El cuerpo de bomberos de quito cuenta con un grupo de cinco animales de búsqueda

El instinto de caza es vital para los rescates de víctimas con canes

- 30 de septiembre de 2017 - 00:00
Los perros especializados en rescates formaron parte del homenaje que recibió el grupo que ayudó en México tras el terremoto del 19 de septiembre.
Foto: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO

Los perros socorristas son capaces de ingresar a donde los seres humanos no pueden. Lucky y Cratos viajaron a México para ayudar luego del terremoto.

La labor de los perros rescatistas es intensa. Cada vez que tienen que acudir al sitio donde ha ocurrido un desastre, estos canes también ponen en riesgo su vida.

Los cánidos de rescate son capaces de ingresar en donde los humanos no pueden: su menor peso y tamaño reduce el peligro de derrumbe y sus sentidos localizan los cuerpos bajo los escombros, dando prioridad a los que encuentran vivos.

Este es el caso de Lucky y Cratos (de razas labrador retriever y golden retriever), quienes viajaron a recientemente a México y que forman parte del grupo de Búsqueda y Rescate Urbano del Cuerpo de Bomberos de Quito que, la madrugada de este jueves 21 de septiembre, despegó hacia México.

Gracias a su desarrollado olfato, estos animales son de mucha utilidad para realizar labores de localización y extracción de sobrevivientes en zonas afectadas por terremotos como el de 7,1 grados en el suelo mexicano, la semana pasada.

Fueron entrenados para que desarrollen el instinto de caza. Una vez potenciado este reflejo, los canes actúan a modo de juego y cuando localizan a alguien, saben que al final se harán acreedores a un premio. Por lo general, juguetes o mordedores.

“En la mayoría son juguetes chillones y eso les encanta, dependiendo de la personalidad del perro”, comentó Bryan Cevallos, integrante del organismo de socorro y combate al fuego.
Lucky tiene un año nueve meses de edad, mientras que Cratos, 5 años.

El primero llegó a los cuatro meses al Cuerpo de Bomberos de Quito; mientras que Cratos vino como una  donación del Cuerpo de Bomberos de El Ángel (Carchi).

Forman parte de un grupo de 5 cuadrúpedos con los que cuenta el Cuerpo de Bomberos de la capital. Los otros se llaman Zeus, Titán y Cronos.

Lucky y Cratos ya son expertos en rescate. En el caso del segundo, incluso participó en la búsqueda de víctimas tras el terremoto ocurrido en Manabí, en abril del año pasado.

Ayudó en la localización de varias víctimas y es un can certificado. Mientras que Lucky recibió en Durán la certificación por parte de la Secretaría de Gestión de Riesgos, que lo acredita como un animal apto para cualquiera de estas labores.

Los dos viajaron a México con sus entrenadores: el cabo David Durango y Cristian Acuña. Ellos se encargaron de llevarles su comida, consistente en alimento seco y demás implementos.

Cuando entran en acción, como parte de su equipamiento cuentan con botas para proteger sus patas; también tienen arnés y demás dispositivos exclusivos para sus labores. Estos implementos son colocados siempre y cuando no dificulten su trabajo. “A veces es preferible soltarles así no más, pero en caso de emergencias también cuentan con sus botiquines”, señaló Cevallos.

Tras su misión en México, Lucky y Cratos regresaron a Quito, donde primero serán descontaminados, luego se les administrará vitaminas líquidas para recuperarlos de su desgaste físico y mental.

Posteriormente entrarán en un proceso de recuperación. “Se les bajará la dosis de trabajo, se comenzará de nuevo a jugar con ellos, a socializarlos, con el fin de que vuelvan a ser simplemente perros por un tiempo”, señaló Cevallos. (I)

Cuando los canes localizan a una persona se hacen acreedores a un premio. Por lo general son juguetes o mordedores. Foto: Cortesía

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Los bomberos encontraron a dos víctimas

Foto: Carina Acosta / EL TELÉGRAFO

Cuando el terremoto sacudió a México el 19 de septiembre, el comandante del Cuerpo de Bomberos de Quito, Éber Arroyo (foto primero a la izquierda), se preparó inmediatamente para viajar a ese país y colaborar con las labores de rescate de las víctimas del movimiento telúrico.

No obstante, a su regreso al Ecuador, el jefe bomberil reconoció que tuvo miedo cuando recibió la orden de conformar un equipo para trasladarse a esta nación norteamericana.

Relató que se requiere un conjunto de alrededor de 30 efectivos para una misión, pero debido a temas de peso y coordinación, debieron ir únicamente 15 personas que se sumaron a otro grupo igual en la ciudad de Guayaquil.

Durante las tareas de búsqueda, los bomberos nacionales encontraron a dos personas fallecidas bajo los escombros. (I)

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