Entrevista

“Los costos sociales de un botadero a veces no son conocidos”

- 06 de septiembre de 2015 - 00:00
Luis Díaz, gerente general de Earthgreen

Entrevista

El experto en manejo de residuos sólidos se refiere a las opciones existentes en esta materia.

¿Hay un modelo ‘ideal’ aplicable al manejo de residuos?

En América Latina, los residuos domésticos tienen un alto contenido de material orgánico, de alrededor del 50%, 60%, hasta el 70%. Es bastante, porque si se compara, digamos con los Estados Unidos, allí estamos hablando del 13%, 15% y, a veces, menos. La diferencia es sustancial. Entonces, tenemos al menos la mitad de residuos orgánicos, sobre todo, residuos de la preparación y consumo de alimentos.
El 20% o 30% es reciclable: metales, vidrio, algunos plásticos, cartón, papel, que se pueden reutilizar. Y el resto, una mezcla: zapatos, pañales, toallas sanitarias, etc. Entonces la propuesta es captar diferentes modelos de gestión como, por ejemplo, Alemania, pero adaptados al contexto latino.

¿En resumen, entonces?

Proponemos lo siguiente: separar en la casa los productos reciclables, pero sobre la base de una buena educación ambiental. Es decir, que la ama o el amo de casa deben saber qué es reciclable y qué es orgánico.
Los reciclables se recogen, digamos, una vez por semana pues no estorban con malos olores o cosas similares. La materia orgánica, por otro lado, se puede recoger 3 veces por semana para evitar impactos.
Lo orgánico puede servir para generar compost (abono orgánico), sea a nivel doméstico o a escala mayor. Esto es operativo en el Ecuador que es un país netamente agrícola y necesita buen abono. Hay pequeños agricultores que lo hacen con los residuos de sus animales.

¿Cuál es la otra posibilidad?

Se puede generar biogás, pero no es recomendable hacerlo a nivel domiciliario pues se necesita mucho cuidado debido a que se está produciendo un gas explosivo. Entonces es mejor llevarlo a una planta centralizada. Ahora las tecnologías existen, pero cuestan. Y hay que ver qué se hace con el biogás. Se puede generar calor, algo no muy práctico en gran parte del Ecuador por el tema climático. O generar electricidad. La energía de este tipo cuesta, con la amortización del capital, aproximadamente a $ 0,15 el kilovatio/hora. Esto resulta alto respecto a los costos del kilovatio/hora de energía hidroeléctrica que está en el orden de los $ 0,07 a $ 0,08. Entonces, la pregunta es: ¿Quién va a pagar ese exceso? En Alemania, por ejemplo, este tipo de energía está subsidiada por el gobierno y la Unión Europea (UE).
Pero la verdad es muy raro que una empresa o un municipio estén dispuestos a pagar el costo extra por el beneficio al medioambiente; y en América Latina es más difícil.

¿Los costos deben ser asumidos por los Estados?

Hay costos que son ocultos para la sociedad. Un ejemplo es tener un botadero X en una ciudad. Un río pasa por allí cerca o hay agua subterránea cercana. Puede ocurrir que el municipio en el que está el botadero no esté impactado, pero aguas abajo alguna persona tiene un pozo o tiene animales bebiendo del río o ellos mismos y se enferman; van al hospital, pero ese costo no lo vemos.

¿Cuál es la diferencia entre un botadero y un relleno?

Primero la elección del sitio. Hay que saber el tipo de suelo, la ubicación del agua subterránea, si hay fallas geológicas. Luego hay que impermeabilizar el suelo. Y el residuo de líquido lixiviado se rescata y se trata. Pero esto es muy raro en América Latina. (I)

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