Cuatro instituciones cuentan con unidades caninas

- 26 de mayo de 2019 - 00:00
La Unidad Canina del Cuerpo de Agentes Metropolitanos de Control de Quito se inauguró en 2014. En la actualidad, 60 perros de varias razas y uno mestizo son parte de este grupo. Los canes son transportados a los distintos sitios en caniles y vehículos adecuados. Los equipos trabajan a diario.
Foto: Mario Egas / ET

185 perros entre mestizos, de raza, nacionales e importados brindan sus servicios en Quito. Lo hacen a través de las unidades caninas de la Policía Nacional (110), el Cuerpo de Agentes Metropolitanos de Seguridad (60), Bomberos (10) y la Cruz Roja (cinco).

No es un instrumento de trabajo; es un compañero de labor y al igual que su guía, tiene el grado de agente o servidor de la institución a la que pertenece.

El perro de trabajo, término con el que se conoce a los canes que, gracias a sus características, son capaces de brindar un servicio a favor de los humanos, llegó al país en 1988. Ese año la Policía Nacional inauguró, en Quito, el Centro Regional de Adiestramiento Canino (CRAC).

La Unidad Canina de la Cruz Roja tiene cinco perros que brindan terapia asistida a niños con discapacidades (Foto) Cortesía Cruz Roja / ET 

Lo hizo con cuatro ejemplares. En la actualidad el CRAC es el único centro policial en el que se forman los agentes caninos que, repartidos en 17 bases, dan servicio en todo el país.
164 perros atienden emergencias, realizan operativos y controlan el orden y el cumplimiento de la ley en puertos, aeropuertos, sitios de frontera y espacios públicos.

En la terminal aérea de la capital laboran 13 de ellos, mientras que en la de Guayaquil 27; otros 24 lo hacen en el puerto marítimo de esa urbe, específicamente en el área de la empresa Contecon.

En el puente internacional de Rumichaca, en Tulcán, frontera con Colombia, ocho ayudan a olfatear sustancias sujetas a fiscalización y papel moneda. En Mascarilla siete canes hacen la misma labor, mientras que en Catamayo, límite con Perú, tres perros cumplen a diario su rol de agentes del orden.

Los 10 perros de la Unidad Canina del Cuerpo de Bomberos cuentan con una piscina para su entrenamiento (foto)   Mario Egas /  ET 

La Policía Nacional tiene la intención de abrir una base en Posorja donde el Estado construye un puerto.

Todos los ejemplares, entre machos y hembras, que dan servicio en estas zonas pertenecen a la escuadra Antinarcóticos, la más numerosa de la unidad canina. (Ver infografía).

El capitán Francis Guevara, jefe de Gestión Operativa del CRAC informa que la mayor parte de los animales que pertenecen a ese grupo y al de Búsqueda y Rescate son pastores belga malinois, una de las cuatro variedades de la raza pastor belga.

Los ejemplares fueron importados. El costo de cada uno varió entre los $ 5.000 y $ 7.000. A esta cifra se suma el valor del traslado y los impuestos de ingreso al país.

La última importación de perros que realizó el Ministerio del Interior fue en 2016 cuando al país llegaron 82 canes provenientes de Holanda. Estados Unidos y Argentina.

Una vez en Ecuador los perros demandan atención veterinaria, alimento de alta calidad y vitaminas para cumplir con éxito las labores que se les encarga.

Guevara asegura que la eficacia del trabajo de los pastores belga malinois es del 100%. “Son fuertes, ágiles y nunca se cansan”. Además, debido a la pureza de su raza, tienen intactos sus impulsos naturales.

Todos los perros, en general, cuentan con 18 impulsos; pero un can que es puesto a prueba para formar parte del CRAC Antinarcóticos o Rescate debe tener activados seis, que son los básicos: cazar, rastrear, olfatear, presa, recobro y entrenabilidad.

Los perros que no pasan este test, pero tienen otro tipo de habilidades, van a áreas como Control del orden público, Relaciones Públicas y Canoterapia.

Entre el 20 y el 30% es mestizo

Del total de agentes caninos que hay en la Policía Nacional, entre el 20 y el 30% es mestizo. Un grupo fue “reclutado” durante el terremoto de 2016. En Manta, por ejemplo, prestan servicio dos perros rescatados.

