La minga, un recurso para unir comunidades

- 20 de junio de 2019 - 00:00
El prefecto de la provincia del Azuay, Yaku Pérez, desde que asumió el cargo ha sido parte de las mingas que se realizan en diferentes comunidades.
Fotos: Fernando Machado / EL TELÉGRAFO

Con base en estos trabajos han construido casas comunales, caminos vecinales, canales de riego. Para la labor utilizan palas, machetes, picos y buenas botas.

Desde muy temprano y como dicen ellos, “trabajemos antes que nos agarre el sol”. Así se inicia una minga, trabajo mancomunado entre los pobladores campesinos que aprovechan sus recursos para el adelanto de sus comunidades.

Con picos, palas, carretillas, a media mañana avanzan por la vía que lleva hasta la parroquia Daniel Córdova Toral, en el cantón Gualaceo, provincia de Azuay.

No importa la edad, en este trabajo todos participan, todos llevan una sonrisa y las ganas de hacer muy bien las cosas con el apoyo de todos.

“Hay que apurarnos no sea que en la tarde vaya a llover”, se escucha decir en el grupo, mientras el bullicio de la maquinaria pesada anuncia la llegada para dar el apoyo en la recolección de desechos o en el movimiento de tierra.

Tras formar grupos, tanto hombres como mujeres, los mingueros trabajan y casi no descansan, pero sí piden una bebida (entiéndase gaseosa) para combatir el cansancio de acuerdo con el paso de las horas.

“Recuerdo que mis padres me llevaban a las mingas para traer agua hasta la comunidad”, señala Zoila López, de la parroquia Mariano Moreno, mientras descansa y junto a ella hay una pala que ella le llama guataca y que sirve para quitar la maleza que cubre los canales de agua de la carretera.

“Para nosotros la minga ha sido siempre parte de nuestras vías”, acota la mujer de aproximadamente 75 años.

Ella posee las fuerzas para seguir moviendo la tierra y dejando un camino limpio para que el transporte llegue hasta su pueblo y puedan traer o llevar sus productos hasta los mercados de la ciudad de Gualaceo e incluso hasta Cuenca.

Al igual que ella, muchos jóvenes arriban para ser parte de esta minga. El prefecto de Azuay, Yaku Pérez, también agarra una pala y limpia varios tramos de la vía, junto con los mingueros.

“Aquí estamos para ser parte de esta fiesta”, dice, mientras toma las herramientas para seguir con este trabajo dispuesto para unas 12 horas aproximadamente.

Un vaso de limonada bien fría les cae como un “regalo del cielo”, ya que el sol comienza a pegar fuerte sobre el cuerpo de los mingueros.

“La minga también va acompañada de una buena comida, como siempre hicieron nuestros abuelos”, dice el alcalde del cantón Gualaceo, Gustavo Vera.

Agrega que en su administración está previsto rescatar estas tradiciones que no solo benefician a determinadas personas, sino a toda una comunidad.

“Antes teníamos al mediodía una pampamesa, en la que todos concurrían y donde todos se alimentaban”.

Expresa que las mingas han fortalecido a las comunidades y a base de ellas se han construido caminos vecinales, casas comunales que benefician a todos.

Un traguito no puede faltar en este trabajo. “Es solo para tomar fuerza”, indica la persona que entrega la bebida en medio de una amplia sonrisa.

La minga de la solidaridad
El término minga viene, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, del quichua “mink´a” que tiene dos acepciones: Reunión de amigos y vecinos para hacer un trabajo gratuito en común, y trabajo agrícola colectivo y gratuito con fines de utilidad social.

Ciertamente el significado de la minga concuerda con su origen, y se deriva de la tradición y conocimiento que tenían los aborígenes de Ecuador y Perú, de que han realizado un trabajo compartido para el bien común, se lo hace más rápido y mejor, según la página MIRA.

Como la mayoría de los pueblos del Ecuador, estos tenían necesidades insatisfechas, pues carecían de servicio eléctrico, la red de agua simplemente era “entubada” y el alcantarillado existía en un mínimo porcentaje del territorio que conformaba la población, por lo tanto decidieron unir esfuerzos.

De ahí se deduce también el ataque de muchas enfermedades gastrointestinales y el aparecimiento de las “niguas”, insectos que afectaban a niños y adultos, y producían infecciones en la piel, muy difíciles de contrarrestar en el pasado.

Las mingas en los actuales momentos están concentradas en los sectores campesinos. Los pobladores de las parroquias organizan este tipo de actividades para arreglos de las vías, mejoramiento de las casas comunales, limpieza de los canales de riego, y hasta para techar las viviendas.

“Es un trabajo comunitario que nunca va a desaparecer en las parroquias o cantones”, dice el alcalde de Gualaceo, mientras decenas de personas desprendidas y con muchos ánimos trabajan en la limpieza que termina con la puesta del sol. (I) 

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