Los hábitos tsáchilas perduran intactos

- 02 de septiembre de 2019 - 00:00
Los atuendos con llamativos colores son parte de la riqueza histórica de los tsáchilas en sus rituales.
Foto: cortesía diario El Tiempo

La nacionalidad asentada en la provincia de Santo Domingo mantiene sus costumbres intactas; esto lo hacen a través de la promoción turística y cultural. Lo importante para ellos es su cosmovisión, que no ha sido “trastocada”.

Un tributo a la naturaleza, así entiende la comunidad tsáchila (provincia de Santo Domingo) los colores de su vestimenta, cabellera y cuerpo. Los colores del arcoíris (shuyun, en tsáfiki) tiene cada uno un significado que lo relaciona con el planeta y el cosmos.

Las faldas de las mujeres poseen generalmente 12 tonalidades, los cuales representan la diversidad faunística de la zona.

Dentro de la cosmovisión de los tsáchilas cada color  tiene una importancia en su relación con la naturaleza, especialmente con las ceremonias ancestrales que todavía celebran en sus respectivas localidades, explicó Abraham Calazacón, líder de la comuna Chigüilpe, de Santo Domingo.

Cuando un miembro tsáchila participa de una ceremonia, ritual o fiesta de su etnia, se viste con su atuendo característico. Esto es importante para ellos.

En las mujeres, estas indumentarias comprenden una falda multicolor tejida con franjas horizontales, una blusa de tela brillosa, un collar de espejos con semillas y una diadema que ellas se colocan sobre su cabello y de la cual sobresalen las cintas de colores.

“Tener representado al arcoíris en su cabello les da energía cósmica para que los buenos augurios que entregan los ancestros estén presentes en cada ritual”, reveló Calazacón.

En los hombres, en cambio, la vestimenta para los rituales consiste en una faldilla, conocida también como ‘taparrabos’, de rayas horizontales que en su idioma es conocido como ‘mampé tsampé’, de color azul y blanco.

Estos colores evocan el cielo gris que, según la leyenda contada por el líder de la nacionalidad, apareció mientras sus antepasados intentaron evitar la colonización de los mestizos en sus territorios.

Relación con la naturaleza
Los colores no solo están impregnados en su vestimenta, también los llevan muy presentes en su cabeza, en la piel, a través de figuras, y en su diario vivir, explica el dirigente local.

Al consultarle sobre la relación de cada uno de los colores con su veneración a la naturaleza, el líder de la comunidad explicó que el amarillo significa el dios ‘Pipoa’, que es el sol; el azul en cambio representa al agua de los ríos, mientras que el verde es el color que simboliza las montañas y los bosques, de donde obtienen las plantas medicinales.

Los colores azul y negro representan para ellos la protección, mientras que el verde o el blanco lo aluden a la jerarquía. “Es parte de nuestra identidad, por ello un tsáchila no puede olvidarse de su naturaleza”, afirma Calazacón. 

Abdón Calazacón,  guía del centro Mushily de la comunidad de Chigüilpe, durante un recorrido educativo con visitantes, explicó que los colores también los llevan en su cuerpo pintados con franjas horizontales (I)    

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