Falta de prevención aumenta los casos de VIH en la región

20 de enero de 2012 - 00:00

El número de muertos por sida en América Latina ha descendido debido al mayor acceso al tratamiento antirretroviral, pero   aumenta el contagio por la falta de programas de prevención, informó ayer el Programa de la ONU sobre el Sida (Onusida).

“Por cada persona en tratamiento tenemos dos nuevas infecciones. Así nunca acabaremos con la enfermedad. Claro que hay que evitar las muertes, pero más importante aún es prevenir la infección. La prevención se ha relajado”, señaló el director regional para América Latina de Onusida, César Núñez.

Dos tercios de la inversión para luchar contra la epidemia en la región latinoamericana se dedica al tratamiento, y el tercio restante a prevención.

“Pero a los programas de prevención se dedican casi exclusivamente a la población más afectada: hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras sexuales y usuarios de drogas”, según César Núñez.

De hecho, a pesar de que la financiación internacional representa solo un 5% del total, la parte dedicada a la prevención se centra exclusivamente en la población más afectada.

Para Núñez, los programas de prevención deberían ser más amplios  y abarcar  a la población en total, especialmente a los más jóvenes, que parecen haberle perdido el miedo al sida.

“Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 25% de los partos en América Latina es de menores de 17 años, lo que quiere decir que los jóvenes tienen sexo sin protección. Aunque es un dato indirecto, nos demuestra que los jóvenes son susceptibles de contagio. Es obvio que es por falta de información y educación sexual”, explicó.

Se estima que cada año se producen en la región 100.000 nuevas infecciones  y el número de personas con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) aumentó de 1,3 millones en 2001 a 1,5 millones en 2010.

De estos, un  36% es de mujeres. Una cifra que ha aumentado dramáticamente en los dos últimos lustros, ya que si en 2001 por cada diez hombres infectados había una mujer, esta tasa ha aumentado a tres por cada fémina.

Una de las razones que explican este incremento de las infecciones entre las mujeres es que ellas son contagiadas por sus cónyuges o compañeros que,   anteriormente, han tenido relaciones no seguras con trabajadoras sexuales  o, en muchos casos, con otros hombres.

De hecho el principal foco de transmisión en la región son los hombres que mantienen relaciones con personas del mismo género sin protección.

“En América Latina perdura el estigma contra los homosexuales. Por eso la práctica, en muchos lugares, sigue escondiéndose, ya que  esos hombres contagian a sus compañeras   con las que viven, a pesar de que su sexualidad es otra”.

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