Punto de vista

La vejez es una oportunidad de realizaciones

25 de julio de 2015 - 00:00

Punto de vista

Por: Instituto de Restauración Neurospicológica Nexos, Chile.

El divorcio de matrimonios maduros parece ser un fenómeno creciente a nivel mundial y también en nuestra sociedad. Un indicador de ello es el aumento como motivo de consulta y de requerimiento psicoterapéutico.

Los matrimonios mayores han luchado por conservar un apego al compromiso y a los valores tradicionales en el gran esfuerzo que significa el desgaste de la convivencia a través de los años; sin embargo, cada vez más las personas de ambos sexos han adquirido conciencia de lo que significa terminar la vida lleno de frustraciones y el impacto de ello como ejemplo para los hijos y en la creencia en el matrimonio como elección de vida.

Es posible que esto forme parte de otros procesos profundos de cambios sociales, como la globalización, el acceso al conocimiento de otras culturas, a la información creciente de temas médicos y psicológicos y del rol laboral de la mujer, incluso como jefe de familia cada vez más frecuente en nuestra realidad.

Los avances en la medicina y la tecnología y su impacto en la extensión de los años de vida, pero más aún, el énfasis en la calidad de ésta, podría ser un factor interviniente en el proceso de concienciación de lo que queremos y necesitamos para el último período de la vida.

Claramente la vejez ya no es percibida como una desventaja y un rol social secundario, sino como una oportunidad de realización de planes postergados.

En este cambio han contribuido los planes y programas de diversas ONG tanto como los gubernamentales, en el sentido del auto-conocimiento y la validación de cada uno como persona.

La posibilidad de visualizar alternativas de solución a conflictos arrastrados por mucho tiempo también se abre a la luz del acceso a la información proveída por los medios de comunicación.

Sin embargo, aparentemente en este aspecto ha habido un desequilibrio en el proceso evolutivo entre hombres y mujeres.

Mientras la mujer adquiere herramientas para su independencia y valoración, los hombres han permanecido un paso más atrás, con una suerte de mayor rigidez a los cambios y tendencia a mantenerse apegados a cánones anteriores, con gran temor al aprendizaje de enfrentar la vida solos, las tareas y labores domésticas.

La mujer posee mayor confianza en su autoestima en el sentido de manejo de destrezas aprendidas desde siempre en relación con su rol. También tiene un mejor apoyo de redes sociales.

Ella es más abierta a salir en la búsqueda y aprovechamiento de oportunidades de actividades grupales, de esparcimiento y nuevos aprendizajes. 

Por otra parte, el cambio observable en las nuevas generaciones de mujeres de algún modo tiene impacto en las de mayor edad. Las hijas parecen influenciar a sus madres hacia su bienestar y libertad respecto de sus antiguos roles.

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