El centro de la capital ecuatoriana junta 3 estilos arquitectónicos

- 07 de septiembre de 2018 - 00:00
En una sola vivienda del Centro Histórico se pueden leer dos épocas diferentes: la colonial y la republicana.
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Los inmuebles del Centro Histórico de la capital se caracterizan por ser una combinación de la época colonial, republicana y, en menor grado, moderna.

Cuarenta iglesias y capillas, 16 conventos y monasterios, 17 plazas, 12 museos y diversas viviendas patrimoniales es una muestra de lo que existe en el Centro Histórico de Quito (CHQ).

Gracias a los atributos arquitectónicos y culturales que guarda este sitio, en 1978 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a la capital ecuatoriana Patrimonio Cultural de la Humanidad. Este viernes 7 de septiembre se conmemoran 40 años de este reconocimiento.

El galardón fue entregado a lo que fue la ciudad hasta 1914. Consistía en lo que hoy es el núcleo central del CHQ que va desde la calle Manabí al norte, la calle Morales (conocida como La Ronda) al sur, la calle Imbabura al occidente y la calle Montúfar al oriente, incluido un pequeño pico en el que se encuentra el mercado Central y el de San Blas.

En su infraestructura aún se lee la historia de la ciudad, pasando por la época colonial, republicana y moderna.

Desde 1534, cuando se estableció la villa de San Francisco de Quito, se levantó una urbe en forma de damero partiendo de una plaza principal, figura que se mantiene.

Angélica Arias, directora del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), explica que aún se puede observar el estilo colonial en las infraestructuras. Este se caracteriza por ser austero, sin ornamentos, de muros anchos (1,20 metros aproximadamente), tapiales, patios centrales con crujías alrededor, huertas y pisos de piedra.

Pablo Moreira, presidente del Colegio de Arquitectos de Pichincha, asegura que las casas coloniales fueron construidas en lomas y crecieron hacia abajo hasta llegar a la calle.  Suelen tener zaguanes con escaleras, que eran como cuevas con los que se conectaba la calle con el patio central de la casa.

Ejemplos de esta arquitectura son el Museo Camilo Egas y el Museo de Acuarela y Dibujo Muñoz Mariño.

En el siglo XIX, en la época republicana, llega la moda de los adornos. Algunas personas decoraron sus viviendas coloniales que eran de una sola planta, mientras que otras construyeron segundos pisos con este nuevo estilo.

Las paredes ya no eran tan anchas (medían 60 centímetros). A los patios existentes los rodearon de columnas de piedra, con un zaguán de entrada y habitaciones alrededor. Algunas personas importaron desde Bélgica y Francia el cielo raso de tol pintado y decorado. Esto se ve aún en el hotel Gangotena y en el Centro Cultural Metropolitano.  

El estilo republicano se rompe en 1940, cuando llega el modernismo. Según Moreira, en esta época se construyen edificios con ventanales, losas y sin adornos.

A la par se crean normas para ensanchar las calles para que circulen los carros. Según Arias, muchos centros históricos de la región desaparecieron con estas leyes.  

En Quito se pretendió ensanchar la calle Guayaquil y Venezuela. Se podía demoler una casa con la condición de que se construyera un edificio moderno a cinco metros de la línea de fábrica.

De esto se hizo muy poco porque el país atravesaba una crisis económica. Nunca se ensanchó la vía y hubo pocos derrocamientos. El primer edificio moderno que se construyó es el exhotel Humboldt, ubicado en la calle Guayaquil y Espejo.

Pero con la declaratoria de la Unesco aparecen criterios de cuidar el patrimonio, se frenan las demoliciones y empiezan las intervenciones de restauración y rehabilitación de los inmuebles.

“El valor más grande de estas edificaciones es que esta ciudad ha pasado por varios procesos históricos, naturales y sociales, que en ocasiones la han destruido pero que se ha vuelto a levantar. Ese es el mensaje que da: continuar pese a las dificultades”, sostiene Arias. (I)

Obras
Programas de intervención
El Instituto Metropolitano de Patrimonio tiene cuatro programas de incentivos para intervenir inmuebles patrimoniales: rehabilitación de cubiertas, de fachadas, trabajos menores al interior y rehabilitación de vivienda.

16 barrios conforman el Centro Histórico de Quito, incluido el núcleo central y las periferias del este.

Un casco colonial grande
El Centro Histórico de Quito ocupa más de 370 hectáreas y cuenta con un catálogo de infraestructura patrimonial muy rico. (I)

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