Punto de vista

Para crecer, los deportistas deben sentirse apoyados

- 22 de agosto de 2016 - 00:00

Es indudable que la excelencia en el ámbito deportivo es ganar una medalla olímpica, pero que 2 peleadores de los 4 clasificados a Río de Janeiro -el 50%- hayan llegado a cuartos de final es bastante bueno.

Lastimosamente, si algo perjudicó la preparación de nuestros deportistas en el ciclo olímpico que se cierra es la disputa interna que se dio al tener 2 federaciones ecuatorianas de boxeo. Esto le dio discontinuidad a varios peleadores, como el caso de Carlos Mina, quien ganó la medalla de oro en los 81 kilos de los Juegos Bolivarianos ‘Trujillo 2013’, pero no fue seleccionado para los Juegos Sudamericanos ‘Santiago de Chile 2014’.

Por fortuna, pese a que la sanción impuesta por la AIBA a la Federación Ecuatoriana de Boxeo que tenía como filial dejó sin algunos torneos a nuestros pugilistas, algunos tuvieron fogueo de primer nivel al participar en eventos de la Federación Mundial de Boxeo (WFB) y de la AIBA Pro Boxing (APB). Carlos Mina y Julio Castillo intervinieron con la WFB; Carlos Quipo y Marlo Delgado dentro de la APB. Esto les sirvió de cara a los Juegos Olímpicos, donde los adversarios más difíciles son aquellos que suman más peleas, algunos, incluso, con experiencia dentro del boxeo profesional.

De cara al ciclo olímpico que concluirá con las olimpiadas de 2020 en Tokio, la planificación debe priorizar los intereses de los deportistas; si queremos exigir preseas tenemos que dotarlos de lo necesario, incluidos los roces internacionales. En este punto es menester citar la importancia de que se sientan seguros y respaldados, porque si no se les da un buen trato, es probable que se retiren o se dediquen al profesionalismo. Estarían en todo su derecho de buscar mejoras económicas, pues la mayoría de los púgiles ya son esposos y padres de familia.

En este sentido es preponderante la misión del Plan de Alto Rendimiento que instauró el Gobierno Nacional, que a través de sus becas aporta dinero para la manutención de los atletas amateurs. Al menos en el país, estos incentivos pueden resultar más altos que las pagas desembolsadas por ciertas promotoras hacia sus boxeadores profesionales.

En torno a si es más conveniente para el alto rendimiento que se contrate a un entrenador extranjero, creo que los ecuatorianos hemos demostrado conocimiento y resultados. Lo que sí debemos hacer es capacitarnos más, no somos menos que los técnicos de Kazajistán, Uzbekistán, Francia o las potencias asiáticas. El boxeo ecuatoriano está creciendo dentro del continente, a nivel bolivariano, sudamericano y panamericano, pero también puede hacerlo a escala mundial y olímpica. Hay madera para ello, tanto con instructores como con deportistas. (O)

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