Alumnos conocen las culturas precolombinas en el Museo Vivo

- 08 de septiembre de 2019 - 00:00
El chamán da la bienvenida a los alumnos de octavo de básica del colegio Enrique Gil. El personaje es representado por el actor Jimmy Simisterra.
Foto: Lylibeth Coloma / El Telégrafo

Bajo la dirección artística de Hugo Avilés, en la Casa de la Cultura del Guayas se exhibe una obra teatralizada con un elenco de cinco actores que llevan a los visitantes a un recorrido por la historia ancestral de Ecuador.

Un cuenco con palo santo humeante aromatiza el ambiente. Sentados en el piso observan expectantes 29 alumnos de octavo de básica del colegio Enrique Gil de Guayaquil, acompañados del tutor Michael Figueroa y de algunas madres de familia.

De pronto, un hombre con el rostro y pecho pintados y ataviado con una especie de faldilla, como la que utilizaban los antiguos aborígenes, irrumpe en el espacio con danzas y cantos en otra lengua.

Agita las montes que tiene en cada mano y finge hacer una limpia en el ritual de bienvenida a los jóvenes visitantes que mantienen cautiva su atención en el chamán.

El ritmo termina y el silencio deja un hueco en los oídos. El curandero se esfuma tan rápido como apareció y entre el humo gris los chicos vuelven al presente cuando ven a otro hombre de aspecto contemporáneo. Viste camisa, chaleco, pantalón campero, botas y un sombrero.

Se identifica como arqueólogo e invita a los estudiantes a recorrer las diferentes etapas de las culturas precolombinas, sus descubrimientos y costumbres. Todo ello se manifiesta a través de la representación teatral que realizan los cinco actores del Museo Vivo, proyecto del Museo de Arte Precolombino Carlos Zevallos Menéndez, que difunde la Cultura del Guayas.

La estrategia de contar la evolución e historia de los pueblos ancestrales de Ecuador, a través de una obra teatralizada con actores es una apuesta didáctica que capta la atención porque es más realista y fácil de asimilar.

La obra muestra a personajes de la era precolombina que interactúan con los visitantes mostrándoles las costumbres el uso de las herramientas y rituales que practicaban las culturas”, explica Hugo Avilés, director artístico del proyecto.

El espectro de culturas que se exhibe durante el recorrido es vasto; entre ellas están Valdivia, Chorrera, Las Vegas. Sin embargo, la obra está montada para ser vista de manera temática.

A través de personajes como el arqueólogo, el chamán, el cacique, la aldeana y la fundidora de metales, los niños presencian cómo era la lítica, el uso de la piedra, la arcilla, la agricultura, metalurgia y navegación.

Gisella Peña, de la Coordinación del museo, explica que los aborígenes utilizaban en el período Formativo hachas, cuchillos y limas. También huesos, anzuelos y otras herramientas trabajadas en concha, además de punzones de hueso y espátulas. Luego, con la cerámica, hacían recipientes y figurines antropomorfos y zoomorfos.

La representación muestra la evolución de esos materiales y cómo nuestros antepasados sobrevivían con lo que tenían en la naturaleza, desde la piedra hasta la metalurgia.

El arqueólogo introduce en cada una de las temáticas a los alumnos. En una parte del recorrido el cacique emprende un viaje en las balsas que se utilizaban en la época.

La aldeana, quien parece ser su pareja, presiente su muerte y lo anuncia con un grito desgarrador que pone en tensión a Diledy, David y Ainoha, así como a sus demás compañeros. También a Yolanda Ortiz y a Gabriela Orrala, madres de familia.

Los niños pasan a otro espacio y se encuentran con una escena fúnebre al ritmo del tema “Vasija de barro”. “El cacique se murió”, repite Alexandra y la sentencia se repite como eco en los chicos.

Frente de ellos, una enorme vasija y dentro una figura que asemeja al cuerpo del cacique envuelto en sábanas blancas. El recipiente está flanqueado por la aldeana, la fundidora de metales y el chamán que preside el ritual de la muerte.

Solo hay que esperar unos segundos para asistir a la coronación de nuevo cacique de la aldea indígena. Entre fuertes aplausos termina la pieza teatral que ha cautivado a los asistentes.

Mientras, el arqueólogo regala figuras elaboradas con globos a los alumnos que, entusiasmados, responden bien a las preguntas, lo que significa que la obra cumplió el objetivo. (I)

Cultura
Funciones martes y jueves
El Museo Vivo lleva dos años presentándose en la Casa de la Cultura. Programan 40 funciones por año, los martes y jueves. El recorrido dura de 40 a 45 minutos.

5 actores integran el elenco del Museo Vivo: Jimmy Simisterra (chamán), Efraín Pardo (arqueólogo), Pedro González (cacique).

Aldeana y fundidora
También están Susana Branque (la aldeana) y Gabriela Indio (la fundidora de metales). (I)

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