Tomada de la edición impresa del 09 de febrero del 2010

En La Ladrillera las obras no concluyen

Marlon Arévalo, damnificado de la zona, desbarató su vivienda para pedir a la Ecapag el relleno de su terreno y así evitar que las aguas se estanquen en el interior.   | FOTO: MARCOS PIN / El Telégrafo

FOTO: MARCOS PIN / El Telégrafo

Marlon Arévalo, damnificado de la zona, desbarató su vivienda para pedir a la Ecapag el relleno de su terreno y así evitar que las aguas se estanquen en el interior.

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Los artículos de primera necesidad que se requieren en el albergue del Buen Vivir son pañales, leche para niños, biberones y colchones.
En La Ladrillera lo prioritario, en ayuda, son colchones, agua y botas.

Damnificados de Flor de Bastión piden que se rellene el terreno y que se entreguen casas ofrecidas.


 
Desbaratar su casa de caña y refugiarse donde una vecina fueron las únicas opciones que tuvo Gladys Pineda, de 34 años, habitante de La Ladrillera, en el bloque 21 de Flor de Bastión.

Es que, desde el viernes pasado, su casa y la de decenas de familias de ese sector del noroeste de Guayaquil quedaron anegadas por  las lluvias caídas el fin de semana que, además,  causaron que se desplomara el puente de madera provisional que sirve para conectar este barrio con la vía principal.

Es la segunda ocasión, en lo que va del año,  que esta zona se ve afectada por las precipitaciones. El pasado  11 de enero, un aguacero prolongado (de 16 horas)  provocó que el canal existente se desbordara, afectando  a 54 casas. Desde ese entonces, en  La Ladrillera, la ayuda prometida por varias autoridades, tanto seccionales como de Gobierno, aún no se cristaliza. Además,  las obras para contrarrestar las secuelas del invierno continúan, sin menguar la situación actual.    

Por esa razón, Pineda  buscó posada en otro lugar,  porque el lodo, el agua empozada y los malos olores, que inundaron el interior de su vivienda,  afectaron a sus  hijos Melanie, Carlos y Roy, de 1, 3 y 6 años, respectivamente.   

 El menor de sus pequeños presenta síntomas febriles y sospecha que se haya contagiado de dengue mientras que,  su hijo mayor, tiene manchas en su piel por el contacto con el lodo que cubre la zona afectada, que comprende unas cuatro manzanas.

Ayer, en La Ladrillera, decenas de familias aún rescataban, de sus hogares, lo poco que no  afectó los aguaceros. Aunque sus habitantes anunciaron una protesta, la ligera llovizna que cayó en la  mañana enfrió los ánimos.

Más que intenciones  de protestar -dijeron algunos- solo existe desesperación por reconstruir todo lo que se perdió. Pero, “sin ayuda de las autoridades no vamos a poder levantarnos otra vez”, dijo  Mary Game, de 42 años,   quien ayer junto con su hijo Samuel Bravo (15) rescataron unas frazadas,  tres ollas  y la ropa del resto de sus vástagos.

Ella, al igual que 44 afectados, aún esperan las casas de Hogar de Cristo que fueron ofrecidas.

Por eso, ,  durante la emergencia, sus hijos se refugian en el albergue del Buen Vivir, del MIES,  en  Lizardo García y  Gómez Rendón. En el sitio hay capacidad para 100 personas. Actualmente están tres familias de la zona, informó Amparo Espinoza, funcionaria del MIES. Otros damnificados fueron reubicados en la escuela Lucila Araujo, en el bloque 9 de Flor de Bastión.

“En el albergue al menos mis niños tienen comida, acá solo vienen a enterrarse en el lodo y a enfermarse”, dijo Game mientras su vecino José Luis García, de 23 años, desarmaba su casa con la esperanza de que personal de la Ecapag (Empresa Cantonal de Agua Potable y Alcantarillado) rellenara su terreno.

Ayer, personal de ese ente ejecutaba líneas de desfogue que conducirán  las aguas estancadas hacia el canal principal donde, en diez días, se habilitará una alcantarilla que evitará más inundaciones, aseguró Stalin Poveda, director de gestión comunitaria de la Ecapag.

Según Poveda, durante  esta semana se rellenarán los terrenos de los afectados y, además, se ampliará el canal 88, que comprende 450 hectáreas y rodea  El Fortín y Flor de Bastión.   Los trabajos  tienen un plazo de 45 días.

En la vía de ingreso a La Ladrillera, se instalarán cuatro hileras (de 5 tubos cada una) de 90 pulgadas que  conducirán las aguas lluvia. Estos tienen una capacidad  de 12 m³ de agua por segundo.

Luego de un mes, se creará un bypass para redirigir el tránsito de la zona y poder ejecutar las obras. Según Néstor Mazzini, funcionario de Ecapag, las labores ascienden a  US$ 600 mil y son parte del Plan Pre-invernal de Interagua.

Mientras, la concejal (PAIS) Guadalupe Salazar, quien gestionó la entrega de las 54 casas para los damnificados pedirá este jueves al Alcalde Jaime Nebot que se haga un nuevo censo para conocer la situación de cada una de las familias pues, decenas de estas,  reclaman por las viviendas prometidas. 

 Según Salazar, también la ministra de Inclusión Económica y Social, María de los Ángeles Duarte, entregará Bonos de Desarrollo Humano a los afectados. El pasado fin de semana personal del organismo hizo un censo para saber el número de perjudicados. La ministra  hará la entrega oficial este viernes.

Poblaciones siguen anegadas por lluvias


La escuela fiscal del recinto Puerto Inca alberga desde el pasado domingo a 75 familias de las poblaciones de Montaña (Naranjal) y La Victoria (Balao), cuyas viviendas permanecen anegadas desde el fin de semana por las prolongadas lluvias que cayeron en ese sector y que produjeron el desbordamiento del río Cañar.

Personal de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgo y de la Policía Nacional permanece en el lugar coordinando la ayuda en víveres, agua y colchones a los damnificados. 

Felipe Bazán, subsecretario Nacional de Gestión de Riesgos, informó que si bien no se han producido nuevas lluvias en la zona, la situación se mantiene inalterable, pues solo se espera a que las aguas que inundaron  poblaciones y sembríos retornen a su cauce.

Según estimaciones de la entidad, hay por lo menos 25 mil hectáreas de cultivos afectados en la zona sur de Guayas y en la provincia de El  Oro, principalmente de banano, cacao, plátano y granjas avícolas y en menor grado, camaroneras.

En Machala, provincia de El Oro, fueron evacuadas 20 personas.    

Bazán informó que se trata de rehabilitar la vía a La Troncal, en el sector Puerto Príncipe, que se encuentra interrumpida debido a que las aguas se llevaron parte de la estructura. Situación similar ocurrió en la vía que conduce a la provincia de El Oro, a la altura de Balao.

En la ciudadela Los Vergeles, (Machala) se evacuó a 5 familias (20 personas), y en el barrio Otto Álvarez, se inundaron 6 viviendas a causa de obras de relleno inconclusas.

Las provincias de Manabí, Esmeraldas y Los Ríos también sufrieron los efectos de las lluvias, aunque en menor medida que Guayas, por lo que no se han reportado mayores contingencias en esos sectores. (VH)
Bessy Granja Barriga
bgranja@telegrafo.com.ec
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