Sábado, 30 Septiembre 2017 00:00 Regional Sur

Cuencanos celebran la creación de una de sus primeras universidades

Vista panorámica del Campus de la Universidad de Cuenca, situado a la orilla del río Tomebamba.
Vista panorámica del Campus de la Universidad de Cuenca, situado a la orilla del río Tomebamba. Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Hoy es el desfile de todas las promociones por el aniversario 150. La ciudad se viste de fiesta.

Rodrigo Matute Torres

La Universidad de Cuenca, también llamada en su momento Universidad Estatal, fue creada por Decreto Legislativo el 15 de octubre de 1867, bajo la presidencia de Jerónimo Carrión y Palacio.

Al inicio esta institución se llamó Corporación Universitaria del Azuay, tenía las facultades de Jurisprudencia, Medicina y Farmacia,  Filosofía y Literatura y Teología. Su primer rector fue el abogado y político ecuatoriano Benigno Malo.

Según la historia de este centro de estudios, la Facultad de Medicina era la más buscada por los jóvenes de ese entonces. Actualmente sucede lo mismo.

Aún quedan restos históricos de dicha facultad en la avenida 12 de Abril. Allí están, por ejemplo, los elementos con los que se hacían intervenciones quirúrgicas.

Posteriormente, según Juan Cordero Iñíguez, exgobernador, excatedrático universitario e historiador, en una entrevista en la radio La Voz del Tomebamba,  la Universidad tuvo su primera casa en lo que hoy se conoce como la plazoleta de Santo Domingo y donde hoy funciona el colegio Octavio Cordero Palacios.

De acuerdo al exmaestro, tras el nombre de Corporación Universitaria, en 1925 toma el membrete de Universidad del Azuay y luego de Universidad de Cuenca. “Este centro de educación nació muy pobre económicamente y vivía de los Derechos de Grado”, dijo Juan Cordero.

Agregó que en 1923, tenía apenas 183 estudiantes, mientras que actualmente pasa de los 15.000, no solo de la provincia de Azuay, sino del Cañar, Loja, El Oro, Morona Santiago y hasta del centro y norte del país.

 En 1868 se crearon las cátedras de Química Industrial, Botánica, Zoología, Geología, Ingeniería, Litografía y Grabado, bajo la conducción de profesores alemanes.

A raíz de esto, surgió en 1890 la Facultad de Ciencias. En 1897, después de la Revolución Liberal, se reconoció a la entonces Corporación Universitaria del Azuay como Universidad del Azuay. En 1919 se creó la primera representación estudiantil en el establecimiento.

En 1935 se implementó la Escuela Superior de Minas, y cuatro años más tarde, la Facultad de Ciencias Matemáticas y Físicas con la Escuela de Ingeniería Civil.

Bajo el rectorado de Carlos Cueva Tamariz, se fundó en 1952 la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación, seguida un año más tarde por la Escuela de Química Industrial, actualmente Escuela de Ingeniería Química.

En 1958, Cueva fundó la Escuela de Arquitectura y Urbanismo y tres años más tarde la Escuela de Ciencias Económicas. Cueva Tamariz se jubiló en 1966 y dejó una universidad moderna y renovada. Dos años después de su jubilación se fundó la Escuela de Enfermería y de Trabajo Social.

Recuerdos y anécdotas

Los 150 años de existencia han dejado miles de anécdotas vividas por  profesores, estudiantes y también por quienes frecuentaban este sitio.

Luis Bermeo, jubilado y extrabajador de este centro de estudios, dijo que la universidad ha tenido cambios radicales y que eso ha servido para que obtenga reconocimientos por sus ejes culturales, científicos y de lucha permanente por las reivindicaciones del país.

“Lo que pasaba en la alma mater, era parte del quehacer diario de la ciudad”, indicó.

Bermeo recuerda a Edmundo Maldonado, conocido como el ‘Loco’, como un personaje que se dedicó por enteró al manejo de la imprenta de la universidad.

Por él —dice Bermeo— pasaban  todas las creaciones literarias de este centro de estudios. También rememora los bares de aquella época como el de Rosa Berrezueta. “Todos los estudiantes pasaron por este sitio, nadie estuvo al margen del mismo”.

Para Ricardo Tello, actual catedrático, el trabajar en este lugar tiene un valor especial por ser la segunda universidad más antigua del país. Recuerda que cuando fue estudiante hizo de lazarillo con un compañero suyo durante los años de estudio.

“El alumno llegó a graduarse y es maestro actualmente”, dijo. También indicó que los hijos de muchos de sus compañeros de aula han sido sus alumnos. “Son gente que persigue los mismos sueños”.

Hoy más de 50 mil personas marcharán por las calles de la ciudad, en homenaje a los 150 años de vida institucional. (I)

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