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La visita de Roger fue más que cumplir con un trabajo

- 01 de diciembre de 2019 - 00:00
El monumento a la Mitad del Mundo fue uno de los lugares visitados por el tenista suizo Roger federe, quien fue invitado por el exjugador nacional Nicolás Lapentti (d) a visitar Ecuador, el pasado 24 de noviembre.
Foto: Jhon Guevara / ET

La presencia de Roger Federer en Quito supuso un trabajo enorme a nivel técnico y humano, para llevar la transmisión de su paso por la ciudad a través de Medios Públicos. La planificación empezó meses antes, para finalizar con un día intenso para quienes siguieron los pasos del suizo.

Para la transmisión del domingo 24 de noviembre, la planeación llevó varias semanas. Fernando Cáceres, director de cámaras de Ecuador TV, indicó que hace dos meses se reunieron con la gente de Federer para determinar los escenarios y las locaciones durante su estadía.

“Mi trabajo fue más en el coliseo, un punto fuerte para transmisión. Se hizo un análisis técnico y operativo; se logró una gran transmisión y fue una gran experiencia, porque cumplimos con el trabajo”.

En todo momento le tocó estar detrás de cámaras, a pesar de ser un gran aficionado del juego de Federer, no podía acercarse. El equipo que él dirige sintió la presión por la responsabilidad en el evento y la intención de que no se cometan errores durante la puesta en escena.

“Fue una gran experiencia que me deja el haber realizado un buen trabajo. Se lo hizo de la mejor forma, con un orden claro y un involucramiento total de toda la gente, que lo tomó como un desafío”.

El camarógrafo Sergio Gómez, de Ecuador TV,  fue uno de los privilegiados que pudo tomarse una foto con el número tres del mundo del tenis (foto).

También detalló que durante la planificación compartieron con Cristian, sobrino de Federer y que trabaja en su equipo. En Quito visitaron el coliseo Rumiñahui, el Quito Tenis y la Mitad del Mundo, donde el familiar del tenista se mostró satisfecho con todas las actividades que le presentaron.

Entre ellas estuvo la de parar el huevo en un clavo en la línea que divide los dos hemisferios.

Otro colaborador que estuvo en varios puntos fue Eduardo Caizapanta, luminotécnico. El día previo al evento estuvo en el coliseo Rumiñahui, donde instaló las luces para la cabina de transmisión.

Mientras que el domingo colaboró en la puesta a punto en la entrevista exclusiva de Ecuador TV con el tenista, en el hotel donde se hospedó.

“Esos personajes no vienen a diario, un tipo de renombre; fue algo agradable estar cerca de él y haber colaborado con el trabajo para que todo salga bien”.

Él fue el encargado de colocar el micrófono a Federer para la entrevista, pero en ningún momento se sintió nervioso. “Estaba tranquilo, no es primera vez que se trabaja con personalidades de esa talla. No se puede actuar de otra manera, si uno está nervioso puede ocurrir un accidente, colocar mal el micrófono, entonces es necesario estar tranquilo. Es tremendo personaje”.

La cobertura se inició en la madrugada, con el equipo que estuvo presente en la llegada de Federer en el aeropuerto Mariscal Sucre. El número tres del mundo llegó en un jet privado desde Ciudad de México.

Luis Almeida, de EL TELÉGRAFO, estuvo en el lugar para recibirlo. Le sorprendió la cantidad de gente que estuvo allí para verlo y tratar de sacarse una foto o lograr un autógrafo.

“Me llamó la atención el contraste, entre la seguridad que lo cuidaba y la sencillez que mostró él como persona. No tuvo problemas en tomarse selfies, firmar autógrafos; nunca se lo vio molesto. La seguridad estaba preocupada antes de que subiera al auto, pero a él le complació ver a la gente por la hora”.

Dato aparte, algunos miembros de la prensa y otros funcionarios del aeropuerto estuvieron en la sala protocolar, por donde salió Federer. Allí tuvieron la oportunidad de fotografiarse con él, salvo Luis, que se centró en su trabajo y perdió la oportunidad de tener un recuerdo con un deportista que admira.

 En la principal terminal aérea de Quito, el suizo Roger Federer pidió a su seguridad que permitan a los aficionados acercarse para dar 
autógrafos (foto).

Quien sí logró perennizar un recuerdo fue el camarógrafo Sergio Gómez. Después del trabajo cumplido en la pista del aeropuerto, donde se generó el principal material con el recibimiento de Nicolás Lapentti al suizo, en la sala protocolar se fotografió con él.

Allí pudo palpar el don de gentes y la sencillez del tenista. “Se preocupa por la gente. Afuera de Tababela, el personal de seguridad se percató de que había muchos policías y pidieron que dejasen a la gente acercarse a Federer. Muy tranquilo, pacífico, accesible para las fotos y autógrafos”.

Unas 200 personas estuvieron en el aeropuerto y el mismo Federer, en algunos casos, tomó el teléfono celular de algún aficionado para tomar la selfie.

Federer estuvo 18 horas en Quito, y ese mismo tiempo duró la jornada de algunos trabajadores, para poder transmitir todas las incidencias de la presencia en Quito de uno de los mejores tenistas del mundo. (I)  

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