La provincia TIENE una amplia agenda cultural que forma parte de la campaña ‘disfruta imbabura’

Imbabura celebra la Fiesta del sol al ritmo de guitarras, bombos, cuernos y violines

Los seis cantones mantienen esta tradición y la festejan con música y comparsas. Los rituales de purificación y agradecimiento son fundamentales en esta época de cosecha.
17 de junio de 2017 00:00

Imbabura.-

Dar gracias al sol y a la Pachamama por los productos cosechados durante los últimos meses es el motivo principal de la celebración del Inti Raymi (fiesta del sol) que se realiza cada 21 de junio en Ecuador y otros países de Sudamérica.

El origen del Inti Raymi, según la alcaldía de Otavalo, se remonta a la época de los grandes gobernantes Incas y a la cuna de su imperio: Cusco, cuya esencia ha sido desde esa época rendir culto a las deidades andinas, agradecer por las cosechas obtenidas y exaltar la fecundidad de la madre tierra.

El Ministerio de Cultura y Patrimonio también describe a esta fiesta como un símbolo de gratitud de los pueblos andinos a la Pacha Mama, por permitir una buena producción y cosecha de los productos de temporada. Sin embargo, estas ceremonias ancestrales se fueron dejando de lado paulatinamente.

Diego Velasco, investigador, arquitecto y antropólogo urbano, explica que debido a la conquista se produjo una suplantación de lo Inca por lo español, y se impusieron nuevos calendarios: primero el juliano, de 10 meses de duración, y luego el gregoriano, con 12 meses.

Esto cambió la concepción y el modo de vida de los pueblos indígenas, obligándolos a dejar de lado sus conocimientos y costumbres para adoptar un nuevo estilo de vida.

Según Velasco, el pensamiento andino, actualmente respaldado por hechos científicamente comprobados, determina la existencia de cuatro puntos de mayor energía durante un ciclo solar: dos solsticios y dos equinoccios.

De esta forma, la cosmovisión andina determinó un año de 13 meses, cada uno de 28 días, con sus respectivos cambios de ciclo y festividades, ligados a la agricultura.
Así, el 21 de septiembre se celebra el Coya Raymi, que es la fiesta de inicio de la siembra. En ella se pide a la madre tierra por una cosecha de buenos frutos.

El 21 de diciembre es el Capac Raymi o fiesta mayor. Esta se da en agradecimiento al florecimiento de las plantas. Posteriormente, el 21 de marzo, se celebra la fiesta del Mushuk Nina, fuego nuevo en español, que da inicio al nuevo año andino.

Finalmente, el 21 de junio, es la fiesta del Inti Raymi o fiesta del sol para agradecer a la madre tierra por las cosechas.

En cada uno de estos tiempos-espacios, las ceremonias permiten una conexión íntima y profunda con los ciclos naturales de la madre tierra, así lo indica Aany Yamay, maestro andino de la comunidad de San Clemente, en Ibarra.

Para una perfecta armonía con el multiverso y para ponerse en el estado adecuado para iniciar un nuevo período es necesario realizar rituales de purificación, agradecimiento y ‘energetización’, según lo explica el maestro andino. Por ello, es común encontrarse con ceremonias de este tipo, durante todo este mes.

Yamay asegura que actualmente, los pueblos indígenas buscan destacar y fortalecer ese vínculo, mediante la recuperación de sus ceremonias ancestrales.

Las expresiones vienen cargadas de simbolismo ancestral y componentes de orden filosófico, religioso, político, económico y astronómico, según lo explica el Ministerio de Turismo.

Al ser una festividad tradicional indígena, cada grupo étnico y cada comunidad tiene una fecha y un tiempo de celebración propios. Mientras varias comunidades inician el 21 de junio con el baño ritual en ríos, vertientes y cascadas sagradas, otras esperan la llegada del día y el momento apropiados para iniciar sus festividades, que en muchos casos continúan hasta mediados de agosto.

La agenda cultural es amplia

María Gabriela Jaramillo, viceprefecta de Imbabura, indica que recuperar estas fiestas es de gran importante, puesto que la comunidad agradece por los productos cosechados, que serán utilizados como semillas en las plantaciones de septiembre, cuando inicia un nuevo período agrícola.

Adicionalmente, las celebraciones permiten que visitantes externos conozcan y compartan estas tradiciones, impulsando así el turismo de la provincia.

Por ello, la prefectura ha organizado varias actividades, principalmente en Cotacachi, Otavalo, Antonio Ante e Ibarra (ver gráfico).

El baño-ritual es uno de los eventos más populares. Cascadas, ríos y vertientes son los sitios elegidos para realizar esta actividad, donde las personas se cargan de nuevas fuerzas. El ritual se desarrollará en la laguna de Cuicocha el 18 de junio, mientras que el 23 se realizará en la cascada de Peguche.

Durante todos los días de celebración, el ambiente se inunda de música y comparsas en las que se podrá disfrutar de pingullos, flautas, armónicas, guitarras y violines.

La fiesta del Coraza, una tradición en la parroquia de San Rafael de la Laguna, ubicada a 7,5 km de Otavalo, se realizará este 17 de junio, para agradecer las cosechas.

La rama de gallos es una de las tradiciones más interesantes. Consiste en que una persona de la comunidad hace una fiesta en honor a las deidades andinas. Los dueños de la casa preparan el “gallo caldo” y lo comparten entre todos. (I)

El maestro andino de la comunidad San Clemente, en Ibarra, agradece por los frutos que servirán como semilla en las siembras de septiembre. Foto: John Guevara / El Telégrafo

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Encuentro de los Pueblos da inicio al Inti Raymi

El parque Ciudad Blanca fue el sitio de encuentro de más de 5.000 danzantes de las distintas comunidades de los seis cantones de la provincia de Imbabura, que participaron en el Tercer Encuentro de los Pueblos, organizado por la prefectura.

El evento busca recuperar bailes, vestimenta, música y más aspectos tradicionales de las comunidades indígenas presentes en la provincia, que de a poco se iban perdiendo.

La danza, caracterizada por el zapateo y la gran cantidad de alimentos entregados como ‘medianos’ a las autoridades, fueron parte de la celebración.

El evento, contó con priostes como el Municipio de Otavalo y la comunidad El Panecillo de Quichinche, que se esmeraron para presentar coloridas comparsas, que animaron a los asistentes.

Durante el evento, el prefecto Pablo Jurado agradeció la presencia y el compromiso de los presentes por recuperar las tradiciones. También se comprometió a seguir trabajando para el fortalecimiento de la cultura e identidad del pueblo imbabureño, como uno de los principales valores, para mostrar a la nación y al mundo toda la riqueza que encierra la provincia.

María Gabriela Jaramillo, viceprefecta, enfatizó la importancia de este tipo de manifestaciones que hablan bien de una tierra que respeta su historia.

La Municipalidad de Cotacachi y la parroquia Imanta fueron designados priostes del próximo encuentro. (I)

La Prefectura de Imbabura mostró a los medios de comunicación, en días pasados, la realización de un ritual de agradecimiento.
Foto: John Guevara / EL TELÉGRAFO
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