Tomada de la edición impresa del 21 de diciembre del 2009

Retratos se exponen en un bar de Quito

La muestra fotográfica se inauguró el miércoles 16 de diciembre y estará expuesta durante un mes, hasta el sábado 16 de enero de 2010.  | FOTO: CARLOS POZO / El Telégrafo

FOTO: CARLOS POZO / El Telégrafo

La muestra fotográfica se inauguró el miércoles 16 de diciembre y estará expuesta durante un mes, hasta el sábado 16 de enero de 2010.

IMÁGENES

Datos

La Naranjilla Mecánica/Quito
Tamayo N22-43 y Veintimilla.

Abierta al público hasta el 16 de enero.
Entrada libre.

El “Proyecto fotográfico uno” muestra una serie de fotografías de gente disfrazada.


 
Sobre un fondo de color naranja que se difumina hasta perderse en el blanco, un hombre vestido de obispo mira de frente, su mano derecha adelante, a punto  de impartir una bendición. Pero es nada más que una ilusión, pues el obispo no es tal. Se trata de uno de los retratos que los fotógrafos Alejandro Reinoso y Soledad Rosales exponen en el bar La naranjilla mecánica, en Quito, hasta el próximo 16 de enero.

La muestra, llamada “Proyecto fotográfico uno”, inaugurada la semana pasada, está compuesta por una serie de retratos realizados en agosto a los asistentes a la “Fiesta de disfraces y rarezas” que organizó el bar para celebrar su séptimo aniversario.

De acuerdo con Alejandro Reinoso, la idea que se plantearon fue, además de hacer un registro que documente la celebración, la de realizar retratos en los que se llegue a mostrar cómo es en realidad el personaje, a través del disfraz que estaba puesto.

Por eso, de las paredes de La naranjilla mecánica cuelgan todo tipo de personajes; algunos con su rostro oculto detrás de una máscara, otros retratados en grupo, como los cinco payasos que componen una de las fotografías.

La muestra está compuesta por diecisiete fotografías y dos hojas de contacto; aunque para el proyecto en sí fueron fotografiadas unas sesenta personas, según datos revelados por los fotógrafos.

Durante la inauguración de la muestra, que se realizó el pasado 16 de diciembre, alrededor de cien personas recorrieron La naranjilla mecánica observando los retratos. Pablo, uno de los asistentes, comentó que aunque le gustaron las fotografías, la dinámica del bar hace difícil apreciar la muestra.

“Como hay clientes sentados en las mesas, es difícil acercarse a mirar una foto sin estorbar”, comenta.

Por su parte, Susana, otra de las asistentes, cree que para entender mejor la obra hace falta explicación acerca del porqué se realizaron los retratos y en qué circunstancias. “Si yo no hubiera entrado a la web  no me habría enterado de que se trata de una fiesta de disfraces”, dice.

Las diecisiete fotos expuestas pueden ser adquiridas por los asistentes en diferentes formatos, a un precio que varía entre los 40 y los 130 dólares, de acuerdo con el tamaño de la ampliación.
Javier López Narváez
xlopez@telegrafo.com.ec
Reportero