Los vehículos están equipados con un kit completo de atención para los pacientes

Hay 291 ambulancias en alerta para atender emergencias en todo el país (Infografía)

- 10 de agosto de 2014 - 00:00

Los vehículos están equipados con un kit completo de atención para los pacientes

Gerardo (nombre ficticio), de 31 años, intentó cruzar la intersección de la avenida Eloy Alfaro y calle Buganvillas, en el norte de Quito, pero el impacto de un auto se lo impidió.

Eran las 09:15 del miércoles 30 de julio cuando el Servicio Integrado de Seguridad ECU 911, del Itchimbía, recibió una llamada de auxilio y alertó a la ambulancia más cercana al sitio del accidente.

Quince minutos antes la paramédico Gabriela Monta (23) y el conductor Álex Erazo (39) habían iniciado su turno, de 24 horas, hasta el siguiente relevo para descansar 72 horas. Este fue el primer caso al que acudieron para dar apoyo.

En promedio, cada día ambos atienden 7 casos, los más frecuentes registrados entre semana son los relacionados a accidentes de tránsito, y los fines de semana están involucradas personas afectadas por lesiones, “principalmente de los eventos deportivos barriales”, indicó la paramédico.

El ruido de la sirena inundaba el ambiente en el Comité del Pueblo, barrio ubicado en el noroccidente de Quito, causado por la alarma de la unidad Alfa 10 que salió de su sitio base, en el Centro de Salud N° 9.

En la avenida Eloy Alfaro algunos vehículos abrían el paso y otros permanecían impávidos por el sonido de emergencia de la unidad, que desde 2013 opera con otras 199 adquiridas por el Gobierno, que fueron distribuidas en el país para la atención prehospitalaria.

En el sitio del accidente encontraron a Gerardo sujetándose el brazo derecho. Estaba consciente. El joven explicó que fue empujado de costado por un automotor y cayó al suelo, donde se golpeó el hombro derecho y la cabeza. Por ello le colocaron un collarín cervical para inmovilizar su cabeza y lo trasladaron en una camilla hasta la unidad móvil, lo suficientemente amplia para llevar hasta 2 personas en caso de que sea necesario.

El vehículo, modelo Mercedes Benz Sprinter 315 CDI, tiene equipos biomédicos y de telecomunicaciones, kit de trauma y obstétrico, set de diagnóstico, sistema de gases, y de iluminación y otros implementos; al igual que el resto de unidades en las que el Gobierno invirtió $ 22,6 millones.

Santiago Tarapués, gerente del Proyecto Mi Emergencia, del Ministerio de Salud Pública (MSP), explicó que antes de la compra de las 200 ambulancias se incorporó al proceso de atención prehospitalaria, en articulación al SIS ECU 911, un total de 37 unidades que dan atención en el sistema de transporte secundario (para transferir a los pacientes de una casa asistencial a otra).

A través de la firma de convenios de donación entre el Ministerio de Salud con el Ministerio del Interior y SOAT-Fonsat, se incorporaron otras 54 ambulancias. Es decir, que se encuentran disponibles 291 unidades en total para atención prehospitalaria en el territorio nacional.

Una vez que Gerardo fue asegurado en el interior de la ambulancia, se verificó la clínica a la que fue trasladado tras la aplicación del SOAT. Además, Gabriela Monta tomó sus signos vitales, midió su pulso, presión arterial y frecuencia respiratoria.  

Con tono familiar, durante el trayecto hasta la casa de salud, le formuló varias preguntas: “Señor Gerardo, del 1 al 10, dígame ¿cuánto le duele?, ¿ve lucecitas, siente sueño o mareo?, ¿sabe usted si es alérgico a alguna medicina?”, consultó.

Al llegar al destino se aseguró que Gerardo fuera recibido por un equipo de profesionales para continuar su tratamiento.

Gabriela y Álex se despidieron, no sin antes recibir el agradecimiento del paciente. Inmediatamente dieron parte de lo cumplido a la central de emergencias SIS ECU 911, para retornar a su base en el Comité del Pueblo.

Junto al conductor retornaron a la base y en menos de 5 minutos recibieron otra llamada que requería  de ayuda urgente: el caso de una madre con 8 meses de gestación presentaba complicaciones por un accidente al bajar las gradas de su vivienda. Así la jornada de trabajo inició de nuevo y en la mente de ambos está la meta de contribuir para la rápida recuperación de la paciente.

“Lo que más nos llena de satisfacción en cumplimiento de nuestro trabajo, es escuchar un gracias, que nos dicen los pacientes al despedirnos. Es la mejor paga que uno puede recibir en este trabajo”, reconoció Gabriela con emoción.

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