Medallas de Dajomes y Salazar inspiran a niñas de Ecuador

Ahora las niñas tienen dos referentes que les impulsan a alcanzar sus metas.
03 de agosto de 2021 14:09

La medalla de oro de la pesista Neisi Dajomes y la presea plateada de Tamara Salazar que obtuvieron en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 conmovieron a todo el país, pero sobre todo cavó en lo más hondo de las esperanzas y sueños de las niñas de Ecuador.

Ellas crecen en un mundo donde todavía persiste el machismo y prevalece la superioridad del hombre sobre las mujeres. De hecho, Dajomes y Salazar fueron cuestionadas varias veces por practicar un deporte reconocido comúnmente como masculino.

Neisi Dajomes es una joven afrodescendiente, nacida en un hogar de bajos recursos e hija de padres refugiados. Estas condiciones podrían suponer mayores obstáculos para que desarrolle una niñez y adolescencia plena con la posibilidad de cumplir sus propósitos de vida. Pese a las adversidades, lo logró.

A esto se suman los estereotipos de género. Cuando Neisi tenía 11 años, su entrenadora, Mayra Hoyos, contó a Diario El País en 2016 que le dijeron que se le iba a hacer el cuerpo feo y que se iba a quedar pequeña si seguía alzando pesas. Hoyos le dijo que no era cierto y la convenció de que regresara a entrenar.

Neisi se convirtió en la primera y única mujer en la historia del país, hasta el momento, en ganar una presea dorada en unos Juegos Olímpicos. Consiguió algo que parece inalcanzable y se paró en el podio para recibir el reconocimiento más grande que una deportista puede obtener. Todo a la vista de miles de personas, incluidas las nuevas generaciones.

En una entrevista poco tiempo después de ganar, dijo “me gusta demostrar que, aunque en la plataforma muchas veces nos transformemos, seguimos adentro en el alma siendo unas niñas, unas mujeres muy luchadoras”.

Asimismo, Tamara Salazar se convirtió en la primera mujer ecuatoriana que obtuvo una presea plateada en halterofilia.

Con sus hazañas, les dijeron a las niñas que ellas también pueden. A pesar de cualquier obstáculo o las frases usuales de “las niñas no hacen eso” o “eso no es para niñas”. Ahora tienen dos referentes que las impulsa a romper los límites y alcanzar sus sueños.

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