Ante la ausencia de buses urbanos, los ciudadanos tuvieron que ingeniárselas para llegar a sus destinos

La paralización del transporte urbano en Quito afectó el bolsillo de los capitalinos

| 26 de Agosto de 2017 - 00:00
Los negocios ubicados en las zonas cercanas a las protestas de los transportistas tuvieron que cerrar.
FOTO: Foto: John Guevara / EL TELÉGRAFO

Muchas personas tuvieron que invertir más del doble de lo que cotidianamente invierten en su movilización para ir a sus lugares de trabajo. Ayer, los atrasos fueron constantes en la urbe.

El paro de transporte urbano realizado en Quito en protesta por el aplazamiento del alza de pasajes por parte del Concejo Metropolitano no solo afectó las actividades cotidianas de los capitalinos, sino también sus bolsillos.   

Gladys Mendieta, por ejemplo, gastó $ 7,50 para llegar a su trabajo ubicado en San Salvador y Eloy Alfaro. Vive en el sector de la Mitad del Mundo y suele gastar $ 0,65 en  movilización.    

“Esta paralización nos hace daño a todos porque nos toca pagar más para llegar a nuestros trabajos y eso nadie nos devuelve, pero uno lo hace por cumplir con las obligaciones laborales”, comenta Mendieta.

Ella llegó puntual a su trabajo, pues sabía del paro, por lo que salió de su casa 15 minutos antes de lo acostumbrado, a las 04:30.   

Ese no fue el caso de Diego Méndez; él llegó una hora y media tarde a su trabajo, pues no sabía del paro.

Vive en Calderón, norte de Quito, y se enteró de la paralización después de esperar media hora su bus en la parada. Aunque pagó más de lo acostumbrado para llegar a su destino ($ 1,25 más), lo que más le molestó es todo lo que tuvo que hacer para llegar al trabajo.

Tomó una camioneta para avanzar a la entrada de Llano Grande; ahí se encontró con su cuñado, quien le acercó hasta la terminal de Carcelén. Después abordó un trolebús, el cual se tardó una hora en llegar a la parada. A unas cuadras de su trabajo, en la Eloy Alfaro y Amazonas, tuvo que coger una bicicleta. En donde trabaja le justificaron su llegada tarde.

Ayer, los atrasos a la hora de entrada en los trabajos fue una constante en la capital. Los colaboradores de la empresa M. V. Cía. Ltda llegaron una hora tarde.
Cristian Villacrés, gerente de ventas de la empresa, dijo que el paro sorprendió a todos y por eso justificó el atraso de sus empleados.

A Édison Campues nadie le debía justificar su hora de entrada, pues es propietario de su zapatería. Pero sí le causó molestias abrir dos horas más tarde su negocio. Tuvo que esperar una hora y media en la parada de bus ubicada en la Andalucía y Machala (norte) para subirse a un articulado del trolebús. Dice que los taxis y las furgonetas pasaban ocupadas.

Gastó lo mismo de todos los días, ($ 0,25), pero el paro hizo que se retrasara en los trabajos que debía realizar en su zapatería. “El problema es entre los transportistas y el Alcalde y estos no deberían tomar medidas que afecten a la ciudadanía”, dice Campues.

Otros, como Javier Tamba, tuvieron la suerte de que algún ciudadano los acercara a su destino en su carro particular. Tamba, después de esperar varios minutos en la vía, pudo subirse al carro de una persona que hacía recorridos informalmente.

Tamba contó que el conductor es vendedor de helados, pero al enterarse del paro del transporte urbano decidió salir en su pequeño carro para usarlo a modo de taxi. Sin embargo, esto no libró a Tamba de tomar algunos articulados, esperarlos por varios minutos en las paradas y lidiar con el tráfico. De los $ 0,35 que suele gastar, ayer invirtió $ 2,50 en movilización.

El paro también tuvo sus efectos en los negocios. Alidia Caspi tiene un kiosco de dulces y snacks junto a una parada de bus en la avenida Amazonas, y comentó que no había vendido nada. “Yo creo que es porque la gente tiene que movilizarse en taxi, entonces se guarda hasta el último centavo”, comentó Caspi. (I)

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Los incrementos de pasajes se iniciaron en 2014

En noviembre de 2014, el Municipio de Loja fue el primero en aumentar el valor de los pasajes, pasando de una tarifa de $ 0,25 a $ 0,30. La alcaldía condicionó a los profesionales con el uso del sistema de la caja común, renovación de la flota de buses e integrar un solo consorcio de transportistas.

Este proceso fue implementado en 2015 en Manta, provincia de Manabí. En este caso el Concejo de la ciudad aprobó el incremento del pasaje urbano de $ 0,25 a $ 0,30 y el sector del taxismo también fue beneficiado aumentando la carrera mínima de $ 1 a $ 1,25, valor que se estableció de 06:00 a 19:00. Luego de eso se cobra $ 1,50. Aquí también se pidió mejorar las unidades de transporte.

Ambato, capital tungurahuense, en el mismo año asumió la medida a favor de los conductores y para ello se pidió cambios enfocados en mejorar la calidad del servicio, así como la recaudación de los pasajes.

En Cuenca, la Comisión Multisectorial formada por transportistas, Municipio y ciudadanos, aprobó un informe de la universidad local para el alza de la tarifa del transporte público.

Una de las últimas ciudades en sumarse fue Guayaquil. En este caso el Municipio exigió como requisito previo una revisión y un censo de la funcionalidad de los buses antes de implementar los nuevos valores.

En el trámite se planteó realizar una consulta popular sobre el incremento, pero el Consejo Nacional Electoral (CNE) determinó que no era necesario gastar $ 6’201.790 luego de la situación que afrontaba el país tras el terremoto suscitado el 16 de abril de 2016, que afectó principalmente a las provincias de Manabí y Esmeraldas. (I)