Las juntas parroquiales encarnan el esfuerzo por lograr descentralización

- 24 de marzo de 2019 - 00:00

En el proceso electoral de hoy, 823 parroquias del país, donde residen más de seis millones de ecuatorianos, 53.265 candidatos compiten por ocupar 4.094 vocalías de la unidad de gobierno autónomo más pequeña.

En el proceso de hoy participa el mayor número de candidatos de nuestra historia electoral, hay 81.278 aspirantes a ocupar alcaldías, concejalías, prefecturas, viceprefecturas y miembros de juntas parroquiales.

Estas últimas, en realidad, representan el grueso de ese abultado número de candidatos. Son 53.265 aspirantes para captar 4.094 vocalías de la unidad de gobierno autónomo descentralizado (GAD) más pequeña de Ecuador.

El país tiene 823 parroquias y en ellas residen aproximadamente seis millones de ciudadanos de las zonas rurales. La creación -en el año 2000- de un ente de gobierno para las parroquias fue el mayor intento por descentralizar al país.

Y aunque el proceso ha sido lento, el progreso en estos últimos 19 años en las zonas más apartadas del país es evidente.

En el año 2000, por primera vez, a través de elección popular, se eligieron las juntas parroquiales, las cuales están integradas por 10 miembros, cinco principales y cinco suplentes. No obstante, aún sin competencias exclusivas.

“Lo importante fue la intención de descentralizar”, reconoce Bolívar Armijos, presidente del Consejo Nacional de Gobiernos Parroquiales Rurales del Ecuador (Conagopare).

Ese proceso descentralizador continuó y en 2002 se creó la Ley y Reglamento de Juntas Parroquiales, pero la condición de gobiernos autónomos recién la alcanzaron en 2008 con el cambio de la Constitución.

Y desde hace ocho años (2011) cuentan con presupuesto que les ha permitido avanzar en obras.

Ahora, las 823 parroquias reciben $ 176 millones anuales que sumado a los acuerdos con otras instancias de gobierno estas unidades autónomas descentralizadas encaminan su desarrollo.

Ángel Aguilar es el presidente de la Junta Parroquial de Salatí, en el extremo sur-oriental de la provincia de El Oro, comparte límites con la parroquia Gualel del cantón Loja.

Aguilar resalta la importancia del gobierno parroquial descentralizado. “Antes dependíamos del cantón y las obras se realizaban solo si el Municipio lo permitía”. Salatí cuenta con todas sus vías asfaltadas, tiene aceras y alcantarillado sanitario y pluvial, obras que se han logrado a través de convenios con el Municipio de Portovelo y la Prefectura de El Oro.

Las juntas parroquiales tienen competencias exclusivas y estas van desde la planificación de la infraestructura de la parroquia, cuidado del medio ambiente, coordinación con los otros niveles de gobierno (Municipio, Consejo Provincial), mantenimiento de la red vial rural y elaboración de proyectos con la cooperación internacional.

Estas unidades de gobierno juegan un rol protagónico en situaciones emergentes y en desarrollo no solo local sino nacional. Por ejemplo, luego del terremoto de 2016 en Manabí fue el trabajo de las juntas parroquiales el que permitió acceso a las zonas más apartadas.

Darwin Talledo, presidente del Consejo Nacional de Gobiernos Parroquiales Rurales de Manabí (Conagopare), las parroquias rurales de la provincia de Manabí son ejemplo de desarrollo.

“Han mejorado en atención y desarrollo socioeconómico. Sin embargo, existe una debilidad que todavía no se supera. No hay articulación con los gobiernos municipales ni con los presupuestos participativos de la mayoría de los cabildos”. (I)

Los gobiernos locales alcanzan el 70% del cumplimiento y de ejecución en proyectos sociales y de infraestructura, acota Talledo.

La situación en Cotopaxi es similar a la de Manabí, las 33 juntas parroquiales han jugado un rol predominante en el desarrollo agrario durante los últimos años en esta provincia.

En Azuay, el presidente de la Junta Parroquial de Molleturo, Salustino Gutama, señala que este sector “apenas” tiene un presupuesto aproximado de $ 670.000 cada año que, a su criterio, no alcanza para realizar un trabajo en todos los sectores.

“Tenemos que hacer mingas y con ese poco dinero debemos dar prioridad a la vialidad, a pesar de que la Prefectura de Azuay debe trabajar en el tema”, critica Gutama. Para José Ruilova, habitante de Ricaurte, una de las parroquias más grandes de Cuenca, la junta parroquial encarna la verdadera descentralización de funciones. “Aunque a veces no hay dinero y nos quedamos sin obras”. (I)

En Chirijos  se aspira a construir un cementerio

→Jhonny Mero espera estar temprano en las urnas para sufragar. Asegura que esa misma planificación la tienen -en su mayoría- los habitantes de Quiroga, que por lo regular aprovechan las primeras horas para ejercer el voto.

Esta parroquia del cantón Bolívar es una de las 55 unidades de gobierno rurales que hay en Manabí y que tienen gran expectativa por los comicios seccionales de hoy.

Mero detalla que la comunidad espera tener agua para riego. En su comunidad son 8 los movimientos participantes que buscan lograr un buen resultado a través de los 4.070 votantes, que deben acercarse al recinto de la unidad educativa Dr. Wilfrido Loor Moreira.

En esa localidad de Manabí el recinto está bien adecuado. “La parroquia vivirá una linda jornada electoral”, dice Talledo. En la provincia de las 55 jurisdicciones -en las que se incluyen las parroquias recién creadas, El Paraíso de la 14 y Santa María de El Carmen- saldrán 265 vocales que serán electos por votación popular.

En la parroquia Chirijos de Portoviejo, en cambio, son 8 grupos políticos los participantes que esperan el apoyo de los 1.998 electores. El desafío de esa parroquia es contar con un cementerio general. Pero también trabajan en programas turísticos y en el mantenimiento de sus atractivos. (I)

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