$ 7 es el costo de cada plato que se comercializa solo los fines de semana

En Píllaro ‘resucitan’ una receta que preparaban los Panzaleos

- 30 de mayo de 2014 - 00:00
Después de colocar 3 aves al interior del montículo de fango, Norma finaliza el proceso de preparación tapándolo por completo. El ave es horneada como si se tratara de un ladrillo. Fotos: Roberto Chávez | El Telégrafo

$ 7 es el costo de cada plato que se comercializa solo los fines de semana

“Esta exquisitez gastronómica es el resultado de incesantes pruebas y ensayos. Tiene por objetivo ‘revivir’ la tradición alimenticia de los Panzaleos, que habitaron en Píllaro hace más de 800 años”.

Con esta frase, Ángel Amores, pillareño de 50 años y propietario del paradero Delicias de la Pacha Mama, resume el proceso de creación del que ahora es el plato típico por excelencia de esta zona y de Tungurahua: el ‘pato al lodo’.

Esta especialidad culinaria que consiste en cocinar la carne del  ave en una bandeja de metal y cubierta por un montículo de barro, es uno de los principales atractivos gastronómicos del cantón, junto al museo de Rumiñahui, el Parque Nacional Llanganates y la Diablada pillareña.

Cada fin de semana, más de 350 personas acuden a este restaurante para degustar este plato que hace honor al nombre del  local.

El hijo mayor de Ángel y Norma alista el horno y la leña antes de colocar una bandeja.

A simple vista, la denominación llama la atención a cualquier comensal, ya que en los comedores tradicionales no existe una oferta que incluya lodo como materia prima ni siquiera en el nombre.

Norma Ibarra, esposa de Ángel y chef principal del local, explicó que el proceso empieza con la preparación del lodo. “Mi esposo, quien es experto en cocina ecuatoriana, es el encargado de escoger las 3 clases de fango que cuecen la carne. Esto solo lo puede hacer él, ya que pasó mucho tiempo probando y analizando las sales, minerales y otros componentes que intervienen en el proceso del horneado y que a la vez, transmiten estas propiedades al producto, y le dan un sabor único”, dijo.

Una vez escogida la arcilla, añade, se coloca este material en 2 tinajas grandes donde se humedece con agua hasta tener una consistencia ideal como para armar un montículo que contendrá al pato en el interior del horno.

La única preparación que recibe el ave, que es criada, alimentada y cuidada en la granja de esta familia, es la extracción de las vísceras y cabeza, conservando el plumaje.

Norma, junto a sus dos hijos, alista el montículo de barro con la ayuda de guantes y gorros, que evitan que cualquier bacteria o virus de manos y pelo, se impregne en la mezcla.

Comensales de todo el país visitan Píllaro para probar el ‘pato al lodo’ cada fin de semana.

A continuación, colocan 3 aves al interior de este habitáculo de tierra e inmediatamente lo cubren totalmente con más barro húmedo.

Finalizado este proceso, Ángel alista la leña de eucalipto que cubrirá por completo la bandeja y avivará el fuego durante al menos 10 horas, antes de que la carne esté lista para servirla. “Esta mezcla de barro montañoso, leña de eucalipto y la carne de pato son los únicos componentes que intervienen en el proceso de cocido, y una vez unidos a una temperatura superior a los 800 grados, dan como resultado el gustito característico del pato al lodo”, acotó.

El plato consiste en una porción de arroz, ensalada de vegetales frescos, 2 papas y un cuarto del ave, a un precio de $ 7.

Para beber, el comensal puede escoger entre un vaso de refrescante horchata o chicha de quinua. Debido a que el comedor abre solo fines de semana, la tarde y noche de cada viernes y sábados se repite este proceso, con 10 patos para preparar.

En fiestas y ocasiones especiales, este número suele cuadruplicarse debido a la alta demanda.

El plato, que incluye una presa, va acompañado de arroz, papas y ensalada fresca.

DATOS

El paradero Delicias de la Pacha Mama está ubicado en el barrio San Vicente de Quilimbulo, en la vía que lleva desde Píllaro hasta el vecino cantón de Patate.

En el lugar también se pueden degustar otros platos, tales como: chancho a la barbacoa, borrego asado, sopa de gallina criolla, maito de tilapia y trucha asada.

Cada semana, alrededor de 350 comensales degustan el ‘pato al lodo’. Los visitantes, además, aprovechan su estancia para visitar el Museo de Rumiñahui.

Al ser horneada a una temperatura superior a los 800 grados, la carne del ave queda libre de cualquier virus, bacteria o germen que amenace la salud del comensal.

Los Panzaleos, habitantes originarios de esta zona ya preparaban este plato, con patos y otras aves que vivían en las lagunas del Parque Nacional Llanganates, en la parte alta de los cantones Píllaro y Patate.

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