Juan Carlos Proaño / director ejecutivo del INAE

"Un grupo que está respaldado por su líder cumple con todas las metas"

- 14 de mayo de 2017 - 00:00
El capitán Juan Carlos Proaño tiene 29 años de trayectoria en la Marina. Fue secretario ejecutivo del Programa Antártico Ecuatoriano.
Foto: Lylibeth Coloma / EL TELÉGRAFO

El capitán de navío se desempeña hace más de un año como director ejecutivo del Instituto Antártico Ecuatoriano. Entre otros cargos, fue director del Inocar y comandante del buque Orión.

El capitán de Navío de Estado Mayor Juan Carlos Proaño, actual director ejecutivo del Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE) rememora que fueron los desfiles que de niño espectaba en su natal Quito los que siempre le llamaron la atención y lo hicieron interesarse por ese uniforme blanco impecable que observaba en la parada militar.

Cuando ya cursaba los últimos años de la secundaria en el colegio Los Andes de la capital, visualizaba más cerca su ingreso a las Fuerzas Armadas. “Creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida”.

El oficial en servicio activo asegura que la profesión que eligió es sacrificada, pero también le ha dejado muchas satisfacciones, entre ellas el hecho de desempeñar altos cargos en varias instituciones del ramo, así como haber sido parte de 5 expediciones a la Antártida y estar al frente en 3 de ellas.

“En mi grado de capitán de Fragata tuve la oportunidad de ser 3 veces jefe de las expediciones antárticas: en la decimotercera, decimocuarta y decimosexta, lo cual me dio cierta experiencia para ser parte de la organización y ejecución, teniendo la orientación de los directores que pasaron por aquí (INAE), que son oficiales de la Armada en servicio pasivo”.

Ese empoderamiento de la investigación científica y todos los proyectos que se desarrollan en el ‘continente blanco’, para lo cual se cuenta con la estación Pedro Vicente Maldonado, le sirvió para que lo nombrasen director técnico científico en 2105 y, un año después, ostentara el cargo actual.

Dirigir con el ejemplo

El capitán Proaño es dueño de un buen humor que transmite confianza entre sus colaboradores y civiles. Él asegura que para ganarse el respeto de sus subordinados, superiores y de todas las personas con las que le ha tocado trabajar, lo ha hecho con el ejemplo.

“Con el ejemplo uno puede llegar muy lejos. El liderazgo que tenemos los oficiales de Marina puede ser innato, pero se va formando con nuestra profesión, con años de experiencia y en todo este largo periplo. Vamos aprendiendo cada día a formarnos y lo mejor que podemos dar a nuestro personal es el ejemplo. Un grupo que se siente respaldado por su líder cumple con todas las metas”.

Detalla que una vez que culminó sus 4 años como guardiamarina llegó la recompensa que fue graduarse como Teniente de Corbeta (Alférez de Fragata), en 1988. “Uno tiene que departir con sus compañeros y estar alejado de la familia, eso va formando el espíritu de marino de guerra ecuatoriano”.

Dentro de la Armada -cuenta- se inclinó por el área de los intereses marítimos, donde está englobado, según explica, todo el desarrollo nacional y, por supuesto, la Antártida.

“Por eso me especialicé en hidrografía y algunos de los cargos que he desempeñado fueron dentro del Instituto Oceanográfico de la Armada (Inocar), donde llegué a ser director (2013-2014). Es un puesto de mucha responsabilidad, honor y prestigio”.

Además, su experiencia le ayudó a ser comandante de la lancha hidrográfica Rigel. “He pasado por todos los departamentos del Inocar, he sido parte también de las dotaciones de algunas unidades de superficie”.

Asimismo, algo que lo llena de satisfacción, aparte de todas las responsabilidades que le han encomendado, fue la de ser comandante de la Brigada de Guardiamarinas de la Escuela Superior Naval Rafael Morán Valverde.

En cuanto a liderar personal y realizar actividades científicas, lo hizo como comandante del Buque de Investigaciones Orión (2009-2010). “Fue uno de los cargos de más responsabilidad y honor que he tenido”.

Preparación académica

El oficial señala que ha realizado estudios gracias a la Armada, obteniendo 2 maestrías: una en Sistema de Información Geográfica (Colombia), y la otra en Ciencias Navales y Marítimas (Chile). A esto se suma un diplomado en Recursos Humanos que lo obtuvo en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG).

Algo que lo reconforta y se adhiere a la experiencia adquirida dentro de las Fuerzas Armadas es haber sido instructor en la Academia Naval de Chile (2007). “Fue una experiencia muy bonita luego de terminar la Academia de Guerra, gracias  a un convenio recíproco”.

En su hoja de vida, la cual se ha nutrido en sus 29 años de trayectoria, consta que también fue instructor de la Escuela de Grumetes y en el Centro Tecnológico Naval. Además, ha dado cátedra en la Universidad del Pacífico.

Ese apasionamiento, como él lo califica, por la Antártida, lo ha llevado a dar conferencias técnicas respecto a este continente en universidades e instituciones. “Ahora nuestros conferencistas darán charlas a los niños en Manabí, para que ellos se nutran de esta temática”.

Al recordar su primera expedición a la Antártida en 1997 precisa que se quedó maravillado con el paisaje, con lo que creó Dios. “Se llega con curiosidad, pero es un continente que guarda en sí muchos secretos”. (I)

El contraalmirante Renán Ruiz Cornejo, comandante general de la Armada (i), recibe la insignia de manos del capitán Proaño por visitar la estación Pedro V. Maldonado. Foto: Cortesía

DATOS

Las actividades antárticas ecuatorianas se iniciaron en 1967, con la Declaración de los Derechos de Ecuador en la Antártida.

En 1987 nace el Programa Antártico Ecuatoriano en el Inocar. Ese mismo año se planifica la primera expedición al continente.

En 1987, Ecuador es considerado como miembro adherente del Tratado Antártico. Mientras que en 1990 es miembro consultivo, es decir que tiene voz y voto en cuanto a la administración del denominado ‘continente blanco’. (I)

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