Sábado, 03 Diciembre 2016 00:00 Regional Centro

El agua de Balsapamba sana males físicos y emocionales

El sonido de las aguas en movimiento favorece la relajación, por lo que los visitantes de Balsapamba suelen realizar meditación y yoga.
El sonido de las aguas en movimiento favorece la relajación, por lo que los visitantes de Balsapamba suelen realizar meditación y yoga. Foto: Carlos Novoa /El Telégrafo
Redacción País Adentro

Salud corporal, emocional y diversión es lo que ofrecen las cascadas de Balsapamba. Este atractivo turístico del cantón San Miguel de Bolívar, en la Sierra central, acoge cada fin de semana a cientos de personas de diversos puntos del país, por ejemplo de Babahoyo, ciudad vecina ubicada a 50 minutos.

En la vía que conecta a ambas urbes existen al menos 3 chorreras, cuyas aguas —según habitantes y turistas— poseen propiedades curativas.

Israel Berrezueta, visitante habitual, asegura haberse curado de molestias en los riñones hace 2 años.

“El líquido vital desciende del sector llamado Los Monos, en lo alto de las montañas que rodean a Balsapamba, por lo que es muy frío. Mi sistema renal estaba afectado,  pues al día conduzco una unidad de transporte por 6 horas. La dolencia desapareció por completo desde que me refresco bajo la cascada al menos 3 veces por semana”, dijo.

Según Berrezueta, además de haber curado su sistema circulatorio, su sistema nervioso, piel y temperatura corporal fueron beneficiados.

Una de las chorreras recibe el nombre de Cascada del Amor, pues con frecuencia es visitada por parejas de enamorados. El atractivo natural está junto a una parada de buses que transporta a quienes llegan del Litoral a la Sierra, y viceversa, lo que facilita aún más el turismo.

“Aquí llegan cerca de 200 personas entre el viernes y el domingo. El clima es muy agradable y una de las actividades más placenteras es meditar junto a la chorrera; el sonido del agua en movimiento apacienta el espíritu y favorece la relajación de todos los músculos”, señaló Amparo Santana, vecina.

Por tal motivo es habitual observar a niños, jóvenes y adultos junto a la caída de agua realizando actividades relajantes como yoga, estiramientos y aeróbicos.

Cerca del Parque Acuático de Balsapamba también hay 2 grandes senderos turísticos. En el lugar además se puede degustar el plato típico de la parroquia: fritada.

“Precisamente esa es la rutina que se sugiere a los turistas: caminatas cerca de las chorreras, donde se pueden fotografiar a varias familias de aves e insectos; tomar un refrescante baño; hacer un poco de meditación y por último probar las delicias gastronómicas que Balsapamba ofrece, entre las que también destacan menestras de granos andinos, caldo de gallina criolla y jugos de mora, tomate, frutilla y taxo”, aseguró José Ampuero, propietario de una agencia turística del cantón San Miguel de Bolívar. (I)

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