Bonilla, tercera del mundo en los 50 km marcha

- 13 de marzo de 2018 - 00:00

La ambateña, quien impuso el nuevo récord sudamericano de la prueba, aparece en el top 5 de la IAAF. Johana Ordóñez es cuarta en ese ranking.

Los latidos alegres no cesan en el pecho de la ecuatoriana Magaly Bonilla (26 años), quien tras ganar oro en la prueba femenina de los 50 kilómetros marcha de la Copa Sudamericana, amaneció ayer en el tercer puesto dentro del escalafón mundial de la distancia, según el ranking que publicó la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF).

Las dos primeras de la lista son las españolas Julia Takács, que lidera el escalafón con 4h13m04s, y Ainhoa Pinedo, que tiene como mejor tiempo 4h18m56s. 

Es la primera vez que una exponente nacional ocupa ese puesto en la estadística de la IAAF en lo que a mujeres se refiere; mejor todavía, la azuaya Johana Ordóñez es cuarta en ese ranking, teniendo Ecuador a dos representantes en el top cinco del planeta.  

Ambas son entrenadas  por el cuencano Julio Chuqui, quien durante la brega su-  damericana, realizada el último sábado en Sucúa (Morona Santiago), hicieron el uno-dos en el podio.

Ordóñez alzó la presea de plata al cronometrar 4 horas, 28 minutos y 58 segundos (4h28m58s), dejando la de bronce para la brasileña Nair da Rosa, que se detuvo en 4h38m48s.  

El tiempo de Bonilla no solo se homologó como nuevo récord sudamericano, sino que le garantiza su presencia en el Campeonato Mundial por Equipos que se realizará en Taicang, China, el 5 y 6 de mayo. La organización del mundial le costeará los boletos de avión, el hospedaje y la alimentación.

La marca anterior, 4h39m28s, le pertenecía a Nair da Rosa, inscrita en mayo de 2017 durante  la Copa Panamericana ‘Lima 2017’. El metal áureo es el impulso emocional que necesitaba Bonilla para priorizar en adelante los 50 kilómetros, pues hasta el año pasado se enfocaba en los 20. “Me cambié al saber que no estaba en el Plan de Alto Rendimiento  Ecuador (PARE) de 2018, en el que aparecí los dos últimos años”, confiesa.

No es habitual que un deportista logre la victoria y un récord regional en su primer lance oficial, pero Magaly lo hizo. Es un premio al esfuerzo que invirtió en la transición de una prueba a otra.

Magaly, relata Chuqui, comenzó a prepararse para los 50 kilómetros en septiembre de 2017, después de una temporada impregnada de malos resultados.

“Se sometió a dos intervenciones quirúrgicas porque le detectaron quistes en los ovarios; la primera operación fue en febrero y la segunda en julio; los procesos de recuperación le impidieron prepararse con normalidad y mermaron su desempeño”, dice.

Pese a ello, Magaly consiguió la marca base para los 20 kilómetros del Mundial de Atletismo Londres 2017, efectuado en agosto; no viajó porque la Federación Ecuatoriana de Atletismo (FEA) seleccionó a Paola Pérez, Maritza Guamán y Johana Ordóñez.

Chuqui explica que el cambio de los 20 a los 50 kilómetros demandó que Magaly aumentase progresivamente la cantidad de kilómetros a recorrer en las prácticas, dándole más importancia al volumen sobre la intensidad.

Esta variación hace que sus gastos aumenten, por ejemplo, desde que comenzó en su nueva distancia ha gastado cinco pares de zapatillas y, como ya no recibe la ayuda económica del Ministerio del Deporte, el dinero no le alcanza. “Aspiro a tener de nuevo ese apoyo o el respaldo de algún auspiciante”, señala.

Siempre le gustó correr
Magaly comenzó en el atletismo en la época escolar, cuando correr era un juego que camuflaba su potencial. En sus primeros torneos se vistió con la camiseta de la selección de la escuela El Oro. Aunque comenzó en competencias de semifondo, se mudó a la piel de la caminata olímpica a los 12 años.

“Después me gradué en el colegio Hispanoamérica y entré a estudiar administración turística en la ESPE de Latacunga; aprobé el primer semestre y, como no me gustó, me retiré”, expresa.

La falta de apoyo en Tungurahua la obligó a buscar otros rumbos. Llegó a Cuenca en abril de 2014 y se federó por Azuay. Algo que Julio Chuqui nunca olvidará es que él se sumergió en la caminata bajo pedido de Bonilla. Catedrático de la UPS, hasta entonces solo había entrenado para variantes de fondo.

Chuqui la califica como voluntariosa y testaruda, características que la han llevado a triunfar en su disciplina y en otros ámbitos del convivir.

En 2017 egresó en la UPS en la carrera de cultura física. Magaly, la segunda de tres hermanos, aspira a superarse y sacar adelante a su familia. Creció en un hogar humilde, donde su madre Nohemí Solís (56 años), ayudante de cocina, y su padre, Édgar Bonilla (58 años), agricultor, le enseñaron que triunfar no es una cuestión de suerte sino de sacrificio. (I)  

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