Bertrand Piccard / piloto suizo

"Por supuesto, pensé en Charles Lindbergh"

- 03 de julio de 2016 - 00:00
André Borschberg (abajo) saluda a su socio, Bertrand Piccard (al interior de la cabina), tras su travesía por el Atlántico. El vuelo duró 71 horas y 8 minutos.
Foto: AFP

El aviador cruzó el Atlántico a bordo del Solar Impulse 2, que tiene como único carburante al Sol. Su meta es fomentar el uso de tecnologías limpias.

Sevilla, España.-

El piloto suizo Bertrand Piccard, de 58 años, logró su sueño al cruzar el Atlántico en un avión cuyo único carburante era el Sol. Un hecho histórico y, para él, un “momento mágico”.

¿Cómo transcurrió la travesía?

Las nubes y las turbulencias me dieron mucho juego... No fue un vuelo fácil. Había que abrirse camino entre las barreras de nubes, sobrevolar las nubes... Ha sido un vuelo bastante táctico. Ha habido momentos en que había que ser muy piloto y otros en los que podía relajarme y pensar realmente en lo que estaba logrando. Estuve muy concentrado durante el primer día y el segundo me dije: ‘ya está, estoy sobre el Atlántico’.

El tercer día, me decía a mí mismo: ‘mi sueño se está realizando, tal vez llegue a España, tal vez haga realmente esta primera travesía de avión solar sobre el Atlántico y tengo que disfrutarlo’. Durante el vuelo (71 horas y 8 minutos), dormí muy, muy poco, es cierto. Pero es tan fantástico: tienes todo el océano a tu alrededor, todo el cielo, y vuelas con la fuerza de la naturaleza, con el Sol.

¿Tuvo la impresión de estar escribiendo una página de la Historia?

Este vuelo llevaba 17 años esperándolo. Hace 17 años que tuve esa visión de un avión solar que volase de día y de noche, que diese la vuelta al mundo, que cruzase los océanos. Cuando por fin se cumplió fue un momento mágico. Por supuesto, pensé en Lindbergh (Charles, el primer aviador que cruzó el Atlántico en solitario en 1927) porque lo conocí cuando yo tenía 11 años.

Estábamos los 2 en el despegue del Apolo 12 (segunda misión espacial que envió hombres a la Luna en 1969) y, para mí, Lindbergh es uno de esos héroes que hizo lo que nadie creía posible. Es un estado de ánimo que hay que alentar y un camino a seguir, por eso pensaba en Lindbergh. A mí, me gustaría (...) participar en el desarrollo del uso de las tecnologías limpias. Falta la voluntad de hacerlo.

¿Y ahora?

Nos quedan en principio dos etapas más, una que André Borschberg (su compañero) hará hasta Egipto, y la última, que haré yo si todo va bien a principios de julio para llegar hasta Abu Dabi. Será el momento de usar todo lo que hemos hecho, todo lo que hemos logrado hasta ahora para impulsar realmente las tecnologías limpias. Anuncié junto a André la creación del Comité Internacional de Tecnologías Limpias. Hace falta un organismo internacional neutro que sepa de lo que habla y que pueda aconsejar a los gobiernos y a las empresas en función de su situación geográfica, climática, social, económica, meteorológica, etc. ¡Eso hace falta! Está todavía muy lejos que la aviación comercial funcione con energía solar.

De momento solo logramos transportar a una persona. Pero estas tecnologías se pueden aplicar al 97% de la energía consumida en tierra. De hecho, no es tanto nuestro estilo de vida lo que contamina, sino las viejas tecnologías que usamos. Yo creé hace dos años ‘Future Is Clean’, que agrupa ya a 420 asociaciones. Tenemos padrinos importantes:  Richard Branson (fundador de Virgin), y Al Gore (exvicepresidente de EE.UU. y Nobel de la paz). Pero queremos ir más lejos. El objetivo es estructurar todo eso para darle una verdadera existencia. (I)   

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