Al momento cada provincia tiene al menos un establecimiento

En Ecuador existen 125 escuelas especializadas (Video)

- 21 de abril de 2015 - 00:00
El Instituto INAL, ubicado en Quito, recibe a 180 alumnos desde inicial hasta tercero de bachillerato. Foto: Carina Acosta

Al momento cada provincia tiene al menos un establecimiento

La infraestructura de la escuela es igual que cualquier otra. Hay bancas  pintadas de azul y cada alumno presta atención al profesor. Es una dinámica que seguro encontrará en otro plantel.  Aquí no hay ruido, tan solo algo de murmullos o sonidos guturales. A diferencia de lo que ocurre en otras aulas, los jóvenes aquí son muy participativos. Alzan las manos y se desesperan por contestar al maestro. Lo hacen en lenguaje de señas.

Los estudiantes pertenecen al Instituto Nacional de Audición y Lenguaje (INAL) de Quito, y están en la hora de literatura. El colegio alberga a 180 alumnos desde inicial hasta tercero de bachillerato.

Es uno de las 125 instituciones, entre fiscales y fiscomisionales, que prestan una educación especializada e inclusiva, es decir para alumnos con limitaciones auditivas o visuales.

En el país hay muy pocas de estas escuelas especializadas, no son lo suficiente para atender a 33 mil niños y adolescentes con necesidades educativas distintas.

El Ministerio de Educación conoce esta realidad y por eso se ha propuesto crear una escuela especializada por distrito, es decir 140.

Después de todo, la Unesco establece entre los Objetivos del Milenio que la educación debe ser inclusiva y promover que niños y adolescentes con capacidades físicas limitadas tengan las mismas oportunidades que otros pequeños.

El instituto INAL es público, por lo que los padres no pagan ninguna contribución y aquí no se aplica la zonificación de los domicilios, ya que es uno de los pocos establecimientos que brindan este servicio en Pichincha.

¿Cómo son las clases?

“Acá recibimos niños y jóvenes de todos los sectores de la ciudad y lastimosamente no podemos ofertar el servicio de transporte que se nos hace necesario dada la discapacidad auditiva de nuestros alumnos”, comentó Estela Gavidia, vicerrectora de la institución.

En este espacio se suple con imágenes la deficiencia de sonidos. “La enseñanza es más visual. Utilizamos en este aspecto todos los recursos que tenemos para que el aprendizaje sea a la par de los chicos de otros establecimientos. Manejamos el mismo currículo que entrega el Ministerio”, agrega Gavidia.

En una de las clases se estudió cómo hacer correctos ensayos. Carina, Carlos y Anabel comienzan a intercambiar criterios y se desesperan por entrar en un debate. La maestra Estela se muestra contenta por la participación de sus chicos y satisfecha porque logra captar el interés de los 15 alumnos de la clase.

En INAL se dan talleres de enseñanza de lenguaje de señas a los padres. “Es fundamental que ellos acompañen a sus hijos porque a más de la institución estos estudiantes deben comunicarse y dialogar en su casa”, cuenta Gavidia.

Los chicos aprenden a la vez 3 idiomas: el castellano escrito, el lenguaje de señas y el inglés. Cristhian Párraga, quien cursa el tercer año de bachillerato en esta institución, confiesa que se le hizo complicado entender el inglés. Pero hoy a punto de egresar de la secundaria se siente contento por su esfuerzo y porque aprendió que su limitación física no es una barrera.

Rindió el ENES y aguarda conocer su puntaje para saber a qué carrera postular. De momento se inclina por la docencia.

Eso precisamente hace hoy el profesor de parvularia Marcelo Viteri, quien se especializó en los infantes por el gran apego que desarrolló hacia ellos.

Utiliza mucho los dibujos para que ellos relacionen los significados de las palabras, porque aún no saben expresarse y hasta el momento le va muy bien en su clase.

A través de señas contó que cuando él cursaba los estudios de tercer nivel debía pedir ayuda a sus compañeros, porque no podía leer los labios de los profesores. Incluso en muchas ocasiones sintió que le compadecían por su deficiencia. Hoy a sus 43 años es un ejemplo de los alcances de la educación inclusiva y especializada. (I)

 

Datos

El sistema educativo nacional presenta al momento un déficit de maestros especializados. Actualmente existen 1.300 y se espera contratar a 4.000 más.

En cada provincia hay al menos un establecimiento especializado y en las de mayor población como Pichincha, Azuay, Guayas y Esmeraldas hay más de 10 instituciones fiscales o particulares.

Por la deficiencia de infraestructura a nivel fiscal, el Ministerio de Educación apoyará las iniciativas particulares que ya tienen trayectoria en servicio educativo especializado e inclusivo.

Los padres cuyos hijos presenten alguna necesidad educativa especial deben inscribirlos en  los 140 distritos del país. La Unidad de Apoyo a la Inclusión (UDAI) determinará si el niño o joven va a una institución regular o especializada.

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