El canto de 24 aves da vida a Guayllabamba

02 de abril de 2012 - 00:00

Los colores verdes con naranja de los guacamayos sorprenden a primera instancia, en el zoológico de Guayllabamba.

Esta es una de las 12 especies de aves que forman parte de la exhibición, que abrió sus puertas el viernes pasado, en ese zoológico.

A los encargados del lugar adecuar el espacio les tomó tres años porque desde el momento en que nació la idea de construirlo, entonces en coordinación con la Policía de Ambiente, las especies recuperadas permanecieron en sitios inadecuados.    

Henry Alvarado, jefe de guía educativo del zoológico, explicó que casi en su totalidad las aves fueron recuperadas de casas en donde las tenían de manera ilegal, y a través del programa de recuperación de tráfico de especies de la Policía, otras fueron donadas por diferentes fundaciones del país.       

Alvarado detalló que una vez en el lugar, las aves pasaron por un proceso de cuarentena, en donde fueron revisadas por un veterinario, quien tras verificar que no presentaban ninguna patología, las ingresó al zoológico. En el caso de las especies que presentaron algún problema, se las envío a los Centros de Rescate de Animales,  mientras que fueron liberadas las aves que recién salieron de su hábitat natural.

En el proceso recibieron una gran donación de loros y guacamayos, lo que hizo que el espacio se redujera y por ello  vio la necesidad de hacer el espacio más amplio.

A Ángel García, quien visitó el lugar el sábado pasado junto a su esposa y su hija, le parece excelente que las aves permanezcan bien cuidadas en estos lugares y no que estén en casas particulares.

El sitio cuenta con espacios interactivos y educativos en donde se explica a los visitantes la historia de las especies: la forma de reproducirse, el detalle de su plumaje y para qué sirven sus patas, que en algunas especies tienen  forma de garras (guacamayos) y en otras una membrana les sirve para nadar, como en el caso de los patos silbadores. 

El zoológico invirtió 35.000 dólares en la construcción de la jaula, en donde permanecen juntas todas las aves. Sin embargo, este espacio no es una jaula normal, sino un bosque que familiariza el espacio cotidiano en donde estas especies se desarrollan, ya sea en páramos o selvas. Por ello, se espera la reproducción de alguna de las especies que forman parte de este aviario.

Su instalación se financió con la taquilla del zoológico, cuya entrada cuesta 4 dólares para adultos; 3 dólares para niños y 2 dólares para personas con discapacidad y de la tercera edad, además contó con el  apoyo de ciertas empresas privadas, entre ellas Ideal Alambrec, que donó las mallas para el centro.

Magdalena Guaytarilla, madre de familia, acudió al lugar con sus dos pequeños hijos. Para ella “el sitio está bien adecuado y las aves son hermosas”.

A los animales se les alimenta  todos los días y, según narra Alvarado, comen dos veces al día: una a las 08:30 y otra a las 12:30. Su dieta diaria está basada en frutas, semillas y balanceado.   

“El avario tiene muy buena acogida. Los niños son los más interesados en venir y además ven a las aves con asombro y satisfacción”, señaló Alvarado. El zoológico se abre de martes a domingo, de 10:00 a 12:00 y de 13:00 a 15:30.

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