Sentimientos y pensamientos se trasladan a los grafitis

- 23 de marzo de 2014 - 00:00
Figuras, rostros de personajes y diversos colores se exhiben en los grafitis de Cuenca. Foto: José Luis LLivisaca

Miles de personas, desde hace muchos años, han expresado sus sentimientos en distintas actividades que realizan diariamente, principalmente en los denominados pasatiempos.

Practicar diversidad de deportes, dibujar, escuchar o componer música, cantar, coleccionar monedas o sellos, entre otros actos, están entre las preferencias que tienen los seres humanos para dar rienda suelta a su imaginación en sus momentos de esparcimiento.

Para algunos de los jóvenes, uno de estos pasatiempos modernos es expresar sus ideales mediante murales, generalmente plasmados en las paredes de la ciudad.

Llamados también grafitis, estas pinturas con formas, figuras y rostros de personas, objetos, ciudades y otros elementos han comenzado a ganar espacio en esta última década, pues se han convertido en una manifestación cultural.

Los grafitis no tienen un modelo a seguir, pues cada uno de sus creadores realiza el trazo que desea y lo que su imaginación dicta. Generalmente se representan a dioses de la mitología de cualquier país en el mundo, también llevan letras que simbolizan su nombre o un mensaje, que pueden estar en otros idiomas; los más utilizados son el mandarín y el italiano.

Ya sean mensajes satíricos o críticos, por un lado, aunque se puede incluir mensajes con sentimientos profundos, como una declaración de amor, este tipo de arte se utilizaba muy seguido en la época romana en muros y columnas.

Se conoce que los primeros grafitis que existieron fueron realizados en las paredes del Imperio romano para distintos fines, declaraciones, insultos y más.

Estos elementos son pintados con aerosoles de colores en su mayoría, otros incluyen pintura en sus dibujos para darle más realce y emotividad.

En los alrededores de la venida Huayna Cápac (incluyendo la pared del museo Pumapungo), en las escalinatas del Parque de la Madre, en la parroquia Baños, el sector de Mayancela y otros, en Cuenca, actualmente se encuentran muy seguidos estos ‘aerosoles’ -como también se lo conoce-, unos más llamativos que otros.

El 30 de julio de 2012 hubo buenas noticias para quienes gustan de este tipo de arte urbano, al discutirse una ordenanza municipal que autoriza ‘grafitear’ en algunos espacios específicos. En este reglamento se explican otras normativas en las que se especifica que no todos los espacios son aptos para estas actividades.

“Mi propósito, especialmente, es expresar mis sentimientos y dar a conocer a las personas que no es un simple dibujo lo que hago, sino arte que es representado de otra forma”, explicó Liseth Vásquez, estudiante del colegio Benigno Malo, quien ha pintado tres murales desde que emprendió esta actividad.

Esta adolescente se involucró en este mundo influenciada por unos amigos, quienes le dieron los primeros tips para graficar de manera práctica y emitir un concepto y pensamiento a través de la pintura.

Entre las que considera sus mejores obras está una que representa a una mujer embarazada, con la cual intenta incentivar a las chicas que se encuentran en estado de gestación para que tengan conciencia de la bendición que la vida les ha dado y descarten el aborto como una opción, pese a las dificultades que se pudieran presentar.

Otras dos obras pintadas en el sector de Mayancela son especiales para Liseth. “Una es sobre un dragón y otra es sobre unos niños: el dragón chino, llamado Ryu, simboliza la paz en mi mural; los niños que montan en una serpiente representan la magia y el poder de la imaginación que todos tenemos por esa edad, cuando nuestra mente aún piensa en dulces y en dormir”, acotó.

Recomienda a los grafiteros respetar la ordenanza municipal, el espacio privado y, sobre todo, pintar cosas productivas que sirvan para enviar mensajes positivos a la sociedad, y no caer en lo vulgar u ofensivo.

Ella y muchos otros jóvenes apasionados por estas actividades pretenden que la sociedad acepte este hobby y lo asimile como positivo, pues la mayoría de personas piensa que son pandilleros que simplemente rayan paredes e irrespetan espacios públicos y privados, desconociendo así la realidad de estos lugares y de ellos mismos.

Por lo pronto, seguirán expresando en las paredes los pensamientos e ideales en pos de acoplar este arte a la actualidad.

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