Los macromedidores regularán el uso y el desperdicio del agua

09 de noviembre de 2012 - 00:00

Este mes habrá cuatro cortes del servicio de agua potable en los barrios del norocidente de Quito para permitir la instalación de macromedidores que ayudarán a calcular el gasto del líquido vital y evitar que se desperdicie. 

Wilson Oña, subgerente de Agua Potable de la Empresa Metropolitana de Quito, explicó que los macromedidores se  instalarán en los tanques que proveen el líquido vital a la ciudad. “El nuevo sistema es parte de la modernización de los equipos de la empresa, a fin de mejorar el servicio”, dijo.

El sistema de macromedidores de caudal permite que la información del agua que sale del tanque y los niveles que soporta cada uno se registren en una memoria interna, para luego enviarla a un  servidor del Departamento de Informática y de la Unidad de Operaciones de la Empresa de Agua Potable, así habrá datos reales sobre el abastecimiento en los reservorios y hasta qué nivel se llenará para evitar derrames.

Con esta información se pueden detectar fugas internas de agua en domicilios o en las avenidas. Además, permite identificar conexiones clandestinas. En esos casos los trabajadores actuarán de inmediato para evitar que el líquido vital se desperdicie. El objetivo del sistema de macromedidores es para que el agua no se desperdicie y sea redistribuida a otros sectores, en los que todavía no hay cobertura del servicio.

En 2011 el sistema se instaló en los tanques de reserva que proveen a los sectores de Puengasí, El Placer y  El Troje, en el sur de Quito. Los resultados se evidenciaron durante el verano, explicó Oña, pues ya no hubo cortes del servicio en los sectores de Chillogallo, La Ecuatoriana, Ciudadela Ibarra, como ocurría en años anteriores. “El agua no se desperdició y durante la época veraniega no hubo la necesidad de hacer cortes del servicio”, anotó el directivo.

Con la instalación del sistema en 2011 también fue posible que los barrios Caspigasí, Rumicucho y La Marca, ubicados en las parroquias San Antonio de Pichincha y Calacalí, tengan agua potable.

Allí se construirán 30,9 kilómetros de redes de distribución, 51 hidrantes y 381 conexiones domiciliarias que beneficiarán a 7.500 moradores. La cobertura de agua potable en el Distrito es un 97,8% en el área urbana y un 90,8% en la zona rural, según los últimos datos del Censo de Población y Vivienda.

En el nuevo sistema se invirtieron 849 mil dólares en 2011 para 53 unidades, mientras que en este año es 1,2 millones dólares. A fin de año culminará la instalación de los macromedidores en todos los tanques de reserva de la ciudad. Mientras que en los reservorios que proveen de agua potable a las parroquias se iniciará la instalación en 2013.

Sara Sánchez, moradora del barrio Quintana, en el norte de la ciudad, cuenta que al conocer  del corte del servicio de agua potable se molestó y se preparó almacenando el líquido en ollas y baldes. “Me enteré que no tendríamos agua  por las noticias, pero al menos nos informaron, porque hubiera sido peor quedarse sin agua de repente”, expresó.

El último corte de agua fue el pasado miércoles en 105 barrios del noroccidente de la capital, del cual se informó a través de los medios de comunicación para que los ciudadanos se preparen, pero aún así a muchos les tomó de sorpresa la suspensión.

Otros moradores, en cambio, tomaron precauciones y recolectaron agua en los recipientes que tenían a la mano, pero su sector no fue afectado por el corte, por lo que pidieron a la Epmaps mayor precisión en la difusión de la información. La suspensión del servicio de agua serán todos los miércoles de noviembre, hasta el próximo jueves 29, por un período de 24 horas.

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