El 43% del COLECTIVO SUFRE DE DISCRIMiNACIÓN EN EL TRABAJO, según encuesta del Inec

“Es como vivir una doble vida estando fuera del clóset”

- 17 de mayo de 2014 - 00:00

El 43% del COLECTIVO SUFRE DE DISCRIMiNACIÓN EN EL TRABAJO, según encuesta del Inec

Aún no es lunes -falta un día- pero a Betzabeth le inquieta que llegue ese día. Tener que usar falda, medias nailon y tacones es algo que le desagrada, al punto de verlo como “una tortura”.

Es el uniforme que desde hace 6 años usa y con el que a diario enfrenta las miradas de rechazo y los susurros de quienes no aceptan cómo es. A mediados del año pasado se definió como transexual masculino por lo que prefiere que lo llamen Max (Maximiliano).

“Antes tenía el cabello largo hasta que me lo corté bien pequeño como parte de mi transformación. Eso sumado a mi aspecto masculino hace que estudiantes y autoridades de la universidad donde trabajo me vean como si fuera un extraño”, dice.

Para Max, de 28 años, la homofobia en el trabajo fue más evidente cuando su jefa le dio el cargo de secretaria, pero “por verme muy masculino al caminar y sin maquillaje volvió a bajarme al puesto a sacar copias”.  Cuenta que un fin de semana fue a trabajar, como mejor se identifica. “Ella me dijo ¿qué, te vas a jugar pelota? Esa ropa es de hombre”, recuerda.

Datos de una encuesta del INEC realizada a 2.805 personas LGBTI sostienen que el 43% ha sufrido discriminación laboral, el 27,6% es excluido y el 22% se ha enfrentado a hechos de violencia.

En México, la ‘Primera Encuesta sobre Homofobia y Mundo Laboral’ reveló que 1 de cada 3 personas LGBTI es discriminada en el trabajo por su orientación.

La homofobia y transfobia son aún una lucha permanente para los LGBTI,  más en el ambiente laboral debido a la obligación de no mostrar su orientación sexual por miedo a ser despedidos o discriminados.  

Hoy que se conmemora el Día internacional contra la Homofobia, en Ecuador se ha organizado un beso público en rechazo a toda manifestación homofóbica y a los asesinatos a transfemeninas.

El psicólogo clínico Víctor Vintimilla explica que la homofobia es considerada un desajuste emocional que puede ser superado con psicoterapia cognitiva conductual.

Asegura que el homofóbico puede tener miles de formas para manifestar su repudio: de manera verbal; a través de  gestos y en algunos casos darse agresiones a la integridad o terminar en asesinatos.

“Los homofóbicos tienen comportamientos irracionales debido a que se sienten aludidos con tan solo la presencia de un homosexual. Por lo general estas personas no han tenido ni siquiera un contacto o insinuación homosexual; es la intolerancia a su propia forma de vida lo que les hace actuar de esta manera. Ellos actúan de manera instintiva, algo que los vuelve más conflictivos”.

Derechos que no se cumplen

“A pesar de que mi familia, mis amigos de la universidad saben que soy lesbiana, en mi trabajo no me atrevo a decirlo. No puedo exponerme. Es como vivir una doble vida estando fuera del clóset”, dice Andreína.

La joven de 24 años ha pasado por tres trabajos desempeñándose en el puesto de Sistemas. Está a punto de concluir su carrera y para conseguir un empleo ha optado por verse “muy lady”, cuenta. “Ya después de que me contratan empiezo poco a poco a vestirme como me gusta”, expresa.

Con estos cambios Andreína debe lidiar con comentarios homofóbicos. Recuerda uno en particular, de uno de sus antiguos trabajos: “un compañero me dijo como broma, ‘tú pareces a la perris’. Era un personaje de una telenovela que aparentaba tener actitudes lesbianas. Yo solo guardé silencio”.

En el actual empleo, Andreína expresa que ocurren situaciones homofóbicas, pero en menor medida. Cuenta que escucha con frecuencia la frase “las mujeres tienen que verse y ser bien mujercitas”.

Según la abogada Silvia Buendía, cuando una persona sufre discriminación laboral en su trabajo, por el hecho de ser LGBTI debería denunciarlo ante la autoridad competente. “Para esto es indispensable que la persona esté muy bien informada sobre sus derechos. La Constitución establece en su art. 11, 2 que todos y todas tenemos los mismos derechos y que no podrá ser causa de discrimen, entre otras cosas, su orientación sexual o identidad de género”.

Esto a veces no se cumple. Según Max, para él no ha sido una opción quejarse en el departamento de recursos humanos. “La jefa de ese departamento es homofóbica y emite comentarios humillantes hacia personas homosexuales. Aunque no es fácil, he tenido que aprender a convivir con ello porque necesito el trabajo. Para nosotros (trans) es difícil conseguir un empleo así tengamos estudios superiores”, añade Max.

Para Diane Rodríguez, coordinadora de la organización Silueta X, los casos de despidos a transexuales son más frecuentes que en otros miembros LGBTI. “Nosotros al igual que los intersexuales rompemos estereotipos que no son evidentes en lesbianas y gays”, manifiesta Diane, quien también fue despedida de su primer empleo luego de descubrirse que era trans.

CONCHITA WURST POR LA TOLERANCIA

La homofobia fue quizá uno de los más fuertes ‘competidores’ que Conchita Wurst enfrentó en el Festival Musical de Eurovisión.

Los abucheos y comentarios como “no es normal, no es adecuado”, que, dijo uno de los concursantes, no empañaron su victoria.

Conchita, quien es un travesti y su verdadero nombre es Thomas Neuwirth, tenía un mensaje: “aprovechar la oportunidad como artista para transmitir fuerza, especialmente a aquellos que sufren la intolerancia. Por ejemplo, a las víctimas de las estúpidas leyes rusas anti-GLBTI”.

Su actuación hizo que el cardenal de Viena y presidente de la conferencia episcopal de Austria, Christoph Schönborn, lo felicitara. “En el colorido jardín de Dios hay una variedad de colores. No todos los que han nacido como seres masculinos se sienten como hombre y lo mismo del lado femenino. Merecen como persona el mismo respeto al que todos tenemos derecho”, dijo Schönborn.

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