Punto de vista

El valor agregado

- 09 de agosto de 2016 - 00:00

Ser versátil es un atributo no muy recurrente en el fútbol moderno porque la mayoría de los equipos que juegan a un nivel élite prefieren tener en sus filas especialistas en cada una de sus posiciones, y por sobre todas las cosas que estén a la altura de las exigencias. Pero esto se acrecienta si un determinado futbolista ostenta en el abanico de sus posibilidades la cualidad de adaptarse y ser también un experto en otras posiciones, lo que lo catapulta a poli funcional. Una vez que quedó clara la introducción debo referirme a un jugador en especial, para poder desglosar sus posturas para que de esa manera podamos entender el crecimiento incesante siempre en búsqueda de la excelsitud, poder de los elegidos que conocen su cuerpo, el caudal del mismo y poseen un intelecto superior que lo utilizan para potenciar en conjunto todas las demás virtudes.

Este inicio de Pre-temporada dejó a muchos asombrados con el altísimo rendimiento del hijo pródigo de Lago Agrio, situación que realmente genera muchísimo optimismo pero a su vez no es llamativo porque si revisamos con lupa los registros de Antonio Valencia, comprenderíamos que hemos transitado la última década con uno de los mejores jugadores sudamericanos que con un temple especial y único, obtuvo algo crucial dentro del cosmos del balompié, y eso es el respeto.

Acompañado de un desarrollo físico muy marcado, este destacado deportista supo asimilar los requerimientos y necesidades puntuales en uno de los lugares que se caracteriza por lo exquisito y exigente de su público, que no le tiembla el pulso para poner en la guillotina al futbolista que consideran no está a la altura de defender una tradición arraigada  y muy singular. Valencia es el jugador que todos los entrenadores quieren tener, porque pone su ego personal por debajo de los intereses grupales y es un caudillo que trajina como lugarteniente, bondad que va de la mano de su enorme valía como ser humano.  

Muchas veces se analiza que si un carrilero es retrocedido en su posición es porque su nivel ya no es el mismo, lo que refuto tajantemente diciendo que tener el respaldo y confianza para ocupar otro lugar del esquema eleva tu mérito, e individualizando esta situación tenemos que entender que ser lateral de un equipo que propone como Manchester United requiere no solo proyección y ser una arteria constante de desahogo, sino también exhibir en el rendimiento general el equilibrio necesario para que no aparezcan descompensaciones letales.

La realidad nos muestra que hoy este grandísimo jugador es una pieza fundamental en su cuadro porque no abusa de pasar al ataque, juicio ideal que realiza con criterio porque el que muchas veces va ataca mal y no es sorpresa, compostura que Antonio maneja a cabalidad. Sumando a este análisis es imperioso destacar que quizás su debilidad más notoria que era la marca, desaparece a pasos agigantados porque entendió que cuantos más ingredientes sume a su accionar el puesto no tendrá rivales y en la madurez de sus 31 años pretende que sea así. Después de varias temporadas llenas de gloria donde fue un eslabón importante dentro de un andamiaje de lujo, tuvo la enorme capacidad de recuperarse de momentos durísimos y siempre regresar con la misma predisposición demostrando su amateurismo intacto al irradiar sacrificio y mucho compromiso con su actividad. Estamos ante un futbolista que persigue la excelencia porque juega simple, porque entiende que jugar bien es darle línea de pase a un compañero y entregar siempre bien el balón, como lo es también ser letal cuando llega al fondo para poner pases gol incansablemente a los centrodelanteros. Llegar a estos niveles no es tan difícil como mantenerse, el gran ejemplo del fútbol ecuatoriano nos demuestra nuevamente que su nivel no tiene techo. (O)

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