Diagnóstico oportuno de esclerosis mejora calidad de vida de pacientes

- 28 de junio de 2018 - 00:00

Esta enfermedad del sistema nervioso central afecta en el país a cinco personas por cada 100.000 habitantes. Uno de los síntomas es la pérdida de la visión. La FDA aprobó el uso de un fármaco que modifica el curso de este mal.

Los estudios e investigaciones internacionales aún no logran identificar una causa determinada para la aparición de la esclerosis múltiple (EM), una patología del sistema nervioso central.

La enfermedad se caracteriza porque la mielina (protector de las fibras nerviosas) se lesiona e impide que la información que sale desde o hacia el cerebro llegue con la normalidad habitual.

Es conocida también como la enfermedad de las 1.000 caras porque cada paciente desarrolla síntomas específicos, según su condición.

“Lo único que todos tienen en común es el cansancio, pero a algunos les resta fuerza en las piernas, otros tienen alteraciones visuales y varios presentan dolor en la piel”, señala Tamara Rohr, directora médica de la Fundación Ecuatoriana de Esclerosis Múltiple (Fundem).

La incidencia de esta patología en el país es de cinco pacientes por cada 100.000 habitantes, mientras en naciones como España afecta a 47.000 personas y cada año se diagnostican 1.800 nuevos casos.

En toda Europa se calcula que existen alrededor de 700.000 personas con EM y solo en Estados Unidos cerca de un millón de afectados.

A pesar de que la incidencia de la esclerosis múltiple en el país es baja, la especialista aconseja ir al médico ante el menor síntoma.

Aclara también que el médico general tiene ciertos indicios de la patología, pero es el neurólogo quien está en la capacidad de diagnosticar la enfermedad con precisión.

“Es mejor ser exagerado cuando se cree que existe algún síntoma que dejarlo pasar y no acudir al médico. Eso determina muchas veces la calidad de vida que los pacientes tienen”.

La Fundem atiende a cerca de 300 pacientes con esta patología y entre ellos está Carlita Figueroa, manabita de 33 años, a quien le diagnosticaron la enfermedad hace un año y cuatro meses, tiempo desde el cual tiene paraplejia.

“Al principio fue muy duro aceptar esta realidad que modificó mi vida por completo, incluso mi pareja me abandonó, pero gracias al apoyo de mi familia y de todas las personas de Fundem puedo continuar mi lucha diaria”.

Tras conocer más detalles de la enfermedad su ánimo mejoró y su voluntad de seguir adelante también.

Sus dos hijos, su nuevo compañero Jair y las personas que forman parte de la Fundación son los pilares que le ayudan a continuar en la lucha por realizar todos los sueños que aún tiene.

“Creo que después del primer baldazo que recibes al enterarte de la enfermedad, poco a poco te das cuenta de que las cosas pasan por algo y que Dios tiene un propósito para ti y hay que aceptarlo”.

Primeros síntomas
Para el neurólogo ecuatoriano Daniel Ontaneda, radicado en Estados Unidos por más de 15 años, el primer síntoma de esta enfermedad autoinmune es la neuritis óptica, que es la  pérdida repentina de la visión y dolor  al mover un ojo.

“La neuritis óptica no se presenta de forma fuerte y fulminante, sino luego de 24 o 48 horas, tras alcanzar su punto fuerte de dolor y una gran dificultad para mover el ojo afectado”.

El especialista aclara que cuando llega a su consulta una persona joven y sobre todo si es mujer que presenta pérdida unilateral y con dolor al mover el ojo el primer dictamen es esclerosis múltiple.

“Se cree que el componente hormonal juega un papel importante en esta patología por eso se presenta más en las mujeres con una prevalencia de tres a uno en comparación con los hombres”.

Sin embargo aclara que cuando la mujer se embaraza, la carga hormonal permite que la enfermedad esté inactiva durante ese período. 

Nuevo medicamento
En marzo de 2017, la Agencia Americana del Medicamento (FDA) aprobó la utilización del fármaco ocrelizumab para los pacientes,  como un tratamiento capaz de modificar el curso de la enfermedad.

Lo mismo ocurrió en enero de este año, cuando la Agencia Europea del Medicamento (EMA) permitió su introducción en el mercado.

Celia Oreja, jefa de la Unidad de Esclerosis Múltiple del hospital español San Carlos, se mostró complacida con la llegada del nuevo tratamiento que actúa sobre las células B, que inciden en la patogenia de la enfermedad.

“Hasta ahora todas las terapias disponibles lo hacían sobre los linfocitos T, pero con este fármaco se abre nuevas oportunidades en el abordaje de la enfermedad”.

Según Ontaneda, la primera dosis se aplica con una infusión endovenosa y luego de 15 días se administra la segunda; y en adelante el tratamiento se hace cada seis meses.

“Para el paciente es muy cómodo porque ya no debe tomar pastillas a diario, las inyecciones semanales o infusiones mensuales. Además produce una reducción importante de las lesiones activas hasta el 90%”. (I)  

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