Jueves, 17 Noviembre 2016 00:00 Regional Centro

En la provincia hay 7 establecimientos, de los cuales, 5 están certificados

Desde 2014, Agrocalidad cerró 40 camales ilegales

Los mataderos que superan las pruebas de control deben contar con espacios para que el ganado repose.
Los mataderos que superan las pruebas de control deben contar con espacios para que el ganado repose. Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Los operativos en Tungurahua son constantes. Las denuncias ciudadanas ayudan en el control de calidad.

Redacción Regional Centro

En Tungurahua, al menos 40 mataderos clandestinos de ganado fueron clausurados por técnicos de la Agencia Ecuatoriana de Aseguramiento de la Calidad del Agro (Agrocalidad), en los últimos dos años, como parte de los operativos de control y seguridad sanitaria que realiza el personal de la entidad en los camales de la provincia.

Así lo dio a conocer Javier Rodríguez, director distrital 3 de Agrocalidad, quien -además- destacó la colaboración de la ciudadanía para el cierre de estos establecimientos. “Si bien el personal de la institución visita con frecuencia los mataderos de Tungurahua, para verificar las condiciones de faenamiento, gran parte de las clausuras se efectuó por denuncias de vecinos debido a que trabajaban de forma antitécnica, es decir, sin espacios adecuados, herramientas apropiadas ni las normas sanitarias reglamentarias. Los olores, ruidos y contaminación, así como la presencia de insectos y roedores, son insoportables”, señaló Rodríguez.

Izamba, Huachi, Terremoto y Picaihua son algunos de los sectores  donde existían mataderos ilegales en los que no se cumplían las normas básicas de faenamiento, entre ellas el izado de las reses -a fin de facilitar el desangramiento- y la aplicación de procesos de higiene.

El funcionario destacó también que otra de las causas para el cierre de los mataderos es la ausencia de personal veterinario, que garantice que las técnicas de faenamiento son las adecuadas y, por ende, que la carne está apta para el consumo.

“Los veterinarios se encargan de hacer una revisión completa de las reses para determinar si padecen alguna enfermedad o están heridas, en su ingreso al camal, y además de hacer una inspección post mortem en la que se analiza la calidad del producto final”, aseveró Lorena Cabezas, introductora (vendedora) de ganado bovino de Ambato.

Al igual que ella, en este y otros cantones de Tungurahua, a diario, cientos de ganaderos venden sus vacas y toros a los camales oficiales. Mesías Flores, pillareño, de 51 años, se muestra conforme con los controles que Agrocalidad realiza periódicamente en la provincia.

“Los operativos de los técnicos  son esenciales, pues solo así se puede garantizar un producto de calidad y apto para el consumo humano. Además, se requiere una gran responsabilidad por parte de los dirigentes de gremios de introductores, a fin de impulsar la venta de reses solo a los establecimientos que cuentan con el aval de las autoridades y entidades del ramo”, aseguró Flores.

Camales certificados

Según datos de Agrocalidad, en Tungurahua existen 7 camales reconocidos, de los cuales, 5 ya tienen la certificación de Matadero Bajo Inspección Oficial (Mabio).

“Se trata de los mataderos de Ambato, ubicados en el Parque Industrial, norte de la urbe; el camal del cantón Baños, dos mataderos privados de Quero y uno en Pelileo, el cual ha sido el más reciente en recibir el aval de Agrocalidad. Así garantizamos la distribución de carne con un nivel de inocuidad altísimo, que además de abastecer la demanda local sale hacia provincias como Guayas y varios cantones de la región Costa”, agregó Rodríguez.

Los dos establecimientos restantes, es decir el matadero de Píllaro, que es repotenciado en un nuevo predio, y el camal Monterrey de Quero, están en proceso de certificación, por ello se espera que obtengan el documento habilitante en los próximos meses.

A diferencia de hace algunos años, estos camales hoy cuentan con áreas de oreo (reposo de la res una vez eviscerada), mataderos amplios y equipados con sistemas modernos de desinfección y cuartos frigoríficos.

“Otro de los avances es que actualmente, en todos los mataderos de la provincia, el traslado del producto se hace en camiones frigoríficos y autos con termoquin. Esto evita que la carne albergue microbios, bacterias u otros microorganismos que pongan en riesgo la salud de los consumidores”, explicó Manuel Brito, transportista.

En el caso del camal del cantón Pelileo, el proceso de certificación duró cerca de ocho meses, tiempo en el cual los técnicos de Agrocalidad constataron los avances y aplicación de las recomendaciones.

“Esto nos compromete a continuar trabajando por mejorar la calidad de carnes que aquí se producen. Además, nuestra prioridad es la salud de la gente, por lo que no escatimamos esfuerzos para conseguir este objetivo”, dijo Manuel Caizabanda, alcalde de Pelileo.

Cada mes allí se faenan más de mil cerdos y 600 reses. Los matarifes, ayudantes y veterinarios del lugar cuentan con los conocimientos técnicos sobre manipulación de productos comestibles, desinfección de áreas, manejo y aseo de herramientas. En enero, Agrocalidad iniciará un nuevo taller para capacitar a personal de camales sobre excelencia en producción de carne. (I)

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