“Nerón”, un canino que por su fisonomía se dedujo que era una mezcla de pastor alemán y rottweiler se ganó, gracias a sus habilidades, un puesto en la escuadra de Guardia y Defensa.

Nerón merodeaba los exteriores del CRAC hasta que los agentes optaron por medir su temperamento, sociabilidad, nivel de reacción y agilidad. El resultado fue bueno y dio luz verde para aplicarle un test con el que se confirmó que era apto para ser un perro policía.

Lo mismo sucedió con “Aspirante”, un mestizo de talla mediana que deambulaba por las calles aledañas al Cuerpo de Agentes Metropolitanos de Control y Seguridad, en el sur de Quito. En la actualidad él, junto con otros 24 perros es parte del grupo de Habilidades y Destrezas Caninas.

La institución municipal abrió su unidad canina en 2014. Ahí trabajan 60 canes. 15 en el área de Seguridad, 10 en Canoterapia y 10 en Búsqueda y Rescate.

El subinspector Luis Chávez, responsable de la unidad canina, informa que todos llegaron a la institución a través de una adquisición hecha en el Portal de Compras Públicas. Aunque desconoce el costo de cada uno de los canes, asegura que ninguno es importado.

Del total de agentes caninos metropolitanos solo uno, Aspirante, es mestizo; los demás son pastores alemanes, ingleses, belgas, golden, rottweiler, beagle, schnauzer gigante y husky siberiano.

Freddy Quillupangui es guía de “Flash”, un rottweiler de cuatro años. Ambos realizaron, en un lapso entre tres y seis meses, un curso de capacitación para certificarse como equipo de trabajo.

A diario él alimenta y acicala a su compañero. Juegan, entrenan y laboran juntos.  Esta actividad se repite entre el bombero Cristian Acuña y “Lucky”, el único perro mestizo de la Unidad Canina del Cuerpo de Bomberos de Quito. Ese grupo empezó en mayo de 2016 con un ejemplar. En la actualidad cuentan con 10 perros. El 80% fue donado por la ciudadanía.

Lucky es el único de la unidad certificado por la Secretaría de Gestión de Riesgos en búsqueda. Fue evaluado cuando encontró a una persona y se ganó el diploma.

Los demás canes (cuatro golden, un pastor alemán y dos pastores belga malinois que la institución compró) están en entrenamiento. Este proceso dura dos años.

La Policía Nacional tiene entre su contingente 105 canes especializados en detección de narcóticos y explosivos. Foto: Miguel Jiménez/ ET.

En la casa de Acuña viven los papás de Lucky, una labrador y una golden. El bombero vio que el can, desde cachorro, presentaba cualidades de un perro de trabajo. Por ello lo donó a la institución en la que labora y desde entonces son un equipo.

En 2017 la Cruz Roja abrió su unidad canina. Roberto Hinostroza, director de ese centro especifica que ahí hay cinco canes. Ellos y sus dueños son parte de los 7.000 voluntarios que tiene esa institución en todo el país. Una vez por semana Hinostroza se capacita con los binomios.

Chávez, guía de “Kira”, una doberman del área de Seguridad del Cuerpo de Agentes Metropolitanos, informa que el adiestramiento que reciben los canes no se basa en maltratos, sino en juegos y recompensas. Esto se repite en todas las unidades caninas. Los perros más dóciles forman parte del grupo de Canoterapia. La institución municipal mantiene un convenio con 24 fundaciones que atienden a niños que viven con alguna discapacidad.

Un estudio de la Universidad de Fredonia, de Nueva York, EE.UU. evidenció que la terapia asistida con perros es positiva en pacientes con autismo. Los infantes estaban más dispuestos a comunicarse después de la canoterapia.

El mismo informe demostró que este tipo de tratamiento ayuda a personas que viven con demencia.

Todos los guías concuerdan en que la efectividad del trabajo que realizan sus canes es alta. Su olfato y oído son clave para que el equipo cumpla con éxito las labores que les encomiendan.

Las unidades caninas conscientes de la importancia de su labor buscan ampliar sus filas. La Cruz Roja y el Cuerpo de Agentes Metropolitanos “reclutarán” canes abandonados o aquellos que vivan en albergues. En el caso de la primera institución lo harán para que esos ejemplares ya no sean de voluntarios, sino de la institución. (I)

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