El nivel de precipitaciones también registró un déficit en quito

Agosto fue casi un grado más cálido que lo normal

- 20 de septiembre de 2014 - 00:00
Cuando se acerca la época de lluvias a la ciudad, se intercalan los períodos de Sol y de precipitaciones. Foto: Archivo/ El Telégrafo

El nivel de precipitaciones también registró un déficit en quito

De acuerdo con un reporte de la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés), el mes pasado fue el agosto más cálido en el planeta desde 1880, cuando se empezaron a llevar registros.

En promedio, tuvo temperaturas 0,75 °C más que la media del siglo XX.

Según la NOAA, es el trigésimo octavo agosto consecutivo que muestra temperaturas superiores a las medias históricas en la Tierra.

Y Quito no fue una excepción, pues si bien no hubo récords históricos durante el mes, los valores que registró el termómetro sí excedieron en promedio las cifras medias para ese período.

Así, de acuerdo con el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), la estación de Iñaquito registró una sensación térmica promedio de 16,7 °C, cuando lo normal es 16 °C; es decir, que hubo un incremento de 0,7 °C.

Del mismo modo, la estación La Tola, ubicada en el sector de Tumbaco, marcó un promedio de temperatura de 16,2 °C, cuando la cifra alcanza normalmente 16 °C en agosto.

Esos datos guardan relación con el nivel de lluvias registrado durante el mes pasado en el Distrito y que tuvo déficits frente a los promedios para agosto.

Así, en la zona de Iñaquito se registró un valor de -93% respecto a la expectativa de precipitaciones, y en La Tola, ese indicador llegó a -98%.

Esta situación tiene como antecedente histórico la elevación de la temperatura que ha registrado el Distrito en el último siglo.

Juan Palacios, miembro del equipo de investigación del Inamhi, señaló que, de acuerdo con los registros de la institución, la ciudad es en la actualidad 2 °C más caliente que hace 100 años.

Esta modificación habría incidido en el trastoque de los patrones climatológicos de la capital, al igual que ocurre en otras partes del mundo.

Según Gonzalo Ontaneda, integrante del Departamento de Estudios e Investigaciones Meteorológicas del Inamhi, un ejemplo de ello fue abril de este año, cuando se esperaba que lloviera como sucede tradicionalmente en ese mes, pero no hubo precipitaciones en los niveles esperados.

En palabras del técnico, esta variabilidad se manifiesta en que, aunque en ciertos períodos del año se producen aguaceros que alcanzan los niveles estadísticos esperados, su distribución temporal e intensidad es distinta a los registros históricos. Así, en uno o dos días puede llover lo que se espera en 2 semanas o incluso un mes, lo que acarrea riesgos de inundaciones y deslaves, según la zona.

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