El Plogging combina el ejercicio con el cuidado ambIental

- 21 de mayo de 2018 - 00:00

La actividad nació en Suecia hace 2 años, como una forma de ejercitarse al tiempo que se reduce la creciente contaminación plástica mundial que deriva en problemas para la flora y fauna silvestre.

En el año 2016, apareció el plogging actividad física que compagina el ejercicio, a través de caminatas y trotes, con la recolección de desechos inorgánicos,  en especial plásticos.

El término es una combinación de la expresión sueca plocka upp (recoger) y la palabra inglesa jogging (correr o trotar). Así, plogging se traduce como correr y recoger (basura plástica).

Esta modalidad de ejercicio surgió de la necesidad de  ecologistas preocupados por la salud del planeta de aportar a la reducción de la polución plástica, la cual presenta un grave problema por los daños que este material puede causar a la fauna y por el largo tiempo que toma su degradación natural.

La primeras menciones de la actividad se dieron en Estocolmo en 2016, cuando el ambientalista Erik Ahlström, inquieto por la gran cantidad de basura en las calles, empezó a realizar sesiones de plogging en la zona urbana, lo que lo llevó posteriormente a crear el sitio web Plogga.se, con el fin de organizar sesiones masivas y alentar a otras personas a realizar voluntariado.

La acogida de la dinámica fue tal, que un año más tarde la palabra plogga fue añadida oficialmente al idioma sueco. Además, su práctica ha trascendido fronteras y actualmente se ha generalizado en varios países de Europa y está empezando a visibilizarse en algunas ciudades de América Latina como Buenos Aires, Ciudad de México y Bogotá. En Ecuador, existen grupos en Guayaquil y Quito.

Una de estas agrupaciones es la guayaquileña Ploggers Gye, la cual está conformada por alrededor de 30 miembros, los cuales organizan jornadas de plogging es diferentes sectores de la urbe. Priscila Bastidas, una de las representantes del grupo, explica que la idea surgió luego de ver un video por internet. “Vimos un video sobre el plogging y cómo se está expandiendo por Europa y algunos países de Sudamérica y nos planteamos “¿por qué no realizarlo aquí?”, nos reunimos, afinamos la idea  y terminamos organizando el evento. En nuestra primera ocasión realizamos un 5K y nos acompañaron cerca de 30 personas, esperamos que en las próximas convocatorias se nos unan más”, explicó.

Bastidas pondera que la actividad no solo ayuda a reducir la contaminación, sino que evita que animales sufran daños debido al polímero, pues gran parte de los desechos plásticos que son incorrectamente desechados terminan en afluentes, por lo que las especies marinas terminan atrapadas o ingiriéndolos, lo que puede derivar en su muerte.

Ricardo Ramos también dirige este grupo y comenta que además de ejercitarse y recolectar basura, el grupo ofrece charlas de concienciación en los distintos vecindarios, donde se dan consejos sobre el correcto manejo de los desperdicios y el reciclaje.

La última actividad de Ploggers Gye se realizó el sábado 19 de mayo. El lugar elegido fue el Bosque Protector Cerro Paraíso, donde los participantes constataron la abundante cantidad de desechos que los ciudadanos arrojan. “Es verdad que faltan tachos y que los que hay están en mal estado, pero esto no es excusa, un ciudadano responsable, si no encuentra un lugar adecuado para depositar los desperdicios debe conservarlos hasta encontrarlo”, se quejó Magali Barcos, integrante de la agrupación.

Ana María Proaño, estudiante de diseño de moda de 22 años, participa activamente de las dinámicas de esta comunidad y explica que se interesó en la actividad para aportar en el cuidado del ambiente. Además lamentó que “Guayaquil carece de una cultura del reciclaje y de cuidado de los espacios. Por ejemplo, las personas desconocen si en la ciudad siquiera existen lugares donde se procesen correctamente los materiales reutilizables”, critica.

Paulette Goyas, fundadora del grupo ecológico Plástico Cero, el cual se dedica a ofrecer charlas sobre la importancia y las formas de ser responsables con el medio ambiente en Quito,  explica que desde el mes pasado también empezaron a practicar plogging. “El 15 de abril realizamos nuestra primera jornada en el parque La Carolina, hubo una participación de 37 personas que lograron recolectar un total de siete saquillos, los cuales fueron entregados a la empresa municipal de aseo para que se encargue del proceso de reciclaje”, indicó.

La ambientalista también dijo que ya se está mentalizando la siguiente jornada de plogging, a realizarse en el parque Metropolitano, tentativamente en el mes de junio.

Plástico Cero, además del apoyo de otros grupos de cuidado ambiental como Zero Waste y PlastiCo, cuenta con la ayuda de 18 voluntarios, quienes ayudan con la logística y la organización de las actividades.

Creciente polución plástica
Según datos del Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE), en 2013 se produjeron al menos 455.346,32 toneladas métricas (tm) de desechos plásticos, los cuales equivalen al 11% del total de producción de basura en el país (4’139.512 tm). Los principales desperdicios de este tipo que se producen en Ecuador son fundas, botellas y tarrinas.

Los plásticos son materiales resistentes a la intemperie, que pueden tardar desde 10 años -en el caso de las fundas- hasta 450 años -en el caso de las botellas- en descomponerse en la naturaleza, por lo que la huella de contaminación permanece presente por varias generaciones tras ser desechados. (I)

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