Dietas ancestrales refuerzan la cultura y nos mantienen sanos

- 06 de abril de 2020 - 00:00
La variedad de alimentos que consumían los pueblos aborígenes provenía del uso inteligente de la altura, la calidad del suelo y las técnicas agrícolas.

A pesar del avance de la industria de alimentos procesados, comestibles como la quinua, el maíz y la papa conservan su espacio en la mesa de los habitantes de la zona austral de Ecuador.

El maíz, la papa, la quinua, las ocas, las mashuas, los camotes y las calabazas, son entre otros, alimentos de consumo de los pueblos andinos. En la dieta diaria, las familias azuayas aún los utilizan; sin embargo, la preparación de algunos de ellos se ha ido perdiendo con el tiempo.

“Los alimentos cumplen un papel muy importante para mantener la salud y el microbioma. En el caso de los pueblos kichwas, cañari y saraguro, hay dos ejemplos significativos que visualizan el rol de los microbios”, señala el investigador Patricio Matute, autor del libro Alimentos Sagrados que Sanan.

Menciona la chicha de jora, una bebida presente en festejos, pero también en la vida cotidiana, como alimento.

“Cuando se ingiere mucha comida, la chicha de jora tomada de forma moderada, regula la digestión; así, las bacterias trabajan positivamente en el microbioma del aparato digestivo”, indica Matute.

Para el investigador, el paso de la sociedad agrícola a la sociedad industrial cambió las formas de alimentación debido a la implementación de los monocultivos, la utilización de sustancias químicas en la producción de alimentos y la inserción en la economía de mercado.

La alimentación de las comunidades andinas aborígenes estaba influenciada por la producción de los pisos ecológicos. En los páramos se sembraban papas, ocas, mashuas, quinua y mellocos. En los valles relativamente secos se cultivaba maíz, zapallos, sambos, maní y frutales como guaba chirimoya, achira, taxos y capulí. En los terrenos de los valles húmedos se producía maíz, fréjoles, papas, entre otros tubérculos y verduras.

Alexandra Brito, de 42 años, recuerda que su madre, Rosa Guzhñay, solía preparar sopa de quinua, ocas cocinadas, mellocos con queso, camotes fritos. “Los fines de semana acostumbraba cocinar en leña el mote, las habas, arvejas. Ahora la gente consume comida rápida; ojalá en la cuarentena que estamos pasando, las familias se inclinen por una alimentación saludable”, manifiesta Brito.

Uno de los productos de la alimentación andina que prevalece es la papa, con la que se puede preparar desde sopas hasta frituras.

Otros tubérculos que fueron parte fundamental de la alimentación de los pueblos aborígenes, debido a sus altos valores nutritivos, son la oca y el camote.

Según el libro Raíces y Tubérculos Andinos, cultivos marginados en el Ecuador, la oca es preferida en las zonas rurales y consumida en diversas preparaciones como puré, sopas y postres.

El legado de los pueblos originarios en cuanto a sus tecnologías ancestrales agrícolas, sus formas de medir los tiempos de siembra, aporque y cosecha, aún se conserva, sobre todo, en las comunidades rurales del austro ecuatoriano. (I) 


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La quinua, un alimento que es considerado regalo divino

La quinua es otro alimento excepcional. Según especialistas, sus proteínas son tan completas para la nutrición humana que, incluso pueden reemplazar a la carne y la leche.

El legado de los pueblos originarios en cuanto a sus tecnologías ancestrales agrícolas, sus formas de medir los tiempos de siembra, aporque y cosecha aún se conserva, sobre todo, en las comunidades rurales del austro ecuatoriano.

El nutriólogo Geovanny Carrera enfatiza que una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, cereales y legumbres, refuerza el sistema inmunológico, que es la defensa natural del organismo para mantener un equilibro frente a virus y bacterias. Esto, sin embargo, se logra con hábitos alimenticios constantes. (I) 

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