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Los secretos bien guardados de la Virgen del Cisne, también conocida como la ‘Churona’

17 de agosto de 2014 00:00

En 1595 en la ciudad de Quito, por petición de los nativos del Cisne de Loja, el artista Diego de Robles elaboró una fiel réplica de la imagen de la virgen del Quinche; es decir, de la virgen guadalupana de México. Un año después, en 1596, la delicada virgen morena con su niño en la mano, llegó al pueblo del Cisne y fue ubicada en una sencilla capilla de adobe y paja. El historiador Pío Jaramillo Alvarado en su libro Historia de Loja y su provincia, señala que la creación de la Virgen del Cisne fue el cumplimiento de una promesa que los indígenas de este pueblo le habían hecho a la virgen María; una vez que les permitiera la siembra y la abundancia de agua para su tierra.

La noticia del milagro de la ‘Churona’ se extendió a la ciudad de Loja y poco después a todo Ecuador e incluso a gran parte del norte peruano, razón por la cual, el Obispo Fray López de Solís en 1596, inicia el proceso de advocación a la Virgen del Cisne, señalando como meses de celebración tanto a diciembre, por ser considerado tiempo de la concepción, como el 12 de Octubre, por haber sido el día de la aparición de la ‘Churona’.

Según relata el Dr. Riofrío en el mencionado libro de Pío Jaramillo, durante estas fiestas se realizaba una misa solemne que duraba 3 días. El primer día estaba a cargo de representantes mestizos de la ciudad de Loja, el segundo, de los indígenas de la Doctrina de la Virgen del Cisne y, el último, de los indígenas de toda la comarca y de otros sectores fuera del país.

Tal fue la importancia de la Advocación a la virgen del Cisne, que en 1829, desde el cuartel General de Guayaquil, el Libertador Simón Bolívar expidió un decreto indicando se conceda privilegio de feria desde el 10 de Agosto hasta el 12 de septiembre de cada año, durante la Festividad de Nuestra Señora del Cisne, además señaló que de acuerdo con la autoridad eclesiástica de la Diócesis de Loja, esta fiesta deberá trasladarse anualmente a la ciudad de Loja.

La virgen del Cisne ha pasado por algunas situaciones de riesgo, la más peligrosa el día 3 de noviembre de 1956 en la Iglesia de San Sebastián de Loja, la imagen sufrió un deterioro importante al ser víctima de un voraz incendio. Dentro de este contexto y bajo previa licencia exigida por el canon 1280 y entregada por el Diocesano Monseñor Nicanor Roberto Aguirre de la Comunidad de Oblatos, encargado del Santuario del Cisne, se restauró la imagen, pero también se permitió la elaboración de una réplica exacta de la escultura original a fin de salvaguardar esta última de cualquier daño a futuro.

El proceso de restauración

En 2012, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural Regional 7, puso en marcha el proyecto denominado: Conservación y Restauración de 30 bienes muebles existentes en diferentes contenedores en las provincias de El Oro, Loja y Zamora Chinchipe a cargo de un equipo amplio de profesionales y expertos entre restauradores, artistas e historiadores dirigidos por el Lcdo. Danilo Delgado Espinoza; pude pertenecer al equipo como miembro investigador del componente histórico.

Las 2 imágenes de la virgen del Cisne, es decir tanto la original como la réplica, se encontraban en el listado de bienes a intervenir, la prioridad se centraba en la conservación más que en la restauración de las mismas.

Durante el proceso, en la imagen original se identificaron 3 bases, 2 de las cuales fueron retiradas. Al momento de mover la segunda base, sujeta con clavos de forma cuadrangular (de inicios de la República), se detectó un orificio en la parte inferior de la base original, hecho que ocasionó una serie de expectativas, más aun por los comentarios de algunos sacerdotes de la comunidad del Cisne quienes indicaron que en el interior de la escultura se podría encontrar un documento que develaría grandes secretos.

