inmersión con la flor de lavanda para calmar los dolores”, explicó Flor Murillo, experta en el uso de plantas.

Como una forma de recuperar las costumbres ancestrales en medicina, la Asociación de Producción Industrial Licán (Asoproil), integrada por parientes y amigos, estudia el efecto de las flores de la Sierra y la Amazonía.

Nelson Guamán es ingeniero agrónomo y por 17 años ha recorrido la selva en compañía de líderes locales o yachakuna. Ellos le enseñaron las propiedades y usos de las flores. “El mayor laboratorio del mundo es la selva. En las comunas  aprendí a clasificar, separar y prepararlas”.

Hace 2 años elaboraron una bebida llamada phallcha (flores y virtudes mágicas). Esta contiene el zumo de 80 flores que colectan cada mes en el Oriente para luego extraer su elixir. Para recorrer la selva se ayudan del GPS. Su objetivo es arribar a zonas no contaminadas con la presencia del hombre.  

“No podemos cultivarlas en la Sierra. No es su hábitat natural. Eso sí, sabemos cómo extraerlas sin dañar la naturaleza”, aseguró  Magnolia Lema, socia de Asoproil.

Entre los ingredientes de la bebida se destacan los flavonoides o pigmentos antioxidantes similares a  las catequinas del té verde.

Sobre este tema Gina Álvarez, técnica y docente de laboratorio de aguas de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (Espoch), opinó que si la planta o la flor están en buenas condiciones no son tóxicas y su uso en cantidades equilibradas no daña el organismo.  

Phallcha está en proceso de industrialización con el apoyo de la Espoch. Se alistan 2 tesis al respecto. “Fue sometida a estudios. Invertimos $ 3 mil en infraestructura para su elaboración industrial”, dijo Josué Guamán, gerente de Asoproil que aplica flores para mantener sanas a las aves de corral y obtener carne más sabrosa. (I)

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