En Latacunga el parto intercultural gana espacio

- 14 de junio de 2019 - 00:00
El procedimiento se inscribe dentro de la política del Ministerio de Salud Pública (MSP) que propone la atención integral de salud para la madre y el niño.
Foto: Silvia Osorio / El Telégrafo

A las mujeres que deseen esta modalidad de alumbramiento durante el periodo de controles se les presenta este plan para dar a luz.

De 36 semanas, Fabiola Q., de 33 años, tendrá a su séptimo hijo. Ella se ha preparado para este momento. Acude a todos los controles médicos y a los talleres de psicoprofilaxis que realiza el hospital semanalmente.

Hace ejercicios de relajación y recibe asesoría sobre alimentación saludable, pues Fabiola ha decidido traer al mundo a su hijo en un parto humanizado.

En la provincia de Cotopaxi, a través del Hospital Provincial General de Latacunga, se reconoce este tipo de atención como libre posición, que se la lleva a cabo en la sala de parto con pertinencia intercultural.

Es decir, se permite a la mujer gestante decidir sobre la posición para dar a luz: ginecológica u horizontal, sentada, acostada de lado, cuclillas, arrodillada o de pie.

En la provincia a través la política del Ministerio de Salud Pública (MSP) se desea crear una posibilidad de atención integral desde salud y garantizando el cumplimiento de los establecimientos de salud amigos de la madre y del niño (Esamyn).

En el parto intercultural la futura madre puede llegar en compañía de la partera, quien asiste la labor conservando el ritual que normalmente realizan en sus comunidades.

Las actividades ancestrales previas al parto van desde beber agua de toronjil, boldo, valeriana, manzanilla, canela y otros relajantes naturales, hasta colocar velas de colores o prender un poco de fuego para calentar el lugar. La música con instrumentos andinos no falta, si así lo prefiere la futura madre.

Según Alexandra Guanopatín, gerente del Hospital General de Latacunga, en años anteriores las mujeres que estaban por dar a luz con el apoyo de una partera eran internadas como las demás. “Pero hoy todo cambió, se respetan las costumbres de cada quien”.

La paciente María V. se siente más segura con esta alternativa, ya que podrá utilizar su vestimenta típica y no una bata hospitalaria. También estará acompañada por su partera, expresó la paciente.

Actualmente, esa casa de salud atiende a 262 partos por mes y de lo que va del año 2019 se han realizado tres partos en libre posición dentro de la sala de parto con pertinencia intercultural.

El objetivo es reducir los riesgos de muerte materno-infantil y que las mujeres embarazadas reciban información y asesoría adecuadas durante el período de gestación, el parto y el posparto.

“Con estas prácticas integrales de parto se busca garantizar el inicio de vida adecuada tanto para la madre como para el recién nacido. El hospital se encuentra en una campaña constante con la ciudadanía donde se informa sobre esta iniciativa. Además, se hace un llamado a madres gestantes para que se acerquen al hospital y se informen sobre el parto humanizado”, expresó Verónica Herrera, responsable de Esamyn.

En esos espacios ofrecen apoyo profesionales de diversas áreas: nutricionista, psicólogo, y enfermero. Ellos se encargan de explicar a la madre la alimentación y las actividades físicas que puede ejecutar.

Los jueves se realiza el apoyo a la lactancia materna. En esta actividad participan las madres que están dando de lactar a sus bebés. Las asesoran neonatólogos, psicólogos, nutricionistas y enfermeros.

Las reúnen en grupos para que las madres compartan experiencias tales como dificultad para dar de lactar, falta de leche. “Se dan consejos útiles para los demás”.

Este tipo de alumbramiento demanda más esfuerzo físico que el tradicional para los profesionales que ayudan a la mujer, pero resulta más seguro. (I)

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