Homicidio, el delito que más ha bajado en la urbe

23 de abril de 2013 - 00:00

23-4-13-indices-de-delincuencaEl cruce de información estadística entre las distintas instituciones dedicadas a la seguridad; los operativos  de  control  de porte de armas de fuego y la organización barrial serían algunas de las razones por las que nueve de los delitos de mayor connotación social muestran signos de disminución en la capital durante el primer trimestre del 2013.

Lourdes Rodríguez, secretaria metropolitana de Seguridad y Gobernabilidad, afirmó que uno de los factores que más han incidido en el descenso de los registros delictivos es que la Policía Nacional trabaja en la actualidad en el levantamiento de datos que le permiten  investigar y, a la vez, realizar labores de inteligencia.

Esta situación, según la funcionaria, deriva en que los delincuentes puedan ser detenidos no solo en delito flagrante, sino también bajo acusación de asociación ilícita; y como ejemplo citó el caso de la banda detenida el pasado viernes en el operativo “Tempestad”,  que se dedicaba al robo de domicilios.

Para el estudioso en seguridad Lautaro Ojeda, el que haya estadísticas unificadas sobre inseguridad es un “avance”, porque se tiene georreferenciados los delitos e incluso se permite analizar nuevos campos, como es el caso de homicidios por riñas y venganzas.
Entre los delitos más denunciados se encuentra el robo a personas, el que justamente -aunque registra un descenso (ver gráfico)- es el que menos se ha reducido.

Alejandro Vizuete, director del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Quito, indicó que justamente el mayor problema de la ciudad es el robo y asalto a personas. “El tema del sicariato no es el problema, son casos esporádicos(...). La gente tiene miedo a ser robada o asaltada, y no a ser asesinada, como ocurre en otros lugares  como en las provincias fronterizas”, dijo.

Adicionalmente desde el Cabildo se han tomado ciertas medidas para afrontar el panorama delictivo, como son la creación de 2.000 comités de seguridad barrial, la instalación de 6.362 sistemas de alarmas comunitarias en 1.353 barrios y la creación de    espacios seguros. Solo en la colocación de los sistemas de alarmas, el Cabildo  ha invertido 2’082.854 dólares.

Además, como parte de la participación policial en los diferentes barrios de la capital, existen  alrededor de 5.000 uniformados distribuidos en 290 Unidades de Policía Comunitaria (UPC) que se encuentran distribuidas en las ocho zonas administrativas:  Nanegal, La Delicia, Eugenio Espejo, Manuela Sáenz, Eloy Alfaro, Quitumbe, Los Chillos y Tumbaco, que comprenden una población de 2’239.000 habitantes.

Vizuete señaló que uno de los delitos que ha tenido una baja considerable es el homicidio, pues mientras la media fue de 13 por cada 100 mil habitantes durante 2010, el año pasado se redujo a nueve casos. Los datos de los homicidios serían los más reales en relación con los demás delitos, pues todas estas muertes se  registran en el Departamento Médico Legal de la Policía Nacional.

La reducción en este delito, apuntó Vizuete, se debe al control de armas que realizan la Policía y las Fuerzas Armadas; de hecho, en los últimos dos años los asesinatos que más han bajado son aquellos cometidos con armas de fuego.

Además, el funcionario recalcó que se deben diferenciar dos tipos de homicidios: aquellos que están relacionados con el crimen organizado y otros que están vinculados directamente con la convivencia ciudadana; por ejemplo, de los homicidios registrados en las estadísticas del Observatorio, al menos el 30% es a causa de riñas generadas sobre todo por consumo de alcohol.

Para Vizuete, uno de los temas pendientes aún es la convivencia pacífica en la ciudad, pues mientras en zonas como el sur la comunidad tiende a organizarse y conocerse para poder alertar sobre la presencia de algún sospechoso, en el norte y los valles la “población se amuralla en sus viviendas” y no conoce a sus vecinos.

Del mismo modo, recalcó que otro de los factores que impiden una mejor organización es el consumo excesivo de alcohol y la intolerancia entre personas. Así también, señaló que es importante que la gente tenga relación con los policías asignados a sus barrios.

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