Las áreas de baloncesto y ecuavóley también presentaron dificultades

Las canchas de tenis de La Carolina ya tienen daños

- 18 de enero de 2017 - 00:00
Entrenadores y funcionarios municipales mantuvieron una reunión el pasado lunes en La Carolina.
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

Los usuarios se quejan de que el material que reemplazó al cemento en el parque quiteño no es apropiado.

Cinco de las siete ‘nuevas’ canchas de tenis en el parque La Carolina, en el centro-norte de Quito, registran daños y, hasta el momento, están cerradas a los usuarios.

La remodelación de estos espacios deportivos es un remanente del proyecto ‘Nueva Carolina’, en el que la administración de Mauricio Rodas invirtió $ 4 millones.

La obra, que consistió en la rehabilitación de varias zonas del parque, fue inaugurada en julio pasado por el alcalde capitalino.

Anteriormente, otros espacios intervenidos ya presentaron inconvenientes. Por ejemplo, en diciembre de 2016 varias canchas de baloncesto fueron arregladas por fallas en el piso.

En las canchas de ecuavóley también hubo daños, por lo que la Empresa Municipal de Obras Públicas (Epmmop), entidad encargada del proyecto, las intervino.

Los inconvenientes ocurren, sobre todo, en los sitios que se reemplazó el piso de cemento por material sintético.

Para denunciar el problema registrado en las canchas de tenis, entrenadores y estudiantes de la disciplina deportiva se reunieron de manera informal el lunes pasado con Gabriel Flores, administrador del parque, y Susana Ordóñez, directora de Obras de La Carolina.

Ante la queja por las fallas en las ‘nuevas’ pistas, Ordóñez señaló que ese piso es de los mismos que se usan en las canchas de los grandes torneos, como el Australian Open.

Dijo que los daños se deben a las recientes lluvias. No obstante, los entrenadores cuestionaron esa versión al decir que el personal de la Epmmop no aprovechó la época de verano para finalizar los arreglos.

Carmen Astudillo, profesora de tenis, recordó que a mediados de año se iniciaron los trabajos. “Las labores no eran permanentes y por eso demoraron tanto”.
Detalló a EL TELÉGRAFO que en varias ocasiones se pidió el mejoramiento de esas áreas por medio de oficios.

Una de las últimas solicitudes data del 30 de junio de 2016. En ella, Astudillo solicitó el cambio de líneas de la cancha de arcilla, colocación de nuevas sillas para los jueces, accesorios para el control del marcador, luminarias y mantenimiento de las mallas, bordes y gradas, y la pintura de fachada.

Sin embargo, la única intervención fue la renovación de la superficie de cemento por material sintético de las canchas 1, 2, 3, 6 y 7. Además, se intervinieron los dos paredones (cuatro lados).    

Los otros pedidos no fueron tomados en cuenta, especialmente en la 4 y 5, canchas con superficie de arcilla o polvo de ladrillo. Allí, así como en las canchas 6 y 7, por ejemplo, la base del techo está corroída y a punto de colapsar, señalaron usuarios y maestros. “Especialmente en la cancha N° 2, parte de la superficie se levantó, la cual tiene un nuevo material sintético, que al parecer es llanta molida. Ese material no permite deslizarse con normalidad”, resaltó Astudillo.

La vocera de la agrupación añadió que las canchas intervenidas no tienen un sistema de drenaje y solo cuentan con desagües en los filos. Eso provoca la acumulación de agua en los espacios y el consecuente daño de la superficie.

En la reunión del lunes, el gremio de entrenadores solicitó a los representantes municipales que abran las canchas 6 y 7 “que no tienen tantas fallas”. Dijeron sentirse desesperados porque cuando empezaron los trabajos a mediados de 2016 les indicaron que la obra concluiría en dos meses.

“Han pasado más de seis meses y todavía no tenemos solución. Las canchas están terminadas, pero tienen fallas y por eso no las podemos usar”, resaltó Luis Espinoza, entrenador capitalino de 58 años, quien dijo que para su mantenimiento aportan una cuota mensual de $ 10.

“Cuando eran de cemento, nosotros contratábamos a algún albañil para que arreglara la superficie. Ahora es difícil”, dijo Espinoza, entrenador desde hace 32 años.

Jorge Gallegos, quien da mantenimiento a las canchas, reconoció que el proceso es caro. Detalló que, por ejemplo, los entrenadores deben cancelar $ 350 por una volquetada de polvo de ladrillo de cuatro metros cúbicos.

Parte de los fondos receptados servían para pintar las canchas, comprar las redes y adecuar, cuando era de cemento, la superficie.

EL TELÉGRAFO trató de conversar con Flores y Ordóñez luego de la reunión de inicios de semana; sin embargo, ellos explicaron que no podían hacerlo ya que no estaban autorizados para hablar con los medios de comunicación. (I)

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