Este orificio, con una profundidad de 5 cm aproximadamente, se encontraba vacío; sin embargo, en la parte posterior un segundo orificio reveló la presencia de un tubo de ensayo que guardaba 2 documentos: el de mayor tamaño databa de 1956 y el más pequeño, al poseer un texto ininteligible por su estado de conservación, no fue posible conocer de inmediato su fecha, sin embargo, más delante se supo que fue escrito en 1837. Una vez finalizado el proceso de conservación se procedió a colocar cada uno de los elementos retirados con antelación.

¿Qué contenían los escritos encontrados dentro de la imagen?

Los documentos históricos señalan que fue Diego de Robles el autor de la imagen original de la virgen del Cisne, pero muy poco se sabía de los responsables de restaurar este importante ícono religioso.

En 1956, después de la destrucción de gran parte de la escultura de la virgen del Cisne como consecuencia de un incendio y previa autorización canónica; un grupo de escultores y artistas intervinieron la imagen. Durante este proceso y por efecto del fuego, el rostro de la virgen que estaba construido de plomo, se debilitó de tal manera que al momento de desplomarse, develó en su interior un pequeño documento antiguo de inicios de la República que indicaba una restauración previa. Para dejar constancia de este hallazgo, tanto los artistas contratados como los sacerdotes oblatos —quienes en aquel momento se encontraban a cargo de la administración del Santuario—, notarizaron y transcribieron el documento original en la notaría Tercera del Cantón Loja, señalando lo siguiente: “Para la debida autenticidad, haga constar mediante esta escritura pública, el documento que con motivo de retocar la imagen de la reina coronada del Cisne, en el presente año, fue encontrado, por los señores: Luis Alberto Aguirre, escultor, Guido Aguirre, escultor, Miguel Ángel Aguirre, modelador, ecuatorianos y Antonio Preising, pintor, ciudadano alemán” Líneas más adelante, la misma escritura expone otro suceso importante, indicando que el día 2 de mayo de 1837 fue restaurada esta imagen por Felipe Santiago Herrera.

Existe un documentoque está por develar

Es importante mencionar a quienes fueron testigos y dejaron constancia de esta declaración, como: “el Obispo titular del Cisne y Vicario Capitular de Loja Monseñor Nicanor Roberto Aguirre, el Sr. Dr. Francisco Valdivieso, el Sr. Don Manuel E. Eguiguren; el Sr. Don Miguel Ángel Guerrero; el maestro escultor Sr. Luis Alberto Aguirre y el Notario Público, Dr. Filoteo Ortega”. El escrito más antiguo guarda todavía datos por develar.

Los documentos históricos encontrados son, en muchas de las ocasiones, la brújula para identificar pistas y encontrar respuestas a preguntas que creemos nunca serán resueltas; sin embargo, en ciertos momentos estos documentos son el sentido de la búsqueda, es decir, dejan de ser el mapa para convertirse en el tesoro.

Un pueblo que guarda a la imagen más venerada

En uno de los ramales de la Cordillera Occidental de los Andes ecuatorianos, a 70 km de la ciudad de Loja, se ubica la parroquia El Cisne, tierra que resguarda celosa una de las imágenes más veneradas a nivel nacional; la popular Virgen del Cisne, también conocida como la ‘Churona’.

Desde la advocación a la Virgen del Cisne, otorgada en 1596, hasta los presentes días, las festividades religiosas que comúnmente se celebran en el mes de agosto van integrando cada vez más adeptos y cobrando mayor importancia, no solo desde el ámbito religioso sino también social antropológico y académico. Sin embargo, muy poco se sabe de la historia de la imagen original de la Virgen del Cisne, ¿cómo, cuándo y por qué llegó? ¿Qué proceso tuvo que seguir para su conservación a lo largo del tiempo? Pero sobre todo ¿Qué secretos guarda esta escultura?