Al Twitter @piezaclavetv y a los teléfonos 023970813 y 023970822 pueden comunicarse todos los lunes, en vivo, al programa televisivo de opinión La Pieza Clave que conduce Mariuxi Mosquera y se emite por EcuadorTV. El programa es una idea original, y co producción de su propia empresa, de Alfredo “Che” Vera y es uno de los pocos que quedan al aire, de este tipo de espacios de opinión, considerando como sus más reconocidos antecesores a La Familia Puertas Adentro y Recetas Para El Alma. La escenografía con rojos y blancos en forma de rompecabezas y el amplio escritorio con detalles similares en el que se sienta Mariuxi Mosquera al centro y sus respectivos invitados del día, a su derecha e izquierda, son uno de los primeros atractivos visuales para la pupila de este televidente. Ocupando el horario de los lunes de 22:00 a 22:45, a mí me extraña la respuesta que tiene de los televidentes que llaman a presentar sus opiniones y pedir consejos de los invitados del día, además de la cantidad de tuits que Mosquera lee al aire demostrando que el audiovisual tiene a una audiencia cautiva en toda su duración. Mosquera es muy mesurada y correcta en su rol de conductora que más bien es de presentadora del espacio y moderadora de la mesa redonda en la que el tiempo para los televidentes que intervengan al aire sea equitativo y de igual manera se reparta con equidad el tiempo para intervención de los panelistas. Recientemente, el lunes 21 de abril, contó con la participación en estudios de Susana Valarezo, Máster en Estudios de Desarrollo, y Alfonso Espinosa, Director de Human Perspectives International, con el tema del miedo. Fue un programa jugoso que satisfizo mi paladar televidente de cabo a rabo, que a pesar de lo que a mi parecer fueron unos pequeños golpes de audio por la colocación de los micrófonos de los invitados, porque estuvo muy claro y preciso en fondo y forma. La experiencia de los panelistas me hizo pensar en un espacio de orientación que entrecruza, en sus limitaciones de tiempo y de los conocimientos de los posibles invitados, la psicología, la psiquiatría, el psicoanálisis, la filosofía y la semiótica, todas ciencias que implican mucho estudio pero que cualquier espectador puede entender. El problema es que el tiempo de los bloques del programa se consume muy rápidamente y Mosquera se agita por garantizar que se genere una verdadera comunicación de dos vías. Los invitados del día también hacen lo imposible por ser concisos, aunque siempre manifiestan su interés en no dejar ninguna acotación o solicitud del público en el aire y hacer que cada vez que hablan su información sirva a la audiencia. La Pieza Clave también utiliza pequeños reportajes en los que expertos ofrecen una opinión del tema del día, a quienes al volver a estudio Mosquera agradece con nombre y apellido, y sondeos con respecto a determinadas preguntas que la producción plantea en estricta y directa vinculación con ese mismo tema. Los sondeos y las llamadas no son solo con gente de Quito y Guayaquil como se volvió costumbre en la televisión nacional, son también de múltiples y variadas zonas de la Sierra y la Costa. La línea gráfica, en especial las claquetas, que dan paso de los reportaje y los sondeos para un regreso al estudio donde esperan atentos Mosquera y los invitados, es muy especial en el sentido de que sigue jugando con la imagen del rompecabezas. Los trabajos de cámara y edición son envidiables porque aunque se juega con los tradicionales plano contraplano en primeros planos abiertos y cerrados y planos medios, también hay múltiples tomas overshoulder y encadenados que dan amplia fluidez. La Pieza Clave tiene identidad propia porque tanto su equipo de producción como sus invitados, conductora y público que llama y tuitea están en una suerte de comunión durante todo el programa. Mosquera lo que busca fomentar es la participación ciudadana.