Los ejemplares tenían daños en sus estructuras

50 árboles del parque La Carolina fueron retirados

- 26 de Agosto de 2017 - 00:00
Muchos árboles aunque están en pie, en realidad están muertos, por lo que constituyen un riesgo pues pueden caerse en cualquier momento.
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

Un total de 50 árboles fue retirado  del parque La Carolina (centro-norte) porque se encontraba en riesgo de caer.

Después de un análisis del arbolado del espacio, la Dirección de Administración de Parques Metropolitanos y la Brigada de Emergencias de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas  retiró los ejemplares porque presentaban daños en sus estructuras.

Cuando un árbol presenta caracterísicas como una inclinación mayor a 20 grados, tiene cavidades o madera podrida en el tronco, varias de sus ramas principales están muertas, sus raíces se encuentran expuestas, o si ha sido desmochado o podado de manera excesiva, tiene un alto riesgo de caerse por lo que es necesario talarlo.

Pero las principales causas para considerar que un árbol está en riesgo son que no tiene raíces profundas, está podrido, ya cumplió su ciclo de vida o porque los cuellos del árbol están tan modificados que podría caerse.

Entre las causas que llevan a esta situación están que el especimen recibió un proceso incorrecto de poda, así como procesos antitécnicos de ampliación de vías, apertura de zanjas y canales, compactación del suelo, entre otras.

Según la dirección de parques, ninguno de los árboles intervenidos en el parque eran patrimoniales y estos reciben un mantenimiento especial para ser conservados.

Para contrarrestar la pérdida de árboles y asegurar el crecimiento de nuevos ejemplares en el sitio, el año pasado se plantaron más de 1.300  de especies como: arupos, fitósferos, guabos, calistemo blanco, cholán, entre otros, provenientes de los viveros Las Cuadras y Armenia.

Según Verónica Arias, secretaria de Ambiente del Distrito Metropolitano de Quito, a partir de la publicación de la ordenanza 282, se inició un proceso de preservación del arbolado público urbano.

Para esto se empezó un registro de identificación de qué árboles podrían estar en riesgo y cuáles requieren de una intervención.  (I)