Wasichina, técnica ancestral de construcción que sigue vigente

La comunidad se une para extraer de la tierra y de la naturaleza los elementos para la obra, siguiendo siempre las tradiciones saraguras. La duración oscila entre 3 y 4 meses, dependiendo del clima
23 de mayo de 2020 00:00

“Así aprendimos de nuestros abuelos y así seguiremos como saraguros”, dice Darwin Japón, habitante de la comunidad Las Lagunas, Chukidel Ayllu Llakta.

Aquí su familia mantiene la costumbre del wasichina, el proceso de construcción de una vivienda utilizando técnicas ancestrales y poniendo en práctica principios y valores que rigen la vida comunitaria de los pueblos originarios.

Darwin Japón, promotor del turismo comunitario desde 2005, decidió construir su casa conservando la tradición del adobe y así lo comunicó a sus amigos, familiares y al kapac o presidente de la comunidad. A ellos pidió ayuda para organizar la minga e iniciar el trabajo.

El fin de semana se organizaron y unas 15 personas empezaron con la preparación de la tierra, utilizando dos yuntas (bueyes) y tres caballos, que fueron prestados por sus allegados.

“Antes de iniciar todo, se hace un ritual para pedir permiso a ese espacio, ingresar y hacer la construcción; nuestra costumbre es pedir a la pacha los elementos que se van a utilizar, como la tierra, madera, piedra de los ríos, con mucho respeto por la naturaleza.No es cuestión de tomar lo que se necesita y destruir”, asegura Darwin.

En estas costumbres se ponen de manifiesto valores como el ayni (reciprocidad) y la minga, que se han transmitido por generaciones en las comunidades, donde se trabaja de manera conjunta en beneficio de todos los habitantes o en mingas más pequeñas a nivel familiar.

Así, la familia Japón empezó con la preparación del barro, que se obtiene del mismo sitio donde se hará la construcción.

“Se usan diferentes técnicas como el bahareque, que consiste en hacer las paredes de madera y luego colocar el barro; otra técnica es el adobe, que es el barro más la paja y esta es la que vamos a utilizar”, puntualizó Darwin.

La preparación del barro les tomó dos días de trabajo en jornadas que cumplieron desde la madrugada hasta entrada la noche, con “artillería” (chichita y cañacito) propia.

El lunes, un grupo de comuneros fue al cerro a recoger la paja para dar forma a los adobes que medirán 20 centímetros de ancho por 40 de largo y 20 de alto.

Estos pasan un proceso de secado de un par de meses, dependiendo del clima. Luego empieza la construcción, que es dirigida por el tayta sulu o maestro con un ayudante.

Desarrollar estas actividades en medio de la emergencia sanitaria fue posible porque en la comunidad no se han registrado casos de contagio. “Aquí vivimos unas 180 familias, pero somos como una familia grande. Tenemos restringido el ingreso y mientras no haya un caso podemos hacer este tipo de trabajos”, dijo el comunero.

El wasichina, que viene de los vocablos kichwas wasi, que significa casa y china, hacer, consta de seis procedimientos: preparación del barro, elaboración de los adobes, secado de los mismos, proceso de edificación de la vivienda y la parte final que es el enteje.

Ese día se hace una fiesta con comida y bebida, el llamado pinzhi o el uchú mati, que es una mezcla de papas, cuy, queso, pan y chicha como símbolo de reciprocidad y compromiso. (I)

La wasishina promueve el trabajo en comunidad para preparar la tierra y recoger los elementos a utilizarse. Durante la obra se realizan rituales y protocolos correspondientes a la cosmovisión de los saraguros
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