Las noches culturales son el imán del turismo comunitario de Colta

- 06 de septiembre de 2018 - 00:00
La quinua es el producto estrella del sector, la cosecha del grano puede producir entre 80 a 100 quintales, que son entregados a una fundación de Riobamba.
Fotos: Elizabeth Maggi / EL TELÉGRAFO

El respeto y amor a la Pacha Mama es lo primordial. Los visitantes que llegan desde Japón, Inglaterra, Francia y Estados Unidos aprenden sobre las costumbres y tradiciones de esta localidad y del pueblo puruhá.

A 3.350 metros sobre el nivel del mar (msnm) se encuentra la comunidad San Martín Alto de la parroquia Columbe, del cantón Colta, provincia de Chimborazo.

Las temperaturas pueden variar entre 5 y 10 grados centígrados, pero el calor de sus habitantes permite que cientos de extranjeros lo consideren un “rinconcito acogedor”.

Las 66 familias que habitan en San Martín se dedican a la agricultura y ganadería, estas actividades y sus conocimientos ancestrales los comparten con personas que buscan salir de la monotonía de las grandes ciudades y adentrarse en las labores del campo.

Las plantas alcanzan hasta los dos metros de altura, los extranjeros las consideran como uno de sus escenarios favoritos para tomarse fotografías.

Los habitantes de la zona se unieron y en 2002 iniciaron el proyecto agroturístico Quinua Ñan (camino de la quinua), bajo el concepto de que el trabajo es una práctica de vida, en la cual el ser humano tiene la oportunidad de aprender y compartir.

“El respeto y amor a la Pacha Mama es lo primordial. Los turistas que llegan desde Japón, Inglaterra, Francia y Estados Unidos tienen una práctica inolvidable, con ellos compartimos nuestras actividades y les enseñamos sobre las costumbres y tradiciones del pueblo puruhá”, indicó Pedro Yupanqui, líder del proyecto.

Para recibir a los visitantes  los lugareños edificaron cabañas en adobe, con cubiertas de paja, para brindar el estilo rústico de las viviendas antiguas y  que la experiencia sea satisfactoria.

“Además cada familia tenemos una parcela para sembrar  productos agrícolas sin químicos, así podemos proveerles comida orgánica. Los turistas se encargan de cosechar lo que van a comer y eso es un deleite para ellos”, precisó Piedad Guamán, integrante del proyecto.

Esta mujer que domina el quichua y el español, incluso ha aprendido frases en inglés y francés, es la encargada de que los visitantes recorran la parroquia y se adentren en los sembríos de quinua.

Estas plantas que alcanzan hasta dos metros de altura se convirtieron en los escenarios favoritos de los extranjeros que se fotografían entre los colores amarillo y rojo.

Muchos de ellos toman entre sus manos el denominado granito sagrado, llamado así por su valor nutricional, cuyo diámetro es de entre 1,8 y 2,2 mm.

“Por eso lo llamamos Quinua Ñan por la cantidad de sembríos que existen en nuestra tierra. Es nuestro producto estrella y en cada cosecha sacamos de 80 a 100 quintales que entregamos a una fundación de Riobamba”, acotó Guamán.

El proyecto incluye la convivencia de los visitantes con oriundos del lugar, cada familia tiene una responsabilidad que  puede variar según el pedido del cliente.

Por ejemplo, los más chicos de la casa preparan bailes con música de la zona en los cuales demuestran sus dotes artísticas, mientras que otros toman la posta en los juegos.

Ellos saben que cada movimiento sincronizado o actuado les representa un pago, por ello se esmeran y practican anticipadamente.

“Mis hermanos y yo aprendimos a tocar la guitarra y a la gente le gusta, al finalizar siempre nos dejan dinero con lo cual compramos nuestras golosinas o también ahorramos para ir a la escuela y gastarnos  con nuestros amigos”, expresó Jonathan Malán, habitante de la zona.

Estas actividades son requeridas de forma constante por los turistas que señalan que las noches culturales son las preferidas. “Me encantan las adivinanzas y las canciones que cantamos alrededor de la hoguera, no hay ruido y las noches son despejadas que hasta nos permiten contar las estrellas, me encanta este lugar”, manifestó Sonyia Briggs, visitante estadounidense.

Cada año, las 66 familias organizan una comelona (fiesta) y en ese sitio informan sobre los ingresos y egresos que ha tenido la parroquia, “posteriormente  repartimos las ganancias entre todos, así cumplimos con el Ñukanchik Kawsay(nuestro vivir), en el que el turismo comunitario respeta las tradiciones y  distribuye equitativamente los recursos económicos”.

Datos adicionales
San Martín se encuentra a 41 kilómetros al sur de Riobamba  y a 18 kilómetros de Cajabamba, siguiendo la vía Panamericana Sur kilómetro 37, se toma el Puente Negro (visible en la carretera) y por una vía de primer orden se avanza 3,7 kilómetros.

Los visitantes pueden realizar algunas actividades, como tejer fajas en telares, esquilar borregos, la crianza de cuyes, arado con yunta y bueyes, siembra de hortalizas, trilla de quinua, preparación de alimentos y producción agroecológica.

La comunidad lleva el nombre de San Martín desde 1978, en homenaje al santo que la población venera desde el tiempo de la colonia. (I)   

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