Gradas, barandas y veredas son útiles para practicar el skate

22 de junio de 2012 - 00:00

El skate es un deporte alternativo que se ha popularizado entre los jóvenes de la capital. Ayer, decenas de ellos se dieron cita en el parque La Carolina para celebrar el día mundial de este ejercicio, en el que realizaron piruetas, pues posee la pista más grande en la ciudad.

El skate es un deporte denominado “callejero”, que comprende una serie de trucos sobre una tabla de madera con cuatro ruedas.

En el país, el deporte ha tomado fuerza en los dos últimos años y se estima que lo practican, aproximadamente, 500.000 jóvenes. Es común verlos sobre veredas, gradas o barandas, a pesar de que obstaculizan a los transeúntes. Sin embargo, el deporte se ha popularizado, incluso hasta las chicas lo hacen.

Ayer, entre las decenas de varones, tres chicas sobresalían en la pista. Vanessa Lalaleo, de 15 años, comenzó a practicar el skate hace 6 meses. Eligió el  deporte porque considera que las mujeres deben arriesgarse más, pues le parece una práctica “interesante y riesgosa”.

Sus padres la apoyaron cuando le informó que quería practicar skate, le compraron la tabla y le permiten ir a la pista de Carcelén, la más cercana a su domicilio -en Llano Grande-, aunque prefiere el parque La Carolina porque es más grande.

Sus compañeras de colegio también se sorprendieron cuando se enteraron que practicaría el deporte extremo. La joven les explica que las mujeres pueden hacer las mismas cosas que los hombres y que tienen las mismas fuerzas. 

“Debemos dejar de ser delicadas y arriesgarnos”, indica. Ella practica con María José Ramos, compañera de colegio, quien también se dejó cautivar por este deporte extremo.  

En el evento también se observaba a padres de familia que acompañaban a sus hijos. Isabel Aguirre (45 años) fue con su hijo Daniel Villalba (13 años). Considera que el skate es un deporte peligroso, pero también admite que es preferible que practique algún deporte y “no caiga en los vicios”. “Daniel ha tenido varias caídas, pero se levanta con más ánimo”, cuenta.

Arturo Ávila (18 años) practica skate desde hace cuatro años. Sus padres lo apoyan con el dinero para adquirir una tabla, cuyo valor oscila entre los 60 dólares y 200 dólares, expresa. Todo depende de la madera con la que esté elaborada para que resista el peso del cuerpo y los golpes. Entre las mejores está la de maple, porque dura más.

Según Ávila, practicando dos horas diarias una tabla puede llegar a durar hasta cinco meses. Entre risas cuenta que en su cuarto tiene más de 60 tablas rotas desde que empezó a practicar este deporte.

Jorge Bustamante  (18 años) encontró en el skate un consuelo a sus penas, pues empezó a practicarlo cuando atravesaba una serie de problemas en su casa y amorosos. Manifiesta que al realizar las piruetas se concentraba más en el deporte y se olvidaba de los conflictos, lo que le permitió recuperarse anímicamente.

Los jóvenes esperan que se construyan más pistas de skate en la capital, pues hasta el momento solo pueden practicar en el parque La Carolina, en Carcelén, y en el sur de la ciudad.

El Municipio informó que están  trabajando en “diversos proyectos con ellos, conscientes de la diversidad de culturas juveniles y el desafío que constituye configurar espacios públicos que sean verdaderos lugares de encuentro, disfrute, respeto e inclusión de la diversidad”.

Entre las piruetas más comunes están: el flip -con cinco variaciones- consiste en dar un giro a la tabla en el aire, luego de impulsarse con el pie en diagonal y saltar; el grind básicamente es saltar deslizándose sobre una superficie como un barandal o un borde, manteniendo el equilibrio y evitar caerse, entre otros.

La ropa cómoda también es importante cuando se practica el skate. Lo básico son los zapatos planos y jeans, cuenta  Bustamante.

Dani Arellanos, uno de los organizadores de este evento, asegura que a pesar de que es un deporte extremo los jóvenes lo han acogido rápidamente.

Aconseja a los padres que acompañen a sus hijos y los apoyen si eligen practicar skate, porque es un deporte como cualquiera y “todos tienen sus riesgos”.

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