Apple, unida en la transición de poder

27 de agosto de 2011 - 00:00

Tim Cook, hasta ahora director de operaciones de la firma estadounidense Apple, es desde esta semana el nuevo consejero delegado del gigante de la tecnología de consumo tras la dimisión repentina, aunque no completamente inesperada, de Steve Jobs.                          

Jobs, el hombre que rescató a Apple del borde de una bancarrota y la convirtió en la empresa de referencia en la tecnología aplicada al consumidor, con productos como el iPod, el iPad y el iPhone, permanecerá en la compañía como presidente de la junta directiva.     

"Siempre he dicho que si llegaba el día en el que no pudiera hacer frente a mis obligaciones al frente de Apple como consejero delegado, sería el primero en hacérselos saber", escribió Jobs la noche del pasado miércoles en su carta de dimisión dirigida a la junta directiva de la empresa y a la comunidad de la firma líder en la tecnología.
"Desafortunadamente, ese día ha llegado", añadió. En la misiva en la que renuncia a su cargo no se explican los motivos que le han llevado a tomar la decisión, aunque todo apunta a un empeoramiento de su salud tras superar un cáncer de páncreas en 2004 y someterse a un trasplante de hígado en 2009.

"Recomiendo con rotundidad que ejecutemos nuestro plan de sucesión y nombremos a Tim Cook como consejero delegado de Apple", apuntó sobre el, hasta esta semana, jefe de operaciones para sustituirle como líder de la firma estadounidense.

La junta directiva aceptó de inmediato la recomendación de Jobs.
"La junta confía por completo que Tim es la persona adecuada para ser nuestro próximo presidente ejecutivo", dijo el director de la junta, Art Levinson, en un comunicado para anunciar la designación de Cook.

Cook, ejecutivo capaz y mano derecha de Jobs, tiene una ingente lista de tareas por delante: no solo debe mantener la buena racha financiera de una de las compañías con más beneficios del mundo, sino que ha de ser capaz de seguir innovando y sorprendiendo a los consumidores y, casi lo más difícil, estar a la altura de la oratoria del que ha sido su jefe. Apple y Steve Jobs son lo mismo.  

Timothy D. Cook nació en 1960 en Alabama y es ingeniero industrial.

En Apple, donde llegó hace trece años, ha sido el responsable de operaciones y ventas globales, y previamente dirigió la división de Macintosh y desempeñó un rol fundamental en las relaciones con los proveedores y distribuidores que comercializaban los productos de la compañía en el contexto de un mercado cada vez más grande.     

Su constancia y buen hacer le han llevado a estar al frente de la "niña bonita" de Silicon Valley. Ahora tendrá que demostrar con algo más que sus  buenos modales que está a la altura de este enorme barco.  
Antes de aterrizar en Apple, Cook fue vicepresidente de materiales corporativos de Compaq, jefe de operaciones de Intelligent Electronics y pasó 12 años en IBM.  

La compañía debe mostrarse unida en el respaldo a Cook con el objetivo de calmar a los inversores, que temen que la salida de Jobs reste calidad a los nuevos productos.  

En las primeras horas tras el anuncio de la dimisión de Steve Jobs, las acciones de la empresa líder en tecnología  bajaban más del 5% en las operaciones, tras el cierre de las operaciones de  Wall Street.